Esa paradójica idea de libertad en las cuidadoras (y en el mundo actual)

Esa paradójica idea de libertad en las cuidadoras (y en el mundo actual)

Estamos ya en junio del año 2020, aún no tenemos la vacuna para el Covid 19 y parece que lo peor ya ha pasado, eso parece. Son muchos los afectados por la situación aunque yo, como madre de familia monomarental de niño y niña mellizos de 12 años y uno de ellos con autismo preverbal, he sufrido los efectos del cierre de colegios de educación especial. Entiendo que para todos ha sido terrible, la pérdida de familiares, la pérdida de trabajo y la extenuación de las y los que cuidamos.

¿Quién es libre cuando se tiene que cuidar a una persona dependiente durante 24 horas? ¿De verdad no había otras opciones? ¿Qué hacer cuando la inmunidad rompe la comunidad? Ese fue para mí el trauma, este aislamiento que me dejó vulnerable y sin ayudas, sin manos. Porque lo digital no podía de ninguna forma sustituir esta ayuda.

Durante la época clásica los esclavos hacían todos aquellos trabajos manuales y de supervivencia que los hombres de las familias griegas no hacían. Los hombres votaban exceptuando a los menores, las mujeres y los esclavos, estos no eran considerados ciudadanos. Los trabajos intelectuales fueron considerados superiores a los manuales desde Egipto, el que escribía conocía cosas que el analfabeto no podía entender, la élite era la que escribía y ocupaba los cargos más prestigiosos.

El que todos fueran iguales y dignos fue una invención del cristianismo. Todo ser humano es digno per se, por el solo hecho de existir. Las revoluciones en occidente no han sido una casualidad, la dignidad y los privilegios que poseía el varón deberían ser un derecho para todos.

Marshall McLuhan ya lo dijo, el medio es el mensaje. El medio estructura la realidad de una forma diferente a la que el medio anterior había construido. Cuando fui a aquella tienda de ropa después del confinamiento me puse nerviosa al no encontrar aquello que quería, antes de la compra online íbamos a un sitio y elegíamos entre las opciones posibles. Nuestra voluntad se hace cada vez más exigente en los medios digitales, quiero esto y no esto. Cada uno en su casa con su plato y su tenedor, cada uno con su tablet viendo su película preferida. El sistema neoliberal y ahora digital ha triunfado forjando nuestro yo a golpe de “a mí me gusta”. Nuestra pobre libertad consiste en elegir entre múltiples opciones.

¿Somos realmente libres?

¿Qué es la libertad? Ser aquello que queremos ser, ¿Qué somos? ¿Aquello que nos gusta? ¿Qué ocurre si haciendo lo que queremos limitamos la voluntad del otro, coartamos su acción? ¿Sequimos siendo libres? El otro es el límite, es el fundamento moral y ético que determina nuestra libertad.

Desde el momento que el OTRO nos mira nos hacemos responsables de él, escribió un día Emmanuel Levinas.

¿Hay lugar para el otro en un sistema donde hay una hipertrofia del yo?? El yo cazador que busca sin descanso aquello que quiere, que busca esa felicidad que nunca podrá satisfacer todas sus necesidades.

Siguiendo con la evolución de la idea de libertad en nuestra historia, en el cristianismo, la verdadera esclavitud del hombre es el pecado. La gracia divina es la que libera al hombre de esta esclavitud interior, porque sin la libertad para pecar no sería posible su redención, el perdón que ofrece dios a los mortales. San Agustin distingue entre liberum arbitrio como posibilidad de elección y libertas la realización del bien con vistas a la beatitud. En este momento hay un conflicto entre la libertad humana y la  predestinación divina. La salvación humana se produce gracias a la voluntad humana y a la iniciativa divina.

Para Sto Tomás de Aquino la raíz entera de la libertad hay que ponerla en la razón, el hombre es libre moralmente cuando sigue lo bueno. En Duns Escoto nos acercamos a la modernidad cuando dice que a la voluntad nadie puede determinarla, ni siquiera el bien supremo.

