Por qué la falta de perspectiva feminista en la ley Rhodes perjudica a niñas y adolescentes

Por qué la falta de perspectiva feminista en la ley Rhodes perjudica a niñas y adolescentes

 

Desde Mujeres por la Abolición emitimos este documento de protesta frente a la nueva “Ley Rhodes” o Ley de Protección de la Infancia y la Adolescencia Frente a la Violencia.

Como grupo feminista radical, y en representación de los diversos colectivos que aparecen como firmantes en el documento (ya que han colaborado en este escrito o comparten con nosotras las reclamas aquí mencionadas), consideramos que esta ley no cumplirá con su objetivo de proteger la infancia y, en particular, a las niñas y adolescentes, puesto que carece de la necesaria perspectiva feminista.

Tras un análisis exhaustivo de la misma, creemos imprescindible hacer llegar al Movimiento Feminista y a la sociedad el porqué de nuestro desacuerdo, y proponemos lo que pensamos que son importantes puntos de revisión ante una futura redacción de una ley que cumpla con su finalidad de protección de la infancia y la adolescencia frente a la violencia, a lo que os instamos a que os suméis emitiendo vuestra firma en nuestra página web (en este formulario de adhesión).

Así, queremos también resumir en este artículo algunos de los más graves errores que advertimos en la misma:

En lo que respecta al lenguaje, existe una indefinición terminológica generalizada a lo largo de todo el anteproyecto, dificultando enormemente su comprensión y coherencia interna. Una de las confusiones más flagrantes es la de “sexo” con género” que se da a lo largo de todo el articulado, dando lugar a expresiones aberrantes e insultantes para las mujeres y niñas, que asumen que las mujeres nos identificamos con nuestra opresión (el género).

En lo que se refiere al deporte, la Ley parece anteponer el derecho a esta “identidad de género” a los derechos basados en el sexo, y nos preocupa que espacios especialmente destinados a niñas y adolescentes, como podrían ser los vestuarios y baños de instalaciones deportivas, se conviertan en espacios mixtos. Igualmente, en lo que respecta al deporte de competición, nos preocupa que varones que se “identifican como mujeres” compitan en la misma categoría de las niñas y adolescentes.

En cuanto al ámbito educativo, nos llama la atención cómo incluso la propia palabra “feminismo” se encuentra casi ausente, y que no se concrete cómo pretende educarse a los niños y las niñas para que el pertenecer a un sexo u otro no determine una situación sociopolítica de dominación y sometimiento, respectivamente. Es decir, queremos saber cómo se va a educar para erradicar esta desigualdad sexual. Además, nos llama poderosamente la atención que no se contemplen actuaciones específicas dirigidas al abordaje del acoso y ciberacoso de las niñas y mujeres adolescentes, cuando la violencia machista les afecta a ellas de forma específica.

Sobre las nuevas tecnologías, cabe añadir que nada se menciona en el anteproyecto acerca del consumo de pornografía en menores, el adelanto del mismo a edades cada vez más tempranas y su aumento exponencial. Así como tampoco se hace eco de la proliferación en la juventud de fenómenos de violencia sexual contra las niñas y adolescentes como el sexting, o revenge porn, el grooming o sextorsión de menores, o las plataformas previo pago (i.e. onlyfans) de desnudos, masturbación y sexo online sin control parental ni legal de ningún tipo, y a través de las cuales es violentada la intimidad de muchas niñas y mujeres jóvenes.

Huelga decir que el texto, además, no hace mención a los fenómenos de explotación sexual de menores que, desgraciadamente, se han hecho públicos recientemente (prostitución de menores, en particular, niñas y adolescentes en centros tutelados, por ejemplo). En el texto, no se menciona que la mayor parte de la trata de seres humanos (y, en particular, de menores) tiene como fin más frecuente la explotación sexual, y esto nos resulta de gran relevancia puesto que las que la padecen son, en su mayoría, niñas y adolescentes en especial situación de vulnerabilidad.

Además, no solo no se menciona ni una sola vez a lo largo del texto el abuso intrafamiliar, a pesar de ser una excelente oportunidad para introducir en nuestro Código Penal la figura del incesto, sino que, al contrario, parece introducir mecanismos que dificultan la protección de las víctimas, alegando la existencia de intereses superiores.

Con respecto a las madres, nos preocupan especialmente algunos de los preceptos que se incluirían podrían dar lugar a que algunas niñas, niños y adolescentes se vean apartados de sus madres por encontrarse éstas en situación de vulnerabilidad: como víctimas de violencia de género, mujeres en situación de prostitución,… El hecho de que estas situaciones de riesgo pudieran dar lugar a una intervención de urgencia de los Servicios Sociales supone no solo revictimizar a las mujeres y niñas sino, además, poner el foco del problema en ellas, y no en la situación de violencia que sufren y en quiénes la ejercen. Igualmente, un texto legal de estas características no debería permitir la posibilidad de que se introduzcan “síndromes” acientíficos, como el de “alienación parental”.

Finalmente, y de especial relevancia en el momento actual, queremos insistir que las mujeres somos oprimidas por nuestro sexo, y a través del género. A este punto le dedicamos una parte importante del documento de protesta, al considerar que el sexo es una categoría constitucionalmente protegida y que este tipo de medidas que propone el proyecto de ley, estas nuevas medidas centradas en el “género”, revertirían irremediablemente en la discriminación fáctica de niñas y mujeres jóvenes.

Ya les hemos hecho llegar este documento a los y las diputadas y senadoras del Estado. Ante lo que consideramos una grave vulneración de los derechos de las niñas y adolescentes, instamos a todo el Movimiento Feminista a posicionarse en contra de este Proyecto de Ley inadecuado e insuficiente, y a unirse con nosotras (mediante la firma individual o de sus colectivos feministas) para protestar porque las leyes de este Gobierno de Coalición que se hace llamar “feminista” tenga, por fin, perspectiva feminista.

Exigimos que las cosas se hagan bien, porque nuestras niñas y adolescentes no se merecen menos.

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