EIGE dice que estámos al menos a 60 años de alcanzar la completa igualdad, sin medir el impacto negativo del generismo queer

EIGE dice que estámos al menos a 60 años de alcanzar la completa igualdad, sin medir el impacto negativo del generismo queer

Con una puntuación de 67,9 sobre 100, la UE está al menos a 60 años de alcanzar la completa igualdad de género, si continuamos al ritmo actual. El último Índice de Igualdad de Género del Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE) muestra que la UE está mejorando sólo medio punto cada año.

Con 72,0 puntos sobre 100, España ocupa el octavo lugar en la UE en el Índice de Igualdad de Género. La puntuación de España está 4,1 puntos por encima de la de la UE.

Desde 2010, su puntuación ha aumentado en 5,6 puntos. Desde 2017 se ha logrado un ligero aumento (1,9 puntos). El ranking de España se mantiene igual desde 2010.

Entre los Estados miembros, Suecia, Dinamarca y Francia mantienen sus primeros puestos. Los premios a los que más han mejorado son para Italia, Luxemburgo y Malta, cada uno de los cuales ha ganado unos 10 puntos desde 2010. Grecia, Hungría y Rumania van a la zaga del resto.

«Hemos visto pequeñas y constantes ganancias año tras año, pero esta vez tenemos un motivo de preocupación. La pandemia de coronavirus supone una grave amenaza para el progreso de la igualdad de género, que no podemos permitirnos. Más que nunca, los responsables de la formulación de políticas tendrán que utilizar los resultados de nuestro Índice para diseñar soluciones inclusivas que promuevan la igualdad entre los géneros en nuestra sociedad, tanto durante como después de la pandemia», dijo Carlien Scheele, directora de la EIGE.

Este informe presenta la quinta edición del Índice de Igualdad de Género. El Índice de Igualdad de Género ha sido ampliamente reconocido por su contribución al seguimiento de los avances en materia de igualdad de género en la UE.

El Índice cubre una serie de indicadores en los ámbitos del trabajo, el dinero, el conocimiento, el tiempo, el poder y la salud. También integra dos ámbitos adicionales: la violencia y las desigualdades cruzadas.

Los indicadores están estrechamente vinculados a los objetivos de la UE y a los compromisos internacionales, como la Plataforma de Acción de Beijing y la Agenda de 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG). Esta edición hace un seguimiento de los progresos en materia de igualdad de género en la UE desde 2010.

El enfoque temático del Índice de este año explora cómo la digitalización está configurando el futuro del trabajo para mujeres y hombres. El enfoque temático hace un balance de las investigaciones recientes para evaluar las oportunidades, los riesgos y los desafíos para la igualdad de género en el mundo del trabajo que trae consigo la digitalización.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator

«La igualdad de género debe buscarse en todos los ámbitos de la vida para que todos los europeos -independientemente de su género- alcancen su pleno potencial. El Índice de Igualdad de Género es una herramienta crucial en esta búsqueda, ya que hace un seguimiento de los progresos. Felicito a los países que han mejorado su puntuación en el último año. No obstante, todavía queda un largo camino por recorrer en muchos aspectos, especialmente en el mundo digital. Dado que nuestro presente y nuestro futuro son cada vez más digitales, debemos asegurarnos de que las mujeres y las niñas ocupen la parte que les corresponde en este sector y se las aliente a contribuir a su crecimiento. La Estrategia de Igualdad de Género de la UE adoptada este año establece acciones clave para los próximos 5 años, para intensificar el trabajo hacia la igualdad y necesitamos verla completa y plenamente implementada para asegurar que las mujeres y los hombres puedan ser libres, prosperen y lideren», dijo Helena Dalli, Comisaria Europea de Igualdad.

El ranking de España se mantiene igual desde 2010.

El poder que impulsa el progreso
La mejora de la igualdad de género en la toma de decisiones es el principal motor del progreso en la UE. El ámbito de poder, que mide la participación de mujeres y hombres en la toma de decisiones en las áreas de política, economía, medios de comunicación, investigación y deportes, representa el 65 % de todos los avances en el Índice desde 2010. Sin embargo, con una puntuación de 53,5 sobre 100, sigue siendo el dominio de menor puntuación.

Las mejoras han sido mayores en el sector privado, en gran parte debido a la mejora del equilibrio de género en los consejos de administración de las empresas. Bélgica, Dinamarca, Alemania, Italia, los Países Bajos, Finlandia, Suecia y el Reino Unido tienen casi un tercio de mujeres en los consejos de administración de sus empresas. Francia es el único país que tiene más del 40%. Aunque estos países han ayudado a mejorar la puntuación en este ámbito, el ritmo de cambio pronto se reducirá a menos que otros países empiecen a ponerse al día.

La segregación nos frena
Uno de los mayores problemas que frenan la igualdad de género es la segregación en la educación y el trabajo. Esto significa una concentración de mujeres u hombres en ciertas materias o trabajos. A pesar de los esfuerzos por abordar este problema, como las iniciativas especiales para alentar a las mujeres a estudiar ciencias, ingeniería o TIC, la segregación ha aumentado desde 2010. En la UE, sólo dos de cada diez puestos de trabajo en el sector de las TIC están ocupados por mujeres. En el sector de la asistencia, hay una falta de hombres. Representan sólo el 15% de los trabajadores de enfermería, partería y cuidados personales en los servicios de salud.

El mundo digital y el futuro del trabajo
El índice de este año se centra especialmente en los efectos de la digitalización en la vida laboral de mujeres y hombres. Las mujeres se enfrentan a un riesgo ligeramente mayor de ser reemplazadas en sus trabajos por robots y están poco representadas en el desarrollo de la inteligencia artificial, las empresas digitales de nueva creación y los productos de alta tecnología como las naves espaciales, las fibras ópticas, los láseres y los microchips. En general, los hombres dominan el desarrollo de las nuevas tecnologías en toda la UE.

Resulta interesante que la expansión del trabajo organizado a través de plataformas en línea está reproduciendo las tradicionales desigualdades de género, como la brecha salarial entre hombres y mujeres y la segregación de género. Por ejemplo, es más probable que los hombres trabajen en el desarrollo de software o en la entrega de alimentos, mientras que las mujeres trabajan más en la traducción en línea o en los servicios domésticos.

 

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