El COVID-19 agrava las desigualdades socioeconómicas y las brechas laborales que sufren las mujeres

El COVID-19 agrava las desigualdades socioeconómicas y las brechas laborales que sufren las mujeres

El coronavirus ha infectado a uno de cada diez personas que vive en España, de todas las edades, de ambos sexos y de todos los estratos sociales. Sin embargo, no es cierto que la pandemia no haga distinciones entre sus víctimas.

La cuarta ronda del estudio de seroprevalencia presentado el martes por el Ministerio de Sanidad ha identificado ciertos factores de riesgo no directamente relacionados con la salud individual. El porcentaje de personas que han pasado la Covid-19 aumenta proporcionalmente entre los que no tienen la nacionalidad española, particularmente entre las mujeres, así como entre los que viven barrios con menor nivel de renta relativa.

Madrid es la región con una seroprevalencia más alta, tanto actual como desde el comienzo de la pandemia. La cuarta ronda del estudio ENE-Covid-19 estima que en Madrid hay entre un 10,7% y un 14,4% de población con anticuerpos actualmente. El valor medio (que no el más probable también es superior al 10%. El hecho de haber alcanzado esa seroprevalencia no significa que las medidas de contención no haya que aplicarlas.

Los datos son contundentes. La seroprevalencia global en Madrid se estima entre el 16,7% y el 20,4%, coincidiendo los valores más altos entre personas que viven en los barrios con un menor nivel de renta. Los extranjeros tienen una seroprevalencia mayor que la de los ciudadanos con nacionalidad española. En ambos casos, las diferencias se vuelven más marcadas en el caso de las mujeres. En los barrios del sur de Madrid, se estima que la esperanza de vida es de diez años menos y 92.000 euros menos de renta que en los barrios más ricos.

La crisis sociosanitaria de la COVID-19 ha puesto de manifiesto que los trabajos de cuidado, realizados en su mayoría por mujeres están siendo claves en la pandemia a la vez que aumenta considerablemente el riesgo de contagio para quienes lo realizan.

Si tenemos en cuenta que para el contagio lo que hace falta es estar en contacto con una persona que está infectada, aquellas profesiones en las que el contacto pueda ser más estrecho aumentan el riesgo a estar expuesto al virus.

Los datos se correlacionan fuertemente con los sectores laborales más afectados. El de cuidadora domiciliaria (11,3%), sanitario (11,2%) y limpieza (10,5%) son, claramente, los que implican un mayor riesgo de contagio y son sectores, todos ellos, fuertemente feminizados.

La vuelta al hogar de estas trabajadoras es dura por el miedo a tener el virus o ser asintomáticas lo que es un riesgo para los suyos. Aun así, entre ellas se ayudan tanto emocional como psicológicamente, cambiando turnos, compartiendo información, cuidando de aquellas que no tienen experiencia y aprendiendo unas de otras.

En el ámbito de los hogares, las mujeres tenemos que hacer frente a más carga de trabajo doméstico y reproductivo; y en el ámbito profesional, nos enfrentamos a un mayor riesgo de contagio al ocupar los trabajos de los sectores esenciales durante esta pandemia, como es el de cajeras de supermercados, limpiadoras, sanitarias, empleadas de hogar, farmacéuticas, etc.

Desde UGT Madrid alertamos de que el virus «agrava» la desigualdad socioeconómica en España y está haciendo que aumenten las brechas laborales que sufrimos las mujeres. El hecho de que la Covid-19 afecte a rentas más bajas es una circunstancia ampliamente investigado desde hace meses. El fenómeno está más estudiado en otros países, como en Estados Unidos, donde se ha encontrado una fuerte relación entre desigualdades raciales, étnicas, de género y de clase social con un mayor riesgo de contagio y muerte por la Covid-19.

La vivienda es otro de los factores que se ha señalado como determinante a la hora de aumentar o disminuir el riesgo de contagio. El estudio de seroprevalencia muestra que los hogares de tres a cinco personas padecen una seroprevalencia algo mayor que los de dos o una. Resulta evidente que, en caso de contagio, es más difícil mantener unas condiciones de aislamiento cuantas más personas habitan en una vivienda, especialmente si no existe la posibilidad de tener un aseo propio.

Desde UGT Madrid consideramos que hay que tener en cuenta las desigualdades sociales a la hora de establecer las prioridades de vacunación. Instamos a que se abra el debate sobre si las personas de rentas más bajas deben tener algún tipo de prioridad en la inmunización, dado su mayor riesgo de contagio.

 

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