La custodia compartida y el SAP

La custodia compartida y el SAP

Las diferentes formas de violencia contra la mujer (física, sexual, psicológica, etc), se materializan con características propias en diferentes edades y circunstancias de la vida, por ej. en la separación de la pareja, con la llamada “violencia de la pareja íntima”.  La separación y el divorcio por causa de esta violencia actúan como continuadores de esa violencia a través de los hijos, por la imposición de la Custodia Compartida y el SAP.  Por tanto, si se quiere abordar la violencia contra la mujer y los hijos, hay que afrontar que ocurren en estas circunstancias.

Las Custodias Compartidas se han promovido por lobbies de presión de grupos minoritarios de padres, en contra del vínculo biológico e idóneo de madre-hijo/a, en contra del conocimiento y sabiduría de la naturaleza y a costa de la salud y seguridad de las mujeres e hijos. Además las custodias con desacuerdo o conflicto pueden enmascarar la violencia, puesto que los maltratadores solicitan más las custodias como venganza y castigo contra la mujer. La falta de reconocimiento de las causas que subyacen en esta violencia no se podrán resolver si no se resuelven las mismas, es decir las Custodias Compartidas/Paternas en casos de violencia, desacuerdo o conflicto (1).

La garantía de protección de los hijos está en las Custodias Maternas, sobre todo en casos de violencia. Conceptualmente bajo las Custodias Compartidas y Paternas está la desconsideración de la maternidad, de su valor e importancia, de la negación de su derecho natural, de obviar el más importante vínculo afectivo humano, su instinto de protección, etc  Por tanto, la causa fundamental empieza negando el significado y los atributos de la maternidad, que los padres intentan apropiarse, haciendo equivalente la maternidad con la paternidad y continúa con la separación efectiva de las madres e hijos por la imposición de las Custodias Compartidas/Paternas. Si los hijos las rechazan se enfrentan al SAP, que es una estrategia para proteger al padre.  Sin embargo, si la maternidad no la hubieran deslegitimado, desnaturalizado y apropiado, se aceptaría que el hijo/a tiene el derecho natural a desear y querer el vínculo con su madre, vinculo privilegiado y preferido por ley natural, y causa más que suficiente para que el SAP no se contemplase. Que existan otros motivos añadidos, por ej. que los hijos prefieran (como cualquier adulto) la seguridad de un hogar (el de su madre), no vivir de tránsito en dos casas, no tener dos vidas, ni estar partido en dos, etc., es lógico de entender.  Pero además, otras razones pueden afectar a la crianza del padre, a la paternidad negativa, a padres que ejercen crianzas negligentes, descuidadas e irresponsables, no comparables con las de la madre, y en los casos de violencia de género se añade que estos son padres violentos, autoritarios, que lo que buscan es ejercer un dominio sobre la mujer y que utilizan deliberadamente a sus hijos para hacerle daño a la madre.  Todo ello se evitaría si se respetara la Custodia Materna como garante de la seguridad y protección de los hijos.

  Las Custodias Compartidas se han promovido por lobbies de presión de grupos minoritarios de padres, en contra del vínculo biológico e idóneo de madre-hijo/a,

Por tanto, que no se busque en el inexistente SAP las explicaciones al rechazo de los hijos al padre, ya que no es una figura equivalente a la de la madre, ”a los hijos no los ha traido la cigüeña”, para que sean iguales. La importancia de la maternidad exige un respeto al derecho de los hijos a vivir y desarrollarse con su madre, sin que esto se interprete como un menoscabo a la figura del padre, que tiene su lugar e importancia de forma complementaria a la madre.

La separación de la madre y el hijo/a, por sí misma, tiene efectos secundarios negativos sobre el hijo/a, descritos en estudios sobre Custodias Compartidas con acuerdo, aunque las parejas puedan acordarlas libremente.  Sin embargo, las Custodias Compartidas impuestas vía judicial son nefastas para las mujeres y los hijos. En primer lugar, en las Custodias Compartidas Impuestas por los tribunales de familia sin que ningún progenitor la solicite, la justicia ejerce un poder e intromisión que no respeta el derecho de la familia a decidir sobre lo que es de su competencia.  Si los tribunales la imponen a instancias de un progenitor y en contra del otro cuando hay desacuerdo o conflicto, la Custodia Compartida perjudicará al hijo/a porque es preciso muy buena relación y colaboración para que sea viable. Si el conflicto y la separación se originan porque hay una situación de violencia contra la mujer la Custodia Compartida jamás debería utilizarse. Sin embargo, lo que en teoría se admite en la práctica no sucede y muchas mujeres y sus hijos sufren las consecuencias nefastas de las Custodias Compartidas/Paternas y el SAP en sus vidas, ya que la violencia no se reconoce ni se detecta en muchos casos por los tribunales de justicia.

