Llamamiento de ACAI en el día Internacional Aborto Legal y Seguro 28 Sept.

Llamamiento de ACAI en el día Internacional Aborto Legal y Seguro 28 Sept.

En el Día Internacional del Aborto Legal y Seguro, 28 de septiembre, la Asociación de Clínicas Acreditadas para la IVE, ACAI, quiere señalar que:

LA EXPANSIÓN DEL ABORTO FARMACOLÓGICO TELEMÁTICO, AGUDIZADA DURANTE ESTA PANDEMIA, PUEDE ACABAR PRIVANDO A LAS MUJERES DE UN MÉTODO EFICAZ Y SEGURO COMO ES LA TÉCNICA INSTRUMENTAL, IMPONIÉNDOLES COMO ÚNICA OPCIÓN, EL ABORTO CON MEDICAMENTOS.

ESTA POSIBILIDAD IMPEDIRÍA TENER EN CUENTA LAS CONDICIONES MÉDICAS, PERSONALES O FAMILIARES DE LAS MUJERES EN EL MOMENTO DE ACCEDER A UNA IVE, MERMANDO, ADEMÁS, SU LIBERTAD DE ELECCIÓN FRENTE AL MÉTODO.

Por tal motivo, las y los profesionales de ACAI, consideran imprescindible la convivencia y la defensa de estos dos métodos complementariosfarmacológico e instrumental, y hacen un llamamiento a las organizaciones de Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos y a las autoridades sanitarias para que consideren los siguientes aspectos.

  • La opinión de las mujeres debe ser escuchada. Las mujeres tienen derecho no solo a interrumpir o no su gestación, sino a elegir el método con el que desean hacerlo, de acuerdo con sus semanas de gestación, condiciones sanitarias y conforme con su situación íntima y personal; incluso en tiempos de pandemia.[1]
    Las mujeres tienen el legítimo derecho a conocer todas las técnicas de IVE
     disponibles, para que sean ellas las que tomen una decisión informada.
  • ACAI entiende y defiende que se priorice la técnica farmacológica en determinados contextos y situaciones, entre otros: cuando las mujeres viven en países con leyes de aborto restrictivas, cuando la mujer tiene que realizar grandes desplazamientos o superar importantes trabas burocráticas para acceder a una IVE…se comprende que estas y otras circunstancias adversas, convierten muchas veces al método farmacológico en la única opción segura para estas mujeres.
  • Somos conscientes, que, a los factores mencionados en el párrafo anterior, se suman como elementos que potencian el método farmacológico: la falta de formación de los/as profesionales, la ausencia de relevo generacional, la objeción de conciencia ética y/o profesional y los intereses de la industria farmacéutica.
  • Sin embargo, ACAI considera un menoscabo para la salud y la libertad de las mujeres que en aquellos países donde el aborto provocado es una práctica sanitaria reconocida por el Sistema Nacional de Salud, gratuita, respaldada legal y socialmente, con cauces de acceso, sin duda mejorables, pero legales y consolidados; se trate de imponer a las mujeres un método sobre otro. Y así lo consideramos porque:
  • La mujer tiene derecho a elegir su método de IVE, su percepción de las técnicas debe ser considerada. Tiene derecho a ser escuchada porque solo sus circunstancias médicas y su situación familiar y personal deberían determinar su elección informada.
  • Los dos métodos más utilizados en la práctica sanitaria de aborto provocado: farmacológico e instrumental son necesarios y complementarios para salvaguardar la salud de las mujeres, tal y como estable la OMS.
  • El aborto instrumental es la técnica elegida por el 70% de las mujeres, fundamentalmente por su eficacia, su seguridad, rapidez y por la baja incidencia de efectos secundarios y complicaciones.[2]
  • Aunque es una técnica eficaz, el fallo del método farmacológico es de entre un 3% y un 5%, siendo en un 1 % de los casos un embarazo evolutivo.[3]
  • Las/os profesionales que realicen abortos deben estar formados en todas las técnicas de IVE para poder ofrecer ambos métodos y afrontar las complicaciones, los fallos de método, los efectos secundarios…Si queremos en definitiva facilitar una prestación de calidad, los/as profesionales deben estar integrados/as en unidades especializadas que respalden la intervención, porque la IVE es una técnica socio-sanitaria compleja que abarca varios aspectos en relación con la mujer: el estrictamente sanitario, el social, el psíquico y el íntimo (que implica la preservación de la confidencialidad). Todos estos aspectos deben ser tratados, entendidos y asumidos debidamente, uno por uno, a su debido tiempo, con la ayuda de profesionales de diversos ámbitos, con experiencia, empatía y sin juicios previos de carácter moral o religioso.
  • Corremos el riesgo de que el método farmacológico se convierta en un aliado de la objeción de conciencia; ya que el aborto con medicamentos podría llegar a suponer una implicación mínima del personal médico y sanitario en el proceso de aborto, dado que es la mujer la que por sí misma “prácticamente realiza su interrupción”. La escasa implicación médica permite a los/as profesionales que no quieren realizar abortos provocados “resolver la situación” quedándose al margen, ya que podrían limitarse a suministrar las dosis correspondientes de mifepristona y misoprostol. De ahí que la generalización del método farmacológico encuentre aliados/as entre el personal médico contrario a la intervención, o entre aquellos/as que no quieren cruzar su carrera profesional con la práctica sanitaria de aborto provocado.
  • El hecho de que una mujer opte por la técnica farmacológica no debería implicar la desatención médica. La mujer no solo debe estar acompañada sanitariamente antes, durante y después del proceso; sino que debe tener la certeza de que sus dudas y complicaciones serán atendidas por el personal médico que ha iniciado el proceso y que debería contar con la especialización correspondiente.

