“No se puede regular la prostitución porque es imposible regular la violencia” I.Kraus

“No se puede regular la prostitución porque es imposible regular la violencia” I.Kraus

Congreso Segunda Marcha Abolicionista

“No hay prostitución no violenta “según Julie Bindel y “No hay prostitución buena y mala” para Ingeborg Kraus. Ambas feministas, ponentes en el Congreso de la Segunda Marcha Abolicionista de Mujeres por la Abolición, junto a Renate Klein, han dejado a las asistentes impactadas dando detalles de sus experiencias e investigaciones sobre la realidad actual.

Bindel, conocida por su lucha por la abolición desde la década de los 90, ha insistido en riesgo que se tiene al normalizar la prostitución y la tremenda hipocresía utilizada incluso desde las altas instituciones internacionales. “Suiza, sede europea de la ONU tiene un mercado de mujeres muy fuerte. En Zurich en concreto, se puede comprobar que, a pocos metros del centro, hay un entorno desde el que se accede a recoger mujeres que aguardan en fila a que las recoja un coche. Una vez dentro del coche no se averigua ni se denuncia si ha habido o no violencia en el encuentro, ellas se bajan y vuelven a la fila “. Para esta investigadora, descriminalizar a los puteros y regular la prostitución, otorga el permiso moral y legal a los hombres de comprar y violar mujeres: “Cuando escuchamos a las sobrevivientes que llevan años fuera del sistema prostitucional, comprobamos que todas coinciden en que sienten como si les pagaran para violarlas”. Los gobiernos que han intentado enmascarar esta violencia con medidas como la despenalización, tampoco han conseguido mejorar las condiciones de vida de las mujeres. Bindel ha explicado como Nueva Zelanda dijo a la ciudadanía que sus medidas de despenalización iban a conseguir mejorar la situación en cuanto a salud o higiene y asegurarse de que no hubiera trata. Para ello iban a hacer inspecciones en cada burdel. Resultó que al cabo de 11 años, solo se hicieron 11 inspecciones y fue gracias a denuncias externas del vecindario. Y la trata mientras, continuaba. Julie Bindel está convencida de que los hombres que deciden pagar por acceder al interior de las mujeres no respetan a las mujeres – en esto no se hacen distinciones ni por religión- y la única forma que para reducir la prostitución es atacar la demanda: “Mientras tanto, el putero no es más que un violador respaldado por la industria de la explotación”

 

El trauma de una mujer prostituida es muy superior al de un veterano de guerra

 

La doctora Ingeborg Kraus empezó en 1995, en Kosovo, trabajando con víctimas de violencia sexual. En esta primera jornada del Congreso de la Segunda Marcha Abolicionista, de Mujeres por la Abolición, ha dado tal cantidad de explicaciones sobre sus descubrimientos, que ha dejado a la audiencia sobrecogida. Empezando por explicar los pormenores de por qué el modelo alemán ha sido un fracaso y los políticos ya reconocen el error, desglosando después cómo funciona el cerebro de las víctimas en prostitución para seguir adelante.

El primer paso que dan los proxenetas, y los estados que normalizan o regulan la prostitución, es saber sacar partido de la vulnerabilidad de las mujeres, bien sea por situación de pobreza o por vivencias y abusos en la infancia. “El proxeneta – dice Kraus – aparece como protector y se establece un vínculo, un apego que las deja indefensas. A eso, en la mayoría de los casos, se puede unir la disociación que han aprendido de niñas cuando han sufrido abusos. Pero no puedes desconectar la vagina de una mujer de su cuerpo y utilizarla como herramienta de trabajo. Es una situación traumática, donde se liberan cortisol y adrenalina, y también opioides para no sentir dolor. Por eso, muchas víctimas de violación están apáticas, no expresan emociones. Se producen situaciones confusas para ellas y vemos en sus miradas la disociación”

La crudeza de los datos e imágenes que ha mostrado en el Congreso la doctora Kraus deja a su país, y a todos aquellos que miren con normalidad la prostitución, a una altura moral miserable. “No puede ser que haya un país que motive a los hombres a destrozar a las mujeres -dijo- Y a las prostituidas se las destroza. Poco a poco, o ya desde el primer contacto con el putero. Eso le permite al proxeneta controlar   incluso cuando él no está delante. Alguna me ha dicho ‘a veces, cuando me siento feliz, quiero vomitar’ Esa situación es la que algunos llaman libre elección”

 

 

 

 

 

 

 

Dice esta terapeuta que no hay una prostitución buena y una mala como querían hacer pensar al principio cuando la legalizaron, porque la violencia y el abuso son inherentes a la prostitución. En países donde es legal, las prácticas son cada vez más violentas, las mujeres cobran menos y las condiciones son cada vez más vejatorias y deshumanizadas, y en paralelo, las mujeres no prostituidas, ven que sus parejas, maridos, les exigen sexo como si fuese su obligación.

