El aumento del paro registrado en las mujeres en noviembre es tres veces mayor

Los datos de paro registrado correspondientes a noviembre divulgados este miércoles por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social muestran el impacto de la crisis de la COVID-19 en el empleo femenino: de las 25.269 nuevas personas en paro, 18.969 son mujeres.

03/12/2020.

La subida del paro en las mujeres ha triplicado en noviembre a la de los hombres.

La subida del paro en las mujeres ha triplicado en noviembre a la de los hombres.

Los datos de paro registrado divulgados este miércoles por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social ponen de manifiesto la persistencia de los problemas estructurales que afectan a nuestro mercado de trabajo así como el mayor impacto de la crisis en el empleo femenino. Así, de las 25.269 nuevas personas en paro, 18.969 son mujeres, tres veces más en números absolutos que en el caso de los hombres. «Las mujeres representan la mayoría del desempleo, seis de cada diez personas en paro, a pesar de su menor participación en el mercado de trabajo, y quienes trabajan sufren peores condiciones de temporalidad, parcialidad y, en general, de precariedad que sus compañeros varones«, resume la secretaria confederal de Mujeres e Igualdad, Elena Blasco Martín.

Este especial incremento del paro femenino tiene que ver con el impacto de la crisis y de las dificultades para la recuperación tras la pandemia en sectores feminizados, no en vano  la subida del paro se concentra en el sector servicios (24.959), pero también con las barreras estructurales de acceso al empleo que afectan especialmente a las mujeres: del colectivo de personas que buscan su primer trabajo, son mujeres el 65,23% (7 de cada 10). Además, continúa la brecha de género en la cobertura por desempleo, que se sitúa en 12,9 puntos (78,7% los hombres, 65,8% las mujeres), por encima de la que existente antes de la pandemia, como señala el Informe de Coyuntura Laboral de Noviembre 2020 que elabora el Gabinete Económico confederal de CCOO.

Si bien estos datos presentan algunos aspectos positivos, como el crecimiento de la afiliación a la Seguridad Social en 31.638 personas hasta un número medio de nuevo por encima de los 19 millones, el análisis en clave de género no puede resultar positivo: las mujeres encadenamos crisis, de la Gran Recesión del 2008 a la derivada de la pandemia. En noviembre de 2008 había 1.541.489 paradas que suponían el 48,4% del paro registrado. Doce años después, hay 2.222.254, lo que supone 680 mil paradas más, y ha aumentado en 9 puntos porcentuales su peso en el paro registrado, ahora son el 57,7%. Se trata además de un problema que se extiende por toda la geografía española, puesto que en todas las provincias y en todas las Comunidades Autónomas el número de mujeres inscritas en los SEPE supera al de los hombres.

En febrero, antes de la declaración de pandemia y las medidas sanitarias, económicas y laborales subsiguientes, el desempleo registrado afectaba a 1.349.975 hombres y a 1.896. 072 mujeres. Al finalizar noviembre, se han sumado 279 mil hombres y 326 mil mujeres. Es decir, en febrero de 2020 había medio millón de mujeres más que de hombres registradas como desempleadas, a pesar de la brecha de género en la actividad, de 11 puntos, que equivale a cerca de 1,6 millones de mujeres menos que hombres incorporadas a la actividad. Esta cifra sigue aumentando: en noviembre de 2020 son 593 mil más desempleadas registradas que hombres.

Por otra parte, en noviembre ha vuelto a crecer la cifra de personas trabajadoras incluidas en ERTE, con 746.900 personas afectadas, cuando al cierre de abril llegaron a ser 3,4 millones. Estas cifras, que no están desagregadas por sexos, evidencian por una parte la capacidad de esta herramienta pactada en el Diálogo Social para sostener el empleo (más del 80% de las personas afectadas por un ERTE se han reincorporado a su puesto de trabajo) y, por otra, las dificultades que los rebrotes están suponiendo para la recuperación.

«Analizamos estos datos con mucha preocupación y desde el convencimiento de que son necesarias medidas adicionales para abordar los problemas estructurales del mercado de trabajo. La enorme temporalidad, que requiere una revisión de las normativas laborales,  por supuesto, pero también estas discriminaciones que afectan a las mujeres y que demandan políticas laborales con perspectiva de género, servicios públicos y medidas para la conciliación corresponsable necesarias para evitar la cronificación del paro femenino, la mayor precariedad de las trabajadoras y el abandono prematuro de las mujeres del mercado laboral», subraya Elena Blasco Martín.

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