Maternidades Feministas: por un feminismo de las madres

Maternidades Feministas: por un feminismo de las madres

El feminismo ha tenido históricamente una relación complicada con la maternidad. Los primeros movimientos feministas occidentales planteaban la liberación de la mujer a través del acceso al ámbito público y la consecución de derechos que hasta el momento solo tenían los hombres.

Desde esta perspectiva dicotómica, salir a la esfera pública implicaba el abandono de la esfera privada. Sin embargo, aunque algunas mujeres de clase social más alta pudieron salir de los hogares (muchas a través de la contratación de otras mujeres) o elegir no tener descendencia, el resto de mujeres mantenían una doble jornada, en el hogar y en el empleo, donde la primera no era remunerada y estaba completamente invisibilizada.

Ha llovido mucho desde entonces, sin embargo, podemos ver cómo se continua con esta mirada dualista. Cuando algunas feministas argumentaron por primera vez que lo personal es político era el momento idóneo para haber sacado los hogares y las maternidades a la calle, sin embargo fue el mercado laboral el que se metió dentro de los hogares.

Desde el feminismo más hegemónico, la maternidad ha sido un hándicap importante para la liberación de la mujer, ya que repercute negativamente en el acceso al sistema capitalista en igualdad de condiciones que los hombres. Por este motivo, las únicas propuestas que hacían referencia a la maternidad fueron la negación de la misma: IVE, contracepción, externalización de las criaturas, etc. Por supuesto, muchas luchas de aquel feminismo consiguieron ampliar nuestros derechos y la libertad de elección, pero una vez elegida la maternidad, el feminismo no daba respuesta alguna. Así, la estrategia patriarcal de maternidades sumisas ha dado paso a la estrategia capitalista de trabajadoras (y trabajadores) libres de cargas familiares dedicadas en exclusiva a la creación de capital. Nos encontramos con un feminismo antimaternalista, que colabora con el patriarcado en el borrado de las madres. Este feminismo se inserta en las instituciones y da como respuesta leyes disfrazadas de igualitarismo, que niegan las diferencias, como la que implementa los permisos iguales e intransferibles. Desde PETRA Maternidades feministas llevamos dos años luchando por la visibilización de la maternidad desde una perspectiva feminista y por dotar de derechos y recursos la crianza. En este tiempo hemos desarrollado una serie de acciones y de propuestas políticas para conseguir este fin. Nuestra primera propuesta y la que da nombre a la plataforma es la ampliación de los permisos parentales y su transferibilidad. Esta propuesta surge como oposición a la actual ley que regula los permisos iguales e intransferibles, en primer lugar, porque no son una demanda de las madres ni respetan las necesidades de las criaturas.

Las madres llevamos desde 1989 con un permiso congelado en 16 semanas y su ampliación es una demanda histórica

Las madres llevamos desde 1989 con un permiso congelado en 16 semanas y su ampliación es una demanda histórica de diversos colectivos sociales (como grupos de apoyo a la lactancia materna o de crianza) y de profesionales de este ámbito. Sin embargo, hemos podido comprobar cómo, en nuestro país, cuando hay recursos se destinan al aumento de los permisos paternos, sin que ni siquiera exista una demanda social al respecto. Una ley que afecta a las madres debería contar con las madres para su desarrollo. Una medida que se considere feminista no debe otorgar más derechos a los hombres (con buenos empleos) y obviar los
procesos sexuales de las mujeres que pasan por un embarazo, parto, posparto, lactancia materna y puerperio.

Este supuesto igualistarismo nos discrimina porque pretende adaptar nuestros procesos a un mercado laboral capitalista y patriarcal donde no tenemos cabida. Estos permisos tampoco tienen en cuenta las necesidades de las y los bebés, ni respetan la exterogestación, la diada madre-bebé o la protección de la lactancia materna de aquellas madres que desean amamantar. Entonces, ¿en qué argumentos se basan? Uno de sus objetivos es el fomento de la corresponsabilidad de los padres. Como feministas vemos urgente una educación corresponsable para que los hombres cuiden de la vida en igualdad. Sin embargo, pagarles para que aprendan corresponsabilidad utilizando a un bebé no parece la mejor opción. Los padres que ya son corresponsables lo seguirán siendo, con y sin permiso.  Sin embargo, los padres no corresponsables podrán no cogerse el permiso (ya que no es obligatorio), cogerlo y no usarlo para cuidar o cuidar solo en esa etapa remunerada. No podemos olvidar que la corresponsabilidad debe ir más allá de la infancia temprana (como ir a las reuniones del colegio, a las actividades extraescolares, limpiar el váter, etc) y que una pareja corresponsable puede repartir las tareas en función de sus necesidades: un padre puede cuidar a hijas e hijos mayores, hacer todas las actividades de la casa, cuidar de personas ancianas, etc. mientras la madre está con el bebé si así lo desea.