“Sabemos que como mínimo, el 90% de las mujeres en prostitución son víctimas de trata. La mayoría no se reconoce como víctima, para ello hay que acudir a la psicotraumatología. Las mujeres prostituidas sufren un trauma mucho mayor que el de los veteranos de guerra. La sociedad entera vive inmersa en una especie de síndrome de Estocolmo”

Una de las conclusiones de la exposición de la doctora Ingeborg Kraus es que la prostitución no se puede regular porque es imposible regular la violencia. Y otra, surgida de la pregunta de por qué muchas mujeres en esa situación no sentían que debían ser liberadas fue citar la frase de Harriet Tubman “Liberé a miles de esclavos. Podría haber liberado más si supieran que son esclavos”

 

Las agencias de explotación reproductiva reclutan mujeres en campos de refugiados de Siria para ser gestantes

 

Renate Klein , tercera ponente del Congreso de la Segunda Marcha Abolicionista, soltaba esta certeza pavorosa: “Están reclutando mujeres como ‘ voluntarias’ para ser madres de alquiler en los campos de refugiadas de Siria. Mujeres que han perdido su casa, su familia, su vida…Ya no se puede caer más bajo” Para esta bióloga australiana, la llamada ‘gestación por subrogación’ en una violación de los Derechos Humanos y si no lo paramos a tiempo, seguirá en expansión porque según sus cálculos, en 2025 podría incrementarse hasta un 24% el número de agencias dedicadas a la explotación reproductiva, manejando cifras que superan los 27.000 millones de dólares. La doctora Klein ha profundizado en lo que representa llamar a la madre “portadora gestante” y negar que pueda existir vínculo con el feto: “Es odio a las mujeres. Es querer eliminarlas. Les dicen que no pueden sentir nada por el feto porque no tiene su carga genética. Exponen su salud sin miramientos llegando a eliminar el exceso de embriones no deseados que, ya muertos, convivirán con el o los supervivientes hasta el final del embarazo”

Renate ha comparado la explotación reproductiva con los bebés robados: “¿Qué diferencia hay entre las mujeres indígenas de Canadá en los años 50 o 60 o las madres solteras a las que se les retiraban las criaturas? Ninguna. Están haciendo lo mismo”

Ha contado que a menudo les hacen cesárea y ni siquiera pueden ver a sus hijos. Los compradores se muestran amables al principio, pero es muy frecuente que desaparezcan con el bebé en cuanto nace sin dejárselo ver a la madre. “Se asemeja a la esclavitud, es prostitución reproductiva. Y en en parejas estériles y gays, explotan a dos mujeres, la que aporta el óvulo y la que gesta. El caso de los gays perpetúa la dominación de los hombres sobre las mujeres. Hay que frenar este crimen contra los Derechos Humanos. Los gobiernos tienen que prohibir el proxenetismo de estas prácticas, convirtiendo en delito la apología de la explotación reproductiva. En Australia estamos pidiendo que se haga así. Tenemos que saber que, aunque los países no permitan la explotación reproductiva en ellos, están en contacto con canales criminales”

Otra de las medidas que contempla Renate Klein para frenar la demanda, es cambiar el comportamiento narcisista: “Es necesario apelar al sentimiento humanitario y hacerles comprender que no tienen derecho a hacer daño a otros para conseguir sus deseos. Y los bebés nacidos por este método, también sufrirán las consecuencias. Ahora mismo hay una generación de en torno a los 40 años, que vive desesperada intentando conocer a sus madres. Aquellas criaturas ‘producidas’ por mujeres pobres por el precio de un coche de lujo, se sienten, además, baratas”

La ponente, dejó claro en todo momento que no se subroga nada: las madres biológicas atraviesan todos los procesos de gestación, incluidos los que ponen en riesgo su vida y con un embarazo medicalizado. El mercado a costa de las mujeres tiene que frenarse, porque si no, en cinco años, habrá ocho millones de clínicas en el mundo esperando clientes.

Este Congreso, que ha tenido de media diaria 350 personas asistentes de diferentes países, continuará los días 19 y 20 con Giles Dines, Alika Kinan, Raquel Rosario Sánchez y Janice  Raymond

 

 

 

 

 

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