Otro intento de borrarnos

Otro intento de borrarnos

 

Cada año, la Comisión de Igualdad de Género del Congreso de la Ciudad de México, presidida por la Diputada Paula Soto, convoca a un ejercicio de participación ciudadana, denominado Parlamento de Mujeres y las participantes proponen leyes o reformas a las leyes vigentes. A este Parlamento le debemos la desafortunada legislación denominada “de la Niñez Trans”, la que fue ya dictaminada y se encuentra en espera de ser aprobada, lo que por el bien de la niñez de esta Ciudad, esperamos no suceda.

Este año hay dos iniciativas muy peligrosas para las mujeres, en el supuesto Parlamento de las Mujeres, la primera, es una iniciativa de reforma a la Ley de Salud de la Ciudad, la que argumentaron tenía por propósito prevenir y erradicar la violencia obstétrica, la que fue aprobada en la Quinta Sesión Plenaria del Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México, a pesar de la oposición de dos parlamentarias, una de ellas, nuestra Compañera Adriana Lecona, integrante de la Colectiva el Aquelarre y del Frente Nacional Feminista Abolicionista, que se usa además de mujer, el término persona embarazada.

Y durante las argumentaciones hubo una parlamentaria, Isabel Mateos llegó al colmo de alegar que la identidad de género se definía en la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW), cosa que es absurda y una absoluta mentira, ya que esta Convención se aprobó el 2 de diciembre de 1979, después de 10 años de negociaciones, cundo fue sólo a principios de los sesentas que se estaba desarrollando las teorías de género y que era necesario que se incluyera la palabra persona en base al marco de convencionalidad y constitucional de nuestro país, ya que de no incluir la palabra persona se violaría el principio pro persona, incluso habló de persona no binarias que pueden gestar. Esta postura fue apuntalada por Marian Eleanor Rocha García quien argumentó que hay corporalidades con vulva que también se embarazan, incluso hablo de hombres con vulva, lo que quiere decir en su lógica que hay mujeres con pene. Y agregó que está en el Parlamento de Mujeres para darle voz a las personas que sufren esas violencias que son parecidas a las de las mujeres, y que no están ahí, porque tal vez no se identifican como mujeres. Curiosamente Marian Eleanor Rocha García forma parte del equipo de asesoría del Diputado Temístocles Villanueva.

durante las argumentaciones hubo una parlamentaria, Isabel Mateos llegó al colmo de alegar que la identidad de género se definía en la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW),

Lo más grave fue que en esa Quinta Sesión se presentó una iniciativa de Ley de Erradicación de la Violencia Obstétrica para el Parto Respetado, donde no sólo se habla de persona gestante, persona menstruante, que también habla de leche humana, justo cuando estamos en la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra en más de 170 países y que sirve para conmemorar la Declaración de Innocenti, formulada por altos cargos de la OMS y el UNICEF en agosto de 1990 con el fin de proteger, promover y respaldar la lactancia materna. Pero también dice que madre es la madre o persona que da a luz o la que se hace cargo del bebé, lo que nos parece favorecería los vientres de alquiler.

A todas luces no se trata de la agenda de las mujeres.

Lo cierto es que a partir de esta discusión se desató una guerra de insultos, hostigando a Lecona y a otra Parlamentaria que la apoyó, tachándolas de TERF o transfóbicas, entre otros muchos epítetos y amenazas que les han estado lanzando. Eso es absolutamente antidemocrático, porque uno puede ver sus caras y que muchas estaban de acuerdo con la postura de Adriana Lecona y son sólo una pequeña minoría las que al parecer militan en el queerismo o en el transactivismo, pero ante los ataques violentos de esta minoría, se abstienen de manifestarse.

Y cuando empezaron la votación en lo general, empezaron a aparecer a espaldas o enfrente de las parlamentarias banderas multicolores y otras azul, rosa y blanco, que se conocen como las bañeras trans, y a este respecto, yo quisiera dejar claro lo siguiente:

Primero. Nadie estamos en contra de que se respeten los derechos de las personas trans, creemos que es legítimos que hagan y defiendan su agenda.

Segundo.  Biológicamente se nace con genitales femeninos y masculinos.

Tercero.  A partir de los genitales se construyen los roles de género, que incluyen violencia, discriminación, y todas las consecuencias que esto trae.