Por otro lado, se argumenta que traerán más igualdad en el mercado laboral. Sin embargo sabemos
que el mercado laboral tiene dinámicas profundamente patriarcales que no se corrigen con unos permisos parentales, y menos con permisos que siguen empobreciendo a las madres. No es real que la igualación de los permisos igualará la ausencia del mercado laboral de ambos progenitores, porque las madres, además de estar embarazadas, suelen coger excedencias o reducciones de jornada debido al mísero permiso de maternidad. Así, en 2019 las madres solicitaron 42.857 excedencias para cuidar (sin remunerar) pero los hombres solo 5.320. Se ve que los hombres no cuidan gratis. Por lo tanto, las mujeres además de ausentarnos más del empleo, nos haremos más pobres por no disponer de recursos remunerados para este tiempo. Además, muchas madres ni siquiera tendrán la opción de acceder al permiso de maternidad, por eso desde PETRA proponemos medidas universales que tengan en cuenta a las madres desempleadas, con empleos precarios, autónomas, etc. De hecho, las familias monomarentales están especialmente discriminadas con estos permisos, pues tienen la mitad de tiempo de cuidado que las familias biparentales, a pesar de ser especialmente vulnerables.

Estamos cansadas de ver cómo cuando hay presupuesto público se destina a cubrir los permisos de
los hombres que tienen mejores empleos y cotizaciones, aumentando así la brecha.

Son ya 117.775 los permisos de nacimiento solicitados por hombres y 112.990 permisos por nacimiento solicitados por mujeres (INE). Es decir, las madres cuidan gratis y los padres cogen los permisos remunerados.
A ese feminismo hegemónico que continúa diciendo que la maternidad nos penaliza: deben
reconocer que quien nos penaliza es el mercado al que ellas bailan el agua. Por ese motivo, es
urgente la transformación de este mercado laboral para que se adapte a la vida, y no al revés. En el
actual sistema capitalista patriarcal la maternidad no tiene cabida y el feminismo debe luchar para
que esto cambie.

Además de los permisos, desde PETRA hemos recogido las demandas de las socias para elaborar
una serie de propuestas políticas que pongan las maternidades en el centro. Entre estas demandas se
incluye una prestación universal por menor a cargo para criar con dignidad, que además reduciría
las enormes tasas de pobreza infantil a las que nos enfrentamos. También, ya que apostamos por la
equidad, exigimos permisos que tengan en cuenta los procesos específicos de las madres como el
parto o la lactancia materna, para dar protección a estos procesos independientemente del permiso
de maternidad.

Nuestras propuestas incluyen a madres con empleos precarios, desempleadas, madres autónomas y a una amplia diversidad familiar. Incluimos además propuestas laborales, como la reducción de la jornada laboral, o medidas para erradicar la discriminación de las mujeres embarazadas y madres en su empleo a través de inspecciones de trabajo y de los juzgados de lo social. Para proteger la crianza de cero a tres años pedimos la remuneración de reducciones de jornada y excedencias. Y, además, la transformación del sistema educativo para que se adapte a las necesidades de las criaturas; así como una revisión no adultocéntrica de todos los espacios públicos, físicos y conceptuales, de los horarios y tiempos sociales, para que la infancia tenga cabida y sea parte activa de esta sociedad.

Pensamos firmemente que no es posible un feminismo sin las madres. Por eso nuestras propuestas,
desarrolladas por y para las madres, son feministas. Por eso y porque promueven una
transformación radical de la sociedad, pues somos conscientes de que en el actual sistema patriarcal,
las madres seguiremos criando desde lo precario e invisible, siempre sometidas a la ley del padre,
como se puede demostrar a través de las distintas formas de violencia hacia las madres: custodias
compartidas impuestas, el falso SAP, los vientres de alquiler, la violencia obstétrica, etc.

Desde PETRA luchamos contra todas estas formas de violencia y seguiremos promoviendo, todo el tiempo
que podamos, maternidades libres y combativas. Las madres feministas no paramos nuestra lucha ni
en pandemia, ¿te unes?

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