Las mujeres indígenas de chiapas y el narcotráfico

Las mujeres indígenas de chiapas y el narcotráfico

Ya en el 2014 se había detectado el primer plantío de cocaína en Los Altos de Chiapas, además de extensos cultivos de amapola y mariguana.

En 2016, “los Zetas ya protagonizaban la lucha por plazas estratégicas, multiplicaban la distribución de droga y ampliaban su repertorio delictivo; todo, impunemente. En el norte, Los Altos y la frontera de Chiapas con Guatemala se desató una pelea entre grupos del crimen organizado de la que muy pocos quieren hablar. Se trata de zonas a las cuales ni siquiera el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se mete, pues las bandas criminales se han fortalecido al fundirse con paramilitares e integrantes del Partido Verde Ecologista de México (PVEM),” como lo informó José Gil Olmos. en la Revista PROCESO, el 7 ABRIL, 2016.

Defensoras Populares, A.C., una de nuestras organizaciones afiliadas llegó a trabajar en Chiapas en 2007, porque ya era evidente la penetración del narcotráfico en el Estado de Chiapas e instalamos el Observatorio Social y de Género en esa entidad, el que se ha sostenido hasta la fecha, con fondos federales que pudimos bajar para nuestro trabajo, y también con fondos que por decreto el Gobierno de Chiapas aportaba por acuerdo del Congreso del Estado.

En el 2016, en Somos Abya Yala, Ana Lilia Félix Pichardo, publicó un artículo titulado Desplazamiento forzado en México, el caso de Los Altos de Chiapas, en el que informa que uno de los efectos de la presencia del Narcotráfico ha sido el desplazamiento forzado de miles de indígenas de sus comunidades.

“No hay exactitud en los datos sobre el número real de personas que han sido obligadas a salir de sus hogares y pueblos a causa de la violencia en sus diversas modalidades y matices. Según datos del International Displacement Monitoring Center, hasta el 2018 se registraban 338,000 casos de personas en situación de desplazamiento forzado interno… La presencia de los cárteles del narcotráfico, así como de las fuerzas armadas en diversas zonas del país y la guerra por el control de las vías de transporte de estupefacientes, personas y otros negocios, ha provocado que pueblos enteros sean desaparecidos o, en el mejor de los casos dado el contexto, desplazados a otras zonas y regiones. Sin embargo, también existen otras causas previas a este período que, aunado a las políticas neoliberales del narcoestado, han provocado nuevos desplazamientos de personas en búsqueda de su sobrevivencia personal y colectiva.”

 “…la delincuencia organizada y la guerra entre cárteles es la principal causa de desplazamiento en México, seguida por otras causas y conflictos agrarios. Sobre este último caso, a veces las causas no son excluyentes entre sí, sino que un conflicto de carácter agrario-comunitario puede tornarse mucho más violento dada la ruptura de antiguas formas de convivencia, a raíz de que la cultura y negocio del narcotráfico ha incorporado a muchas capas de la sociedad.

 El desplazamiento forzado en la región de Los Altos en el estado de Chiapas debe observarse bajo elementos coyunturales e históricos propios de la región y de los municipios que recientemente han protagonizado los éxodos más masivos de personas. Tendríamos que remontarnos a la ofensiva militar y los planes estatales para socavar la rebelión indígena zapatista de 1994. En ese año 30 mil efectivos del ejército mexicano fueron distribuidos en 4 municipios de la región como plan estatal de contención de los rebeldes…

 …Diversos grupos paramilitares fueron surgiendo desde 1994, a la par que las bases militares también aumentaban en territorio chiapaneco. La estrategia del plan “Chiapas…” también ha consistido en implementar programas sociales exclusivos para las zonas de influencia zapatista como mecanismo de división y control, pero lo más importante y efectivo para la estrategia de guerra contrainsurgente ha sido la fuerte presencia de grupos armados, algunos de los cuales han adquirido fama por sangrientas masacres como la de Acteal en 1997…

  Los diversos grupos paramilitares han sido armados, financiados y protegidos por los tres niveles de gobierno, cuyos representantes han sido también de diferentes partidos políticos. A nivel municipal, en zonas como la de Los Altos, los presidentes municipales hacen parte de estos grupos y se confrontan entre sí para seguir controlando los recursos de las alcaldías, mantener la impunidad y control de tierras ejidales…”