Y esa idea de voluntad es la que moldeará la idea de sujeto en la modernidad, en la modernidad la libertad es la capacidad de escoger  tanto sea el bien o el pecado, no es casualidad que Descartes identifique la voluntad con la libertad. Si Spinoza exige la liberación del hombre de la ignorancia, superstición y de todo tipo de coacción, esto se convertirá en el programa del humanismo moderno.

Kant intenta salvar la libertad humana del determinismo natural, la libertad solo puede darse como un postulado de la moral. Kant concilia el reino de la libertad y de la necesidad, el hombre es libre porque no pertenece enteramente a la realidad natural. Para Hegel la verdadera libertad no es al azar, es la determinación racional del propio ser. La libertad es una idea inmaterial por lo que no podrá ser explicada por las teorías positivistas. Necesitamos entonces una idea materialista de libertad, será entonces ¿La libertad de tenerlo todo, una vida a la medida de nuestros sueños?

La libertad que se crea en la modernidad parte de una idea de sujeto y de voluntad clara, la libertad en los filósofos Hume y Mill  significará no sentirse coaccionado por ejemplo, por la tiranía. Estamos ya en una idea de libertad positiva en donde se evitan las trabas para poder actuar. Gran idea que el neoliberalismo adoptará con amor.

Así Ludwig Von Mises economista austríaco (1881-1973) de origen judío, historiador, filósofo y escritor liberal, defensor del mercado libre. Critica el poder e intervención gubernamental en la economía, es profesor de Friedrich Hayek que será el rival de la teoría keynesiana, Hayek emigrará a USA en 1949, allí se relacionará con Milton Friedman.

Su artículo no deja lugar a dudas, nuestro sistema económico sin intervención del estado es lo que ha permitido que los países occidentales se hayan enriquecido mientras que otros países de otros continentes no han tenido esa suerte…

Al tratar el asunto de la libertad no nos referimos al problema económico esencial del antagonismo entre capitalismo y socialismo. Más bien señalamos que el que el hombre occidental sea tan diferente de los asiáticos se debe enteramente a que está ajustado a la vida en libertad y educado para la vida en libertad. Las civilizaciones de China, Japón, India y los países mahometanos de Cercano Oriente que han existido antes de que estas naciones se vieran atraídas por los modos occidentales de vida indudablemente no pueden rechazarse como bárbaras. Estos pueblos hace ya muchos cientos e incluso miles de años alcanzaron logros maravillosos en las artes industriales, en la arquitectura, en la literatura y la filosofía y en el desarrollo de instituciones educativas. Crearon y organizaron poderosos imperios. Pero cuando perdieron su impulso, sus culturas se convirtieron en entumecidas y aletargadas y perdieron la capacidad de resolver con éxito sus problemas económicos. Su genio intelectual y artístico desapareció. Sus artistas y autores copiaban directamente los patrones tradicionales. Sus teólogos, filósofos y juristas se dedicaban a hacer exégesis invariables de obras antiguas. Los monumentos erigidos por sus antecesores se desmoronaron. Sus imperios se desintegraron. Sus ciudadanos perdieron el vigor y la energía y se hicieron apáticos ante su progresiva decadencia y empobrecimiento. https://mises.org/es/wire/c%C3%B3mo-la-libertad-defini%C3%B3-la-civilizaci%C3%B3n-occidental

Critica a esa idea occidental de libertad que permite el comercio y el crecimiento de la economía. ¿Sus imperios se desintegraron o fueron desintegrados por los países colonizadores? Occidente tendría mejores estrategias militares y un objetivo económico y político. Lo cierto es que esos países hoy en día mantienen vínculos comunitarios de los que podríamos aprender mucho por aquí.

¿Existe libertad cuando no tienes recursos?

En los países que no ha triunfado la meritocracia mantienen una estructura comunitaria más fuerte. En poblados y tribus hay fuertes redes de solidaridad en donde las soluciones tienen una respuesta colectiva.

