Borrado de las mujeres

Borrado de las mujeres

 

La compañera de militancia feminista Ángeles Álvarez está sufriendo una campaña de acoso por su posición ante la legislación que el Ministerio de Igualdad pretende aprobar y que, de facto, significa el borrado de las mujeres como sujetos políticos específicos.

La campaña, orquestada por quienes defienden la autodefinición del género con el que vivir sin necesidad de ningún control, solo con la simple decisión individual puede alterar y mucho el orden que conocemos actualmente.

Detrás de esta campaña siguen estando los mismos lobbies que defienden los privilegios patriarcales. O lo que es lo mismo, quienes defienden los vientres de alquiles, la regularización de la prostitución y ahora el generismo a voluntad. Detrás, como siempre, intereses económicos importantes generados a través del sometimiento a cualquier precio de las mujeres.

El sexo existe le pese a quien le pese. Y el posmodernismo pretende hacerlo desaparecer en aras a mayores beneficios del patriarcado. Pero para ello pretenden borrar a las mujeres y a la teoría que lleva años luchando contra esos beneficios y privilegios que siguen ostentando los hombres a través del doble sistema criminal que tanto les favorece: la gran complicidad existente entre el capitalismo y el patriarcado.

Ahora, con el posmodernismo y la falta de expectativas por parte de mucha gente joven, aparece el generismo, “casualmente” dirigido por los mismos lobbies de los que hablaba antes.

Las mujeres transexuales han existido siempre y son hermanas en la lucha feminista. Lo que ya no tengo tan claro es donde situar a las autodenominadas “transgéneros” porque estas personas, dicho sea, con todo el respeto, no entienden de luchas colectivas, solo pretenden doblegar voluntades ante su posición individualista y llevar a legislar para que sus deseos sean considerados derechos, por encima de opresiones de clase o de género. Y eso tiene un nombre: Neoliberalismo y siempre es individualista porque todo se compra o se vende dependiendo de los deseos. No existe la lucha colectiva de personas que se sienten oprimidas como clase social o dominadas pon un sistema que cuando naces mujer, si, mujer, te otorga un papel secundario a nivel social y que, gracias al feminismo, a la lucha feminista, hemos logrado suavizar algo.

El desgraciadamente desaparecido Pedro Zerolo, lo dijo hace muchos años, allá por noviembre del 2004, “Las leyes de igualdad llegarán y algunos recordaremos que en los momentos más duros las que nos apoyaron fueron las mujeres”. Y las leyes llegaron. Pocos meses después de esta preciosa entrevista llegó el matrimonio igualitario. Justo en ese mes se aprobó la Ley Orgánica 1/2004 de medidas de protección integral contra la violencia de género. Después vinieron otras.

Pero por lo visto, la memoria de muchos flaqueó y ahora se encuentran entre quienes quieren cambiar las cosas para borrar a las mujeres. Si a esas mujeres que ayudaron a que esas leyes de igualdad fueran posibles y se avanzara considerablemente en la justicia social y se aumentaran derechos de personas que hasta ese momento no los tenían.

Igual no fue tan buena idea dejar en manos de Podemos el Ministerio de Igualdad largamente reivindicado por el movimiento feminista. Y digo que igual no fue tan buena idea porque esta formación política ya mostró sus idas y venidas con temas importantes como la prostitución, la pornografía o los vientres de alquiler, y ahora se está sumando, con sus propuestas al movimiento generista, muy posmoderno, pero cruel con la lucha feminista que tanto ha hecho por nuestra sociedad.

Por supuesto todo mi cariño y solidaridad con Ángeles Álvarez y mi admiración por su trabajo coherente y persistente a favor de los derechos de todas las mujeres, de todas las mujeres.

Debo estar envejeciendo mal porque no consigo entender como hay gente que defiende que sus deseos han de ser convertidos en leyes, aunque esto perjudique a la mitad de la población mundial: las mujeres. Y que además pretendan su borrado más radical en aras a un mayor poder del patriarcado, que es precisamente lo que combate el feminismo.

Seguramente será eso, que envejezco mal y por eso no lo entiendo. A mi me encontraran en luchas de clase y sexo colectivas. Las individualidades, en lo que a militancias se refiere, ni las entiendo, ni las practico.

 

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