Y es justo ahí, en los Altos de Chiapas, donde las comunidades indígenas son golpeadas por la extrema pobreza, la exclusión social, la falta de servicios y oportunidades, justo ahí, con la complacencia del Gobernador, Rutilio Escandón, del partido en el poder MORENA, que no ve y no oye los justos reclamos de las comunidades indígenas, sí, es justo en la zona de los Altos de Chiapas, donde se venden niñas entre 8 y 17 años de edad para matrimonios forzados, bajo el argumento de la autonomía constitucional con la que cuentan los pueblos indígenas para mantener sus usos y costumbres, en este caso el uso y la costumbre del “pago de la novia” y que cualquier narcotraficante con dinero puede comprar siempre y cuando se haya ganado el aval de las autoridades tradicionales, lo que se logra pagándole a la familia sus pretensiones e invitando a las autoridades tradicionales uno, dos o tres días a emborracharse para ganarse su confianza y sus favores.

 Una entidad que cuenta con Alerta de Género por el número de mujeres y niñas desaparecidas, los altos niveles de trata y explotación sexual de mujeres y niñas indígenas y centroamericanas, cuna de la entonpornografía, feminicidio, acoso y hostigamiento sexual, con zonas donde no entra el EZLN, pero tampoco la autoridad porque están bajo el control del narcotráfico. Si, justo ahí, donde el Gobierno de Rutilio Escandón, utilizando al Congreso del Estado de Chiapas, también controlado por MORENA, se preocupa por desaparecer las expresiones de ejercicio democrático, de colaboración con la sociedad civil y de rendición de cuentas, cuando está claro que no ha podido disminuir los niveles de machismo y violencia social contra las mujeres y las niñas y su gobierno no ha tenido la capacidad, ni el interés, ni el compromiso de desalentar y disuadir estas conductas.

 

Citando a la Dra. Marcela Lagarde y de los Ríos, en su libro El Feminismo en mi Vida:

…”Pero veamos qué tienen en común los derechos de los pueblos indígenas, los derechos de los niños y las niñas y los derechos de las mujeres. Todos ellos han surgido como reconocimiento de lo que en las teorías filosófica y antropológica llamamos la diferencia. Cada categoría social implica una diferencia particular en su modo de vivir, su problemática, sus expectativas y oportunidades.

 Sus diferencias son producto de sus procesos históricos diversos y también son producto y sustento de desigualdades originadas en formas de dominación. La diversidad es negada con hegemonías homogeneizadoras y creadoras de modos de vida e identidades estereotipados y las desigualdades son ocultadas con ideologías que presuponen una igualdad universal natural o creacionista.

 Asimismo, las diferencias convertidas en marcas de identidad personal y colectiva son subsumidas en otras identidades y las personas y los grupos deben adaptarse a formas de vida social y cultural impuestas y definidas por otros grupos a través del dominio y la supremacía, del mercado, la violencia, la represión y la guerra. De manera más sutil también a través de procesos de aculturación hegemónica.

 Más aún, las diferencias identitarias no son valoradas, respetadas y democráticamente preservadas; por el contrario, son fundamento de discriminación, marginación, explotación y violencia. En cambio, las especificidades de quienes dominan no se consideran diferencias, son convertidas en estereotipos homogeneizadores, en atributos del sujeto y, en consecuencia, en modelos de referencia simbólica universal y base legitimadora de superioridad, hegemonía y dominio. En estos casos se trata de crear una dimensión de los derechos humanos articulada a los derechos humanos individuales al abarcar categorías de sujetos colectivos sociales y culturales. Las mujeres somos partícipes de la reformulación contemporánea de los derechos humanos de los llamados nuevos sujetos o sujetos emergentes.”…

Y este reformulación de la que nos habla la Dra. Lagarde y de Los Ríos invisibiliza la cosmovisión indígena, el pensamiento colectivo y se intenta imponerles el pensamiento individual, sobre todo cuando la diferencia indígena, somete a las mujeres y las niñas a la discriminación en sus familias, en la comunidad y al olvido e invisibilización de sus gobernantes, más aún cuando están llegando niñas indígenas, esposas y madres, a ser explotadas sexualmente en Tijuana, pero también en Campeche, la Ciudad de México, Puebla, Quintana Roo, Yucatán, Veracruz, Nuevo León, San Luis Potosí, Guerrero, producto del desplazamiento forzado interno, pero también del uso y costumbre del “Pago de la Novia”.

Tal vez, eso es lo que motiva al Gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón, a desaparecer el Observatorio de Violencia Social y de Género en el Estado de Chiapas.

 

CATEGORÍAS
Comparte

COMENTARIOS

Wordpress (0)
Disqus (0 )