La Custodia Compartida y el SAP están indisolublemente unidos, porque el SAP es la estrategia de protección de los padres, de todos los problemas y abusos que puedan derivarse de las Custodias Compartidas/Paternas, de los derechos de visita a pesar del riesgo.  Si las Custodias Compartidas no existieran no existiría el SAP,  que se enmascara con diferentes nombres para seguir siendo utilizado, y en mi opinión esta es la causa de la resistencia que existe a dejar de utilizarlo y prohibirlo.

El SAP tiene una estructura circular, que hace que se retroalimente a sí mismo, como un pescado que se muerde la cola, todo lo que diga la mujer será utilizado  para amenazarla y castigarla y se iniciará un círculo vicioso del que no podrá escapar, porque cuanto más se defienda más será acusada.  La única manera de romperlo es romper ese círculo en el punto de la coacción, el castigo y la amenaza, la mujer tiene que ser libre para denunciar el abuso y el maltrato y el hijo/a libre para rechazar al padre sin que eso les cueste la separación, el castigo o la amenaza.

Mientras se siga castigando a las mujeres en los Tribunales de Familia o Puntos de Encuentro, porque denuncien abusos o maltrato se está aplicando el SAP. Mientras la mujer continúe amordazada y sin libertad para denunciar los problemas de las custodias con el padre, o el rechazo del hijo/a al padre, se está ejerciendo la coacción y el miedo al SAP. Todo ello relacionado con la violencia contra las mujeres y los “conflictos”,  con la negación del derecho a rechazar al padre y a que el hijo/a elija a su madre para vivir, rechazando escuchar a los hijos para obligarlos a vivir a la fuerza con el padre.

Así pues, da igual que se llame con los nombres que se quiera llamar el SAP, mientras se castigue, amenace o amordace a las madres y a los hijos, se aplica el SAP. La mujer y los hijos tienen derecho a ser libres, a decidir libremente como quieren vivir,  a vivir una vida libre de violencia, a poder liberarse del perseguidor, abusador y maltratador.  El hijo tiene derecho a preferir y elegir vivir con su madre y a que se respete su voluntad.

Actualmente el SAP parece que se plantea bajo el amparo de la figura del Coordinador Parental, que parece sigue la misma filosofía. En este sentido algunas asociaciones, se han manifestado en nuestro país en contra de esta figura, entre ellas Agamme  y Themis.  El 23 de abril de 2020 AGAMME (Asociación Galega contra o Maltrato a Menores – Asociación Gallega contra el Maltrato a Menores) escribe una carta al Ministro de Justicia, firmada por más de 80 organizaciones de mujeres, en contra de esta figura y dice “El Coordinador Parental es pues una figura coactiva que interviene en los llamados “casos de alta conflictividad”. Denunciamos que detrás de ese concepto se esconde una realidad que los poderes públicos se niegan a reconocer y combatir plenamente, que es la violencia que permanece oculta para el sistema judicial y para la sociedad. Violencia de género y sexual contra mujeres, niños y niñas” (2).

El 25 de junio 2020 el CGPJ publica una guía de criterios de actuación judicial en materia de Custodia Compartida, que es contestada el 3 de Julio por la Asociación de Mujeres Juristas THEMIS en un manifiesto que hace referencia a la Custodia Compartida y a la figura del “Coordinador Parental”, que considera es pro SAP. El manifiesto señala que la “La guía es despreciativa con otros poderes, como el legislativo, del que se dice que ni está ni se le espera, para justificar las modificaciones legislativas que de facto se vienen haciendo desde la jurisprudencia del TS en materia de Familia, en concreto sobre la normalización de la custodia compartida y ahora con la normalización que pretenden, y la guía es una prueba evidente, de la coordinación de parentalidad. Que acudan al Parlamento y convenzan a nuestros legisladores, pero que no usurpen el lugar de éstos, invadiendo otro Poder del Estado” (3).

Por los datos del INE (1) y a tenor de estos comentarios, la actuación de los tribunales de justicia en relación a la Custodia Compartida parece que siguen la máxima “sino lo hace el poder legislativo lo haremos nosotros”. Esto me recuerda a la imparcialidad como atributo esencial de la Justicia. También a la  independencia judicial, que debería ser en primer lugar independencia de nuestras propias opiniones y creencias, en eso consiste la profesionalidad.  En algunos medios de nuestro país se señala que no se aplican las leyes que existen en relación a la violencia contra la mujer y en la protección de la infancia.  Paradójicamente sí se aplican o intentan regular las que no existen, como la Custodia Compartida y el inexistente  SAP.

 


ENLACES:

(1) Los datos de custodias en nuestros país según el INE. Tribuna Feminista. 1-12-20

(2) http://agamme.org/asociacions-de-mulleres-e-de-dereitos-de-infancia-contra-o-coordinador-parental/

(3) https://www.mujeresjuristasthemis.org/prensa/noticias/228-manifiesto-juridico-feminista-contra-la-guia-pro-sindrome-de-alienacion-parental-del-cgpj

 

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