Censura y acoso que busca silenciar a profesionales médicos

Censura y acoso que busca silenciar a profesionales médicos

 

«Soy biólogo clínico y, a principios de este año, durante una conferencia online con colegas europeos, interrumpieron mi presentación por una objeción. Había afirmado un principio clínico bien fundado con respecto al establecimiento del sexo en las primeras etapas del desarrollo del feto.

Me dijeron que debía retirar el comentario y la diapositiva correspondiente, pues de lo contrario me sancionarían. El moderador estaba claramente confundido, al igual que otros…

Lo que había dicho no era en absoluto controvertido. Se enseña en todas las facultades de medicina de todos los países del mundo, pero ahora me decían que debía afirmar una falsedad porque esa persona (que no es médico) se oponía. Por supuesto, esperaba que los organizadores del acto me apoyaran y pidieran a ese individuo que se abstuviera, y creo que iban a hacerlo hasta que la persona gritó: «Soy trans y esto me ofende».

me decían que debía afirmar una falsedad porque esa persona (que no es médico) se oponía («Soy trans y esto me ofende»)

Todo el tono del acto cambió y los organizadores se pusieron visiblemente nerviosos. Empecé a recibir mensajes de texto de otros participantes sugiriéndome que cambiara la redacción y, al final, los organizadores me dijeron que tenía que retirar mi comentario.

Me opuse, al igual que otros. Un destacado profesor dijo que no se puede cambiar la ciencia para adaptarla a los sentimientos de la gente. La persona en cuestión lo insultó y le pidió que se fuera. Recibí un mensaje directo del moderador diciéndome que debía concluir mi presentación.

Me negué a hacerlo. Interrumpieron mi conexión y no pude volver a entrar a la reunión. Más tarde me comunicaron por correo electrónico que mis «comentarios habían ofendido a muchos miembros de la comunidad LGBTQ+», algo que me molestó mucho porque soy gay, y que futuras presentaciones mías, ya concertadas, se habían pospuesto a la espera de una revisión.

A los tres días me convocaron a una reunión de evaluación en la que la persona que había objetado contaba con el apoyo de un abogado y un asesor de una destacada organización LGBTQ+. Me dijeron que tenía que ofrecer una disculpa pública y comprometerme a no repetir lo que había dicho. Señalé que lo que había dicho se enseñaba en las facultades de medicina y era ciencia. Después de una larga discusión, me dijeron que no sería bienvenido en futuras conferencias, y que el asunto no se podía apelar ni discutir.

Desde entonces me han vilipendiado y calificado de «tránsfobo» e «intolerante» en varias plataformas de redes sociales. Cuando he intentado corregir lo dicho, mis comentarios han sido troleados por masas de gente decididas a silenciarme. Me cerraron la página de Facebook y la cuenta de Twitter (tuve que crear una nueva para enviarte esto).

Soy afortunado, mi carrera está llegando a su fin. No tengo que preocuparme, pero para otros la situación es muy diferente. Si te preguntas por qué la profesión médica no se pronuncia sobre lo absurdo del cuento del cambio de género, esta es la razón. La mayoría de los profesionales están demasiado asustados como para hacerlo. Tienen facturas que pagar, hijos que criar, trabajos que proteger. Es mejor secundar la teoría de moda y mantener la financiación, el trabajo, la reputación…

La medicina está en crisis y necesita que suficientes personas se levanten y hablen claro antes de que sea demasiado tarde.»

Si te preguntas por qué la profesión médica no se pronuncia sobre lo absurdo del cuento del cambio de género, esta es la razón.

 

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