Cuarto. La Perspectiva de género se entendida como una visión científica, analítica y política sobre las mujeres y los hombres y las relaciones entre ellos en la sociedad, que permite enfocar y comprender las desigualdades socialmente construidas a fin de establecer políticas y acciones de Estado transversales para disminuir hasta abatir las brechas de desigualdad entre los sexos y garantizar el acceso a la justicia y el ejercicio pleno de sus derechos.

Quinto.  Simone de Beauvoir dijo: «No se nace mujer: llega una a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización en conjunto es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino».

 Ojalá que la Diputada Paula Soto y la Comisión de Igualdad de Género entiendan que este ejercicio ha fallado en las propuestas y en la selección de las participantes. Por nuestra parte vamos a hacer todo lo posible por que se cancele este émulo de Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México que está sentando las bases para que avance la agenda queer y del transactivismo en la Ciudad de México, una agenda que incluye a menos del 1% de la población. Es muy triste que en el Parlamento de Mujeres de esta Ciudad se tenga que estar discutiendo temas que no son de las mujeres.

Nunca más oportuna la presentación de la Declaración de los Derechos Basados en el Sexo de las Mujeres, que han firmado 11,397 mujeres de 119 países y 215 organizaciones y se sigue firmando.

En su resumen en español se lee textualmente:

“La Declaración esboza las leyes y políticas internacionales vigentes sobre los derechos de las mujeres y cómo están siendo amenazadas por organizaciones que intentan cambiar la definición de mujer. Reafirma los derechos de las mujeres existentes y sugiere formas en que los estados deberían promoverlos y protegerlos. Fue redactado con aportes de mujeres a nivel internacional. Lanzada en marzo de 2019, la Declaración es un claro llamado a los legisladores para mantener la definición de mujer basada en el sexo.

La Declaración sobre los derechos basados en el sexo de las mujeres es una declaración sobre la importancia de mantener la definición actual de mujer basada en el sexo.

Los derechos de las mujeres, establecidos en la Convención de 1979 sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW) y los acuerdos internacionales posteriores, se basan en nuestro sexo, definido por la ONU como “las características físicas y biológicas que distinguen a los hombres de las mujeres”.

En los últimos años, las organizaciones han estado tratando de reemplazar silenciosamente la idea del sexo biológico con la idea de “identidad de género” en los documentos de derechos humanos; e incluir a los hombres que dicen tener una “identidad de género” femenina en la palabra “mujer”.

Los derechos de muchas mujeres están relacionados con nuestros cuerpos biológicamente femeninos, por ejemplo, derecho al aborto, y derechos maternos. Otros derechos de las mujeres tienen como objetivo eliminar la discriminación contra las mujeres en la vida pública, por ejemplo, derechos de las mujeres a la educación, la representación política, el trabajo, la igualdad salarial. Además, los derechos de las mujeres son para protegernos contra la violencia o prácticas dañinas, por ejemplo, violación y mutilación genital femenina.

Una forma clave en que se les niegan los derechos a las mujeres y a las niñas es por los estereotipos de género o rol sexual (por ejemplo, las niñas deben ayudar en casa mientras los niños van a la escuela). La ONU reconoce que esto es perjudicial y trabaja para «la eliminación de los prejuicios y las prácticas habituales y todas las demás que se basan en la idea de inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos o en los roles estereotipados para hombres y mujeres». [2] La Declaración plantea la preocupación de que el término “identidad de género» refuerza los estereotipos de los roles sexuales porque solo es posible tener una «identidad de género» al elegir entre estereotipos de roles sexuales para hombres y mujeres.

En los últimos años, algunos gobiernos han estado sustituyendo la «identidad de género» por el sexo biológico en la ley y la política, e incluyen a hombres que dicen que tienen una «identidad de género» femenina en la palabra «mujer». Esto permite a estos hombres acceder a espacios y servicios establecidos para mujeres y niñas. Esto incluye servicios de apoyo para víctimas de un solo sexo, deportes de un solo sexo, listas cortas de mujeres diseñadas para aumentar la participación de las mujeres en la vida política y pública, becas y premios para mujeres, baños de un solo sexo, vestuarios y áreas de dormir destinadas a proteger la seguridad, privacidad y dignidad de las mujeres y las niñas. El uso de la «identidad de género» en lugar del sexo biológico amenaza los derechos maternos, el derecho de las mujeres a reunirse y organizarse sin incluir a los hombres, y la recopilación de datos sobre la violencia contra las mujeres y las niñas. Además, la «identidad de género» se usa para «hacer la transición» a las niñas que no se ajustan a los estereotipos sexuales.

 

 

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