Byung Chul Han, filósofo surcoreano que trabaja en la Universidad de Berlín,en su libro La topología de la violencia dice que paradójicamente la nueva prisión se llama libertad. Se parece a un campo de trabajo forzado, donde uno está prisionero y a la vez es el vigilante, el panóptico lo tenemos dentro de nosotros mismos. La sociedad tardomoderna está gobernada por una violencia de positividad, que no permite distinguir entre libertad y coacción. Su manifestación patológica es la depresión, la ansiedad, la soledad…Hay una orgía de la liberación, de la desregularización, de la supresión de las fronteras y de la desritualización actual que embiste con vigor contra la negatividad, contra aquello que es un obstáculo o nos pone resistencia (ej una enfermedad, una situación negativa e inevitable que permite que forje nuestro carácter). Hay un exceso de positividad, de promiscuidad, de consumo, de comunicación, de información y de producción de tal forma que estos actos pierden su objetivo. Todo ese crecimiento ilimitado nos lleva a la catástrofe y ya lo estamos viendo en la catástrofe climática. Byung Chul Han se refiere  a los efectos devastadores de la razón instrumental que tanto criticó la Escuela de Frankfurth. Y además añade y afirma que el yo postcartesiano se basa en la frase Soy, luego compro. Es un yo hipertrofiado. El yo soy postcartesiano está despojado de toda ocultación, de todo secretismo. El sujeto postcartesiano no necesita la negación del otro, el yo postcartesiano se expone, busca la atención del otro. No ayuda al otro, quiere ser admirado por el otro. El otro funciona como mero espectador. No hay una interacción real.

Eva Ilouz y Edgar Cabanasn hace una acertada crítica en su libro Happycracia. Conceptualmente la psicología positiva asocia felicidad e individualismo de forma muy estrecha, hasta el punto de concebir el individualismo como una condición cultural y ética necesaria para la felicidad y de concebir la felicidad como la justificación científica y moral del individualismo.

Los psicólogos positivos asumen, como ellos mismos señalan, que al igual que la felicidad es un objetivo que el ser humano persigue por naturaleza, la manera más natural de llevar una vida feliz consiste en perseguir de forma autónoma e individual los objetivos que uno se fije para sí mismo. Ed Diener y colaboradores concluyeron que las culturas individualistas producen niveles de satisfacción con la vida mucho más elevados que las culturas no individualistas o colectivistas, ya que los ciudadanos de esas culturas dispondrían de más libertad para elegir la vida que quieren llevar. En una sociedad individualista hay un entorno más competitivo que encaja mejor con la necesidad innata de las personas de luchar por su propia realización personal. Hay un 40 por ciento de nuestras circunstancias personales que son las que nos permiten ser feliz, nos dice Seligman. Cualesquiera sean las condiciones de nuestra existencia y la época en que vivamos, las claves del acceso a la felicidad y al crecimiento personal habría que encontrarlas siempre en nosotros mismos. Nosotros somos la razón de nuestra felicidad, si no lo somos es porque no queremos. El sistema neoliberal ya tiene así la guinda del pastel. Cada uno tiene la vida que se merece y envidiará a los pocos afortunados que se hacen así mismos y tienen un alto nivel socioeconómico. Sin embargo, esto nos crea problemas de depresión y de soledad por no cumplir esas expectativas y por estar solos ya que de alguna forma debemos ser autónomos y vivir independientes…Y ¿No es acaso otra manera de justificar la meritocracia de que al fin y al cabo cada cual tiene la vida que se merece?.  Este movimiento ha sido criticado por su miopía e insensibilidad social.

El periódico  Sunday times en 1981 recoge lo que una ves dijo Margaret Thatcher ”Lo que me ha irritado de la política en estos últimos 30 años es que siempre ha estado orientada hacia un modelo de sociedad colectivista. La gente se ha olvidado de que lo único importante son los individuos…Cambiar la economía es la forma de cambiar ese enfoque….La economía es el método; el objetivo es cambiar el corazón y el alma”

La búsqueda de la felicidad simboliza el triunfo de la sociedad individualista sobre la colectivista.