Queremos concluir este llamamiento, señalando nuestro respeto hacia aquellas mujeres que libremente eligen el método farmacológico como un instrumento desde el que gestionar su IVE. Sin embargo, y reconociendo que para algunas de esas mujeres la gestión directa de su aborto es una vía de empoderamiento; nosotras/os consideramos que el verdadero poder de la mujer, en este ámbito, pasa porque ella elija interrumpir o no su embarazo y el método con el que desea hacerlo. Por otra parte, no debemos olvidar que muchas mujeres desean ser acompañadas por el personal médico y sanitario durante su proceso de IVE de manera presencial, la experiencia médica les aporta seguridad y confianza y por eso prefieren una técnica instrumental, respetemos, también en ese caso, su decisión.

En consecuencia, imponer, limitar o generalizar uno de los dos métodos sobre el otro, constituyen mecanismos que merman el empoderamiento de la mujer y que resultan irrespetuosos con su legítima libertad de elección.

[1] [1] Estudio comparativo del método farmacológico e instrumental en la interrupción del embarazo. Percepción de las usuarias ante los métodos. https://www.acaive.com/pdf/ESTUDIO_comparativo_aborto_Farmacologico-Instrumental-Hasta-7-semanas.pdf

[2] ] “Métodos seguros para interrumpir el embarazo: ¿instrumental o farmacológico?” Vídeo sobre las técnicas farmacológica o instrumental https://www.youtube.com/watch?v=3JyiBb7Y9cg

[3] Se entiende como fracaso del método, la continuación del embarazo o sangrado abundante con persistencia de restos ovulares que requieren de aspiración para resolver el proceso. En este sentido, queremos aclarar que el consenso internacional considera el embarazo evolutivo una complicación tanto en el aborto instrumental como en el farmacológico al igual que el aborto incompleto que presentando síntomas de dolor intenso, hemorragia o sangrado persistente, necesita una nueva aspiración o nuevas dosis de misoprostol. Posición avalada por la OMS en su guía: “Aborto sin Riesgos: Guía Técnica y de Políticas para Sistemas de Salud”. OMS 2012.

ACAI considera “complicaciones” aquellos abortos incompletos que presentan síntomas: dolor pélvico que no cede con analgesia, sangrado excesivo (hemorragia) que hay que tratar repitiendo dosis de misoprostol o aspirando de nuevo y no en los que solo se realiza un diagnóstico ecográfico de restos embrionarios, pero que no presentan clínica (asintomáticos)

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