J. Raymond: “El género no es una fuerza de la naturaleza es una idea”

J. Raymond: “El género no es una fuerza de la naturaleza es una idea”

 

Con la frase “el género no es una fuerza de la naturaleza, es una idea” comenzó la doctora Janice Raymond su intervención en el Congreso de la II Marcha Abolicionista de Mujeres por la Abolición. Ya en 1969, Raymond escribió un libro argumentando que los hombres no pueden convertirse en mujeres ni al revés, porque no tienen la misma historia: “Las mujeres llevan la historia y las experiencias de una clase históricamente oprimida”. Sus pioneras investigaciones sobre la transexualidad, siguen vigentes hoy en día enfrentando al transexualismo con sus contradicciones. “Amputarse un pene sano y unas mamas sanas es un tributo al poder de la definición cultural de lo que es masculinidad y feminidad. La biología no se puede cambiar con solo decorarse”. Pero en la actualidad, la doctora Raymond está más preocupada por los efectos del transactivismo sobre las mujeres. “Una gran parte del movimiento trans- afirma- ha fomentado la violencia contra las mujeres. Negarse a reconocer que un hombre puede ser mujer lo toman como violencia, pero ¿por qué no se enfrentan a los hombres cuando ninguna mujer ha agredido a un hombre que se identifica como trans? Los activistas trans quieren desacreditar a las mujeres y el insulto ‘TERF’ que va seguido de acoso y amenazas de muerte que quedan impunes. En Nueva York te pueden multar hasta con 125.000 dólares si te equivocas al nombrar erróneamente a un trans, pero los continuos mensajes en redes sociales invitando a matar a TERFs no se persiguen, en aras de la libertad de expresión. Los organismos que defienden los DDHH de las mujeres no prestan ayuda y los hombres, supuestamente aliados, se callan con cobardía. Se nos demoniza, se usa un lenguaje vil contra nosotras y no se hace nada, se permite que el feminismo transexcluyente sea una puerta de acceso a la violencia contra las mujeres”. La doctora encuentra además un paralelismo entre el transactivismo, que acusa a las lesbianas de tránsfobas por rechazarles, y los INCEL que creen que se les debe sexo.

En Nueva York te pueden multar hasta con 125.000 dólares si te equivocas al nombrar erróneamente a un trans, pero los continuos mensajes en redes sociales invitando a matar a TERFs no se persiguen, en aras de la libertad de expresión.

Para Janice Raymond, una de las partes más graves de esta colonización de la sociedad es la aceptación de las instituciones ante la presión que reciben: desde establecimientos, dedicados en origen a maltratadas que acaban siendo dirigidos por un trans, a centros académicos o bibliotecas, pasando por la Sanidad. Con respecto al área de salud, esta autora está convencida de que la identidad transgénero ha sido fabricada en las clínicas. “Con tratamiento de hormonas y un historial de apoyo, los terapeutas-afirma- están aceptándolo demasiado rápido y recetan hormonas a criaturas de 9 años con el argumento de que previenen el suicidio. Hay una industria de lo trans. No es tanto una cuestión de DDHH como una inversión de capitales. Mientras tanto, hay un código de silencio y una dolorosa falta de respuesta por parte de los progresistas”

 

 

Cuando el poder se siente amenazado acude al relativismo

Raquel Rosario Sánchez abordó también la cuestión del género en el Congreso de la II Marcha Abolicionista, centrándose en lo que estamos perdiendo las mujeres con la negación de la realidad. “¿Qué contribuye -se preguntaba- a ser un hombre o una mujer? ¿Los modales, el habla, la vestimenta? ¿Qué diferencia el género de la personalidad si todo son gustos y modales’ ¿Cómo combatimos los estereotipos si enseñamos que el estereotipo es el ser? El problema de estas conceptualizaciones es la universalización, porque la individualización del género es más fácil de asimilar. Despolitizar e individualizar análisis estructurales es un problema para el feminismo”.  Raquel Rosario dejó patente en su ponencia que las feministas nunca han negado el derecho de cómo se siente cada cual, pero siempre y cuando, el ejercicio de esos derechos personales no pase por encima de los derechos que ya han conseguido las mujeres. “Lo vemos con los hombres presos, ellos pueden contar con la fluidez de los derechos de las reclusas. En el terreno académico, lo que antes eran estudios solo para las mujeres, ahora son estudios de género/s y feminismo/s. Algo similar a decir que el capitalismo beneficia a la clase obrera. ¿Por qué tiene que recaer todo en las mujeres? ¿Por qué todas las ideologías tienen su sujeto político pero nosotras no debemos?  Hay una depuración ideológica de los estudios de género que se estaban extendiendo como la pólvora”