Todos obsesionados en ser más felices. la felicidad se convierte en una mercancía perfecta, tenemos a unos yonquis emocionales atentos a la búsqueda del placer inmediato evitando esa idea de esfuerzo y disciplina necesaria para construir relaciones duraderas y satisfactorias que no puedan ser consumibles.

No solo estamos obligados a ser felices, sino a sentirnos culpables por no ser capaces de superar el sufrimiento y de sobreponernos a las dificultades

Rosario Hernández Catalán, profesora de secundaria de Lengua defiende un ecofeminismo en donde se limite el desarrollo industrial y productivo al que estamos sometidos. Es necesaria la transformación radical de nuestros sistemas socieconómicos y nuestros estilos de vida actuales. Todo parece indicar que esta pandemia tiene muchísimo que ver con la crisis ecológica que vivimos. Si se pierde la biodiversidad estamos más expuestos a los virus, la biodiversidad es una estrategia de seguridad para la propia vida.

Hernandez Catalán nos dice lo que ha supuesto la realidad del confinamiento, lo que es vivir en un piso sin ver cielo, tierras ni árboles. La libertad se ejerce vinculada al territorio. La libertad es soberanía alimentaria. Ella tiene en cuenta la libertad vinculada al paisaje, a la naturaleza, el ser humano surge en contacto con la naturaleza y si no es así pierde libertad biológica física. Hay muchas clases de libertades, pero ella habla de un tipo de libertad mas fisiológico, mas atávico, la  biofilia. La necesidad de naturaleza es también necesidad de belleza.La libertad es tener cielo sobre nuestras cabezas y la tierra bajo nuestros pies. Ella reivindica la libertad de toda esa Europa que se convirtió en proletariado y costó ríos de sangre. Esas generaciones perdieron el sentido de la libertad vinculado al origen que es la tierra. Es esencial recuperar este tipo de libertad. El contacto con la tierra y con el ciclo de la vida nos permite entender el destino simple de lo natural. Dar vida, sostener y crear de forma sostenible es el futuro. Si no queremos que las consecuencias de este cambio climático sean mucho peores.

 

Antes de que nuestras familias se hicieran mononucleares y vivieran en pisos, muchas actividades se hacían de forma colectiva en los pueblos. Cantar, fiestas relacionadas con la cosecha, ceremonias, rituales que eran repetitivos pero mantenían un vínculo sagrado con el territorio y las personas. El trabajo de cuidados también se hacía de forma más colectiva, ya que en la casa había más personas. La proximidad de otros familiares sostenía la crianza y el cuidado de los mayores y niños. Sin idealizar una situación pasada  el proceso de individualización que hemos sufrido en el paso de la ciudad al campo ha dejado solas a las madres, aunque siempre estaban aquellas privilegiadas que podían costearse una mujer de más bajo nivel socioeconómico para completar las tareas del hogar y del cuidado. Y ahora en 2020, en plena revolución digital. la situación es más o menos la misma aunque se quieren implantar algunas medidas pero que aún no son suficientes, sería necesario un cambio más radical y mejorar y aumentar estos servicios de tal forma que se conviertan en eje del sistema. Así dice Amaia Pérez Orozco en el congreso de los diputados en junio de 2020 y propone estas medidas:

https://www.youtube.com/watch?v=RkOG2JCboTY

Desde una lógica público social comunitaria es importante garantizar el derecho universal al cuidado, es esencial que haya una red de centros de días, ayuda a domicilios, políticas innovadoras como son las viviendas colaborativas , un sistema de educación y cuidado infantil, agencias públicas del empleo de hogar y de intermediación en el empleo. Permitir la formación de personas en desigualdad económica. El trabajo de cuidados deberá situarse en el centro porque es el que permite que haya vida. Una solución colectiva a problemas que hoy parecen individuales y que personas como yo lleguen al agotamiento físico y mental al verse en una situación que no te de opción a una ayuda asistencial.

Y tras todo esto diré que la libertad no tiene mucho sentido si no se tiene en cuenta al otro, la libertad es responsabilidad frente al otro, tiene una dimensión ética que es esencial.

