Cosas sorprendentes

Cosas sorprendentes

Partidos que llevan años constituidos pero que aún no tienen postura sobre la prostitución. Alegan que 1. “es tema complicado”. 2. El movimiento feminista no se pone de acuerdo (ay, qué risa…).

Partidos que sí dicen condenar la prostitución, pero… pero ¿qué?: alegan que no es momento, repiten también que “es complicado” …

De vez en cuando, amagan con que van a actuar. Acabo de enterarme de una declaración de Carmen Calvo en ese sentido, pero, qué queréis que os diga… han amagado ya tantas veces… cuando presenten esa ley en el Congreso, me lo creeré.

Partidos (todos, todos) que aseguran reprobar la trata de seres humanos pero que no han presentado en toda su trayectoria ni una ley que la moleste (no digo ya que la erradique, digo que la moleste). Por lo visto, hacerlo es también muy, muy complicado.

Pero esos mismos partidos, en un plis-plas, adoptan el transactivismo. No lo consideran asunto complicado a pesar de que contradiga la Constitución o invente terminología no acorde con las leyes actuales -e incluso anule varias de ellas-, o suprima derechos y deberes parentales sobre los menores, o convierta la seguridad social en un dispensador de recetas a petición del consumidor y en un operador de cirugía estética, o financie cursos de un sexismo que -hasta hace dos días- considerábamos digno de ser denunciado, o condene a cuantiosas penas a quien pretenda que un adolescente consulte sus malestares con especialistas y más si va a adoptar medidas que condicionarán toda su vida…

Pues sí, unos con entusiasmo ciego, otros haciendo melindres (melindres de cara al público, claro) pero todos en el ajo.

Nada, en un santiamén, se coaligan y presentan propuestas legislativas en el Congreso…

Y ahí parece ser que no cuenta la opinión del feminismo

Con lo que cuesta que impulsen cualquier ley sencillita pero que mejore la vida de las personas…

Partidos que no se conmueven por los muchos dolores y padecimientos que sufren miles y miles de mujeres con trabajos precarios, en paro, con familias a su cargo… pero que, en un abrir y cerrar de ojos, actúan con extrema celeridad para aprobar la llamada ley trans porque, dicen, no pueden soportar que quienes se proclaman mujeres siendo biológicamente hombres sufran la tremenda “patologización” de requerir opinión de especialistas…

Ahora bien, los cuatro millones y medio de mujeres con endometriosis que reclaman desesperadamente ser atendidas por especialistas, esas, que se pudran esperando…

Partidos que reclaman cuotas de puestos de trabajo para personas que se autodeclaren transexuales o trangénero porque, según dicen, sufren enorme discriminación, pero que se olvidan de incluir en esas convocatorias a dos millones de mujeres con discapacidad

Eso, los partidos…

Y luego, las personas…

Esas que dicen apoyar la educación para la igualdad, pero no condenan enérgicamente ni denuncian los cursos de Chrysallis.

Esas que seguramente conocen a niños y niñas acosados, maltratados y cuyas familias padecen dificultades económicas graves, pero, lo que de verdad les quita el sueño es que un menor no pueda tomar bloqueadores hormonales de la pubertad…

Y así podríamos seguir…

Todo muy “congruente”, muy guay, muy supermoderno, muy ególatra, muy ciencia-ficción, muy liberal de la muerte…

Muy triste, vaya.

 

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