En el terreno académico, lo que antes eran estudios solo para las mujeres, ahora son estudios de género/s y feminismo/s. Algo similar a decir que el capitalismo beneficia a la clase obrera. ¿Por qué tiene que recaer todo en las mujeres? ¿Por qué todas las ideologías tienen su sujeto político pero nosotras no debemos?  Hay una depuración ideológica de los estudios de género que se estaban extendiendo como la pólvora”

Para esta investigadora, está claro que no es coincidencia que cuando las mujeres empezábamos a ganar terreno, apareciera el posmodernismo. “Las teorías relativistas -señaló- son una línea de defensa cuando las estructuras de poder se sienten amenazadas”. La manera de averiguar hasta qué punto es importante expandir y afianzar el concepto de identidad de género es la virulencia con que se quiere suprimir el debate. “Las leyes -afirma- se aprueban en secreto. En la República Dominicana no hay derecho al aborto pero se puede debatir; si queremos debatir sobre el género, los transactivistas entran a impedirlo. Esto no se debe normalizar. No se puede normalizar las amenazas de muerte a mujeres por defender sus derechos basados en el sexo. Llenan las clínicas de género buscando una solución a un problema estructural: el patriarcado”

 

Pornografía, un problema de salud pública: “No hay nada más poderoso que la ira de las mujeres”

“La pornografía es un problema de salud pública”, dijo Gail Dines al poco de empezar su exposición en el Congreso de la II Marcha Abolicionista de Mujeres por la Abolición. “Terapeutas y pediatras no entienden el impacto del porno en la adolescencia. Mientras las generaciones anteriores crecimos en el papel las de hoy lo hacen en internet y les rodean imágenes de la follabilidad de las mujeres. La mirada del ‘fóllame’ está en las mujeres y ahora también en las niñas. Vemos la hipersexualización de las niñas haciéndolas disponibles para los hombres y educamos a los niños en la agresividad, educamos en la violación. Vemos a niñas ‘de color’ vestidas con colores y dibujos de animales que enseñan una tendencia en los esclavos y que acaba siendo una forma de culpar a las mujeres de la esclavitud. Aunque no sea real, son imágenes reales porque nos las creemos”. Para Gail Dines, estamos enseñando y socializando a los niños en la creencia de que son una clase superior y además estamos normalizando conductas de psicópatas con la disculpa de que solo son imágenes y no realidad. “Con 11 años o menos, viendo en la pornografía que las mujeres lloran, son insultadas, vejadas… ¿Se ven ellos mismos haciendo eso? ¿Cómo no va a perjudicar también a los niños verse en ese papel?”

Que la pornografía trata a las mujeres y niñas como una especie subordinada se ha dicho muchas veces, pero Dines insiste en que además contribuyen a intereses pederastas, puesto que cada vez se infantiliza más a las actrices y con ello, se habitúa a buscar mujeres más jóvenes, aunque el pornoadicto no tuviera en principio objetivos pederastas. A partir de ahí, el acceso a las criaturas puede empezar por el móvil y los emojis : “Se tuvo que prohibir las cerezas, la berenjena, el melocotón…todos ellos símbolos que usan estos criminales para dar y mandar mensajes. Pero de poco sirve todo esto si las grandes cadenas de porno por internet siguen financiándose porque los grandes capitales ven en ello un negocio y Visa o Mastercard invierten en la mayor distribuidora de porno, Mind Geek. La condición que piden para inyectar dinero es que las actrices porno digan que están de acuerdo con todo y hasta disfrutan”. La ponente está convencida de que si fuésemos contra esa empresa acabaríamos con la mayoría de la industria: “Tenemos que atar el monstruo pornográfico. Tenemos que hablar a los niños de la belleza del cuerpo de la mujer y la importancia de respetar su cuerpo. Hay que aumentar el activismo y ver qué vamos a hacer con la pornografía. No hay nada más poderoso que la ira de las mujeres”.

Con estas tres ponentes internacionales, terminó en Congreso de la II Marcha Abolicionista de Mujeres por la Abolición, que fue rubricada por Alika Kinan leyendo el documento de exigencias elaborado. La III Marcha Abolicionista será el próximo 8 de mayo de 2021. Quedáis emplazadas.

 

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