Niñas y las niños interiorizan estereotipos de género desde los cuatro años

Niñas y las niños interiorizan estereotipos de género desde los cuatro años

Niños y niñas observan y hacen propios, desde que tienen cuatro años, los roles de género y los aplican para construir expectativas sesgadas sobre los atributos de los demás, así como de las profesiones que las personas desempeñan, según un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Esta es una de las principales conclusiones de este estudio, publicado en Frontiers in Psychology, que apunta que los menores interiorizan estos estereotipos a pesar de que los mensajes sean más sutiles y menos explícitos que en el pasado.

El objetivo principal de esta investigación ha sido conocer en qué medida los esquemas de género estaban presentes en un grupo de niños y niñas, siendo hasta la fecha el primer trabajo realizado en España en la etapa de la infancia.

Para llevar a cabo el estudio, se realizaron entrevistas individuales a 149 estudiantes de una escuela pública, con edades comprendidas entre los 4 y los 9 años. Además de la UCM, en el estudio participaron el Instituto de Investigación Sanitaria Hospital 12 de Octubre de Madrid y la Universidad Francisco de Vitoria.

«Los resultados mostraron respuestas fuertemente sesgadas incluso en el grupo de participantes más jóvenes, indicando que ya habían ‘aprendido’ cuáles son los roles de género tradicionales, especialmente en lo relacionado con la masculinidad», ha destacado la investigadora del Departamento de Investigación y Psicología de la Educación de la UCM, Irene Solbes.

Según ha relatado, cuando se pidió a los menores de entre 4 y 9 años que eligiesen entre un grupo de fotos de hombres y mujeres desconocidos a aquellos que les pareciera alguien ‘muy inteligente’, en el 70% de las veces eligieron a un hombre (adulto o niño) frente a una mujer.

Respecto a las profesiones, casi el 60% de los participantes consideraban que ser policía era algo que «sólo debían realizar los hombres», frente a la profesión de florista, que según la mitad de los participantes debía ser realizada sólo por las mujeres.

En la investigación se presentaban distintos tipos de materiales gráficos (fotos de adultos y niños desconocidos, dibujos de profesiones) acompañados de cuestiones dirigidas a analizar su grado de conocimiento y adhesión a los estereotipos de género tradicionales en estas edades tempranas.

Las preguntas versaban sobre distintas características personales consideradas culturalmente como femeninas (amabilidad, ser presumido) o masculinas (inteligencia, agresividad), así como una serie de profesiones que son consideradas tradicionalmente femeninas (enfermera o peluquera) y masculinas (policía o capitán de barco).

Según los expertos, conforme se produce el proceso de socialización en los primeros años de vida, niñas y niños «se apropian de las normas y los valores culturales en relación al género».

Los menores internalizan la categoría de ‘hombre’ y ‘mujer’ como «un esquema mental que aplican para juzgar a los demás o para elegir compañeros de juego, así como para construir su propia identidad y determinadas expectativas en el ámbito personal, vocacional o laboral», tal y como han remarcado.

«Los estudios indican que determinadas características de los ambientes de desarrollo influyen en la aparición de los estereotipos de género en los primeros años de vida. Nuestros hallazgos ayudarán a desarrollar entornos libres de sexismo que promuevan un desarrollo emocional y psicológico de niños y niñas sin etiquetas ni sesgos limitantes», ha concluido Solbes.

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