Yo no puedo ser libre si me cargo con un montón de trabajo que ni se remunera adecuadamente ni cotizo por ello, siempre estaré en desventaja con respecto al que siempre ha trabajado para los beneficios del mercado. Es perverso pagar mal y poco a aquellos que hacen el trabajo esencial para sostener la vida. Esperemos que en esta revolución digital que se ha asentado de forma más definitiva con la pandemia del Covid 19 no disminuya ese apoyo que exige el contacto, ese que es necesario para construir comunidad

La libertad se construye día a día como el amor, solo los que se supieron esclavos le dan el valor suficiente. Sin el otro no hay libertad, hay solo una voluntad que crece desproporcionadamente y que nos está llevando ya a una catástrofe ambiental y a una crisis de valores.

«Orfeo, si eres un inútil o un cobarde, no importa, ya no te juzgo. Tu debilidad es humana, como todas las que tengo yo. Ya sabes que la culpa ha sido siempre de los dioses. Mi estancia en el infierno se hace cada vez más dulce. Las ánimas en pena han hecho grandes pactos conmigo.
Mi castigo es el olvido.
Mi gran fortuna es la libertad que construyo día a día.

Es mentira que seamos libres, solo los que se saben esclavos aprenden a construir sus alas, hora tras hora, tenazmente.

No me esperes más, son otros los caminos que me deparan». Eurídice.

(poema escrito por mí en 2014)


Bibliografía

Byung Chul Han, Topología de la violencia, Barcelona, Herder, 2018

Eva Illouz Happycracia

Edgard Cabanas y Eva Illouz, Happycracia, Barcelona, Paidós, 2019

Temario 1 Oposiciones de Filosofía

Mariano Moreno Villa, Temario para la preparación de oposiciones de Filosofía, Sevilla, Mad, 1999, vol.1 , págs. 579-606.

Stuart Mill Sobre la libertad, Madrid, Akal, 2014.

 

FOTOS

Mi hijo Orestis , tiene tiene una neurodiversidad del espectro artista preverbal, 12 años

Esclavos en el mundo antiguo. Fuente: Google

Eva Illouz

Fuente: Google

Byung Chul Han

Fuente: google

Rosario Hernández Catalán

Fuente: la misma autora

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COMENTARIOS

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    Osvaldo Buscaya 1 semana

    “Esa paradójica idea de libertad en las cuidadoras (y en el mundo actual)”, evidencia que debemos alertarnos permanente y constantemente, para no caer en la finalidad que persigue el transexual ecuménico perverso patriarcado de debatir partes o sectores de su discurso homogéneo sin fisuras. El ecuménico perverso patriarcado es el amo. Amo que condiciona presente y futuro de lo femenino. Habilidad del transexual ecuménico perverso patriarcado en su perverso accionar controlador de los organismos formales, que provoca una especial maquinación donde su discurso de efectiva consistencia, es “desgranado” y lo “tira” desunido para que se haga cargo el feminismo.
    Por eso el sentido y la verdad del feminismo (la mujer) es absolutamente la derrota del varón; perverso irresoluble y ambiguo sexual.
    Mi Femeninologia Ciencia de lo femenino es la serie de configuraciones que con mi conciencia voy recorriendo constituyendo, más bien, la historia que desarrollo en la formación de mi conceptualización. Es decir, una suerte de escepticismo consumado, que en realidad sería, el propósito de no rendirme, a la autoridad de los pensamientos de otro, sino de examinarlo todo por mí mismo ajustándome a mi propia convicción; o mejor aún, producirlo todo por mí mismo y considerar como verdadero tan solo lo que yo hago.
    *Hoy, como ese infante entre los 4 a 5 años adaptando mi pensar en la realidad, interpretando mi actividad onírica . . .
    Por Osvaldo Buscaya (Bya)
    (Psicoanalítico)
    Femeninologia (Ciencia de lo femenino)
    Lo femenino es el camino
    Buenos Aires
    Argentina
    24/6/2020

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