La importancia del contacto físico

La importancia del contacto físico

Como decía Virginia Satir: » Necesitamos 4 abrazos al día para sobrevivir. 8 abrazos, para mantenernos. Y 12 abrazos, para crecer»

El contacto físico es fundamental para el ser humano. Es otra forma de alimentación. De hecho, se ha demostrado que la falta de contacto puede alterar, incluso, el crecimiento físico y mental de un bebé. Por ejemplo, los bebes que son criados en orfanatos, aunque estén bien atendidos, desde el punto de vista de su salud física. Al carecer del cariño diario de sus seres queridos, tienen retraso en su crecimiento, en su desarrollo psicomotor y suelen ser más inmaduros, inseguros y faltos de energía.

Gracias al contacto piel con piel, liberamos opioides y oxitocina , la hormona del amor, que nos ayuda a reforzar los vínculos emocionales y las relaciones de afecto. La neurocientífica Candace Pert decía que: “Cada uno de nosotros tiene su propia farmacia de lujo al precio más económico, que produce todos los medicamentos que podemos necesitar para el buen funcionamiento del cuerpo y la mente”. El problema es que, por culpa del estrés en la infancia, mucha gente nunca encuentra estas fuentes de salud física y mental.

¿De qué depende que nuestros niños tengan acceso a esta farmacia, fuente de felicidad?

De que les ofrezcamos un puerto seguro frente a las situaciones vitales estresantes. Y suficientes experiencias de abrazos, mimos y juegos en los que se sientan queridos y arropados. Si les ofrecemos experiencias potenciadoras de la liberación de estas sustancias, tendremos niños que soportarán mejor el estrés de adultos, tendrán la sensación de vivir en un mundo más acogedor, disfrutarán de sus experiencias y no se aferrarán a las situaciones que les producen malestar.

Si un niño experimenta, a menudo, miedo o ira, la secreción de opioides y oxitocina puede quedar bloqueada en su cerebro. El miedo o la ira son sentimientos, que pueden ser consecuencia de un estilo de crianza excesivamente autoritario, caracterizado por gritos, órdenes, críticas y expresiones faciales de desaprobación. El niño que se desarrolla en este entorno, se acostumbrará a funcionar con unos niveles elevados de cortisol, adrenalina y noradrenalina. Sustancias secretadas por el organismo en respuesta al estrés. El resultado es que el niño se sentirá permanentemente temeroso y triste. Y vivirá con una sensación constante de amenaza y temor por cualquiera de sus actos.

Pero estos resultados, consecuencia de la falta de afecto, no sólo se producen en la infancia. En los adultos, el contacto físico con las personas significativas produce los mismos efectos físicos, emocionales y conductuales.

¿Efectos del contacto físico en los adultos?

La secreción de oxitocina produce felicidad y fomenta que establezcamos relaciones personales significativas. Mejora la autoestima de las personas que se brindan amor y afecto de forma bidireccional. Y además, se ha demostrado que es un analgésico natural que ayuda a bloquear el dolor, enfermedades como la fibromialgia, mejoran significativamente con abrazos y caricias.

Por otro lado, la reducción de hormonas, como el cortisol, la noradrenalina y la adrenalina, tiene también efectos beneficiosos para el organismo, ya que disminuye la ansiedad, la presión sanguínea, el ritmo cardíaco e, incluso, fortalece el sistema inmunitario.

La situación que a día de hoy estamos viviendo, marcada por la pandemia, nos está limitando el contacto social. Y se están incrementando, de forma generalizada, los índices de ansiedad, estrés y depresión en la población. Pero como adultos, podemos pensar y buscar alternativas a estas carencias. No debemos olvidar que la felicidad depende, principalmente, de nosotros mismos y de cómo interpretemos la realidad. Tenemos que ser nuestros mejores animadores, focalizándonos en las cosas positivas de nuestro día a día y ser agradecidos por todo lo que tenemos.

Y, si tenemos la suerte de vivir con alguien, ofrezcamos más que nunca nuestro amor y la materialización del mismo, a través de nuestros abrazos, besos y caricias.

Mientras esta situación no mejore, tenemos que buscar fuentes alternativas al contacto físico. El afecto lo podemos manifestar de muchas formas. La tecnología nos está ayudando. Las videoconferencias con nuestros seres queridos, el poder ver sus miradas, sus sonrisas,….el acompañar, a través de una conversación, a un amigo que lo está pasando mal. No sólo incrementa nuestro nivel de oxitocinas, al brindar amor y apoyo. Sino que también, nuestro amigo se sentirá querido y valorado al dedicarle tiempo y atención.

Pero sobre todo, en estos momentos inciertos, ¡¡Cuida de tí!! Tú eres tu eterno compañero.

4 prácticas que te ayudarán a cuidar de tí:

  • Dedícate, todos los días, un tiempo exclusivo a hacer aquellas cosas que te gusta hacer.
  • Rodéate de personas realistas, pero llenas de optimismo y alegría.
  • Relájate. Mediante la relajación mejoras tu cuerpo y tu mente.
  • Haz ejercicio físico. El ejercicio es muy beneficioso para  la prevención, desarrollo y recuperación de la salud. Y es una fuente de endorfinas, sustancia que aumenta tu bienestar y disminuye la sensación de dolor emocional.

Y recuerda que, como decía el genial Charles Chaplin: » Un día sin reír, es un día perdido»

 

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