El COVID-19 acentúa la desigualdad de las trabajadoras

El COVID-19 acentúa la desigualdad de las trabajadoras

Desde UGT Madrid queremos denunciar el incremento de la feminización de la pobreza en la Comunidad de Madrid y en el resto de España, como consecuencia de llevamos años denunciando la brecha salarial, la violencia de género, la desigualdad laboral entre mujeres y hombres.

Como expusimos en con la conmemoración del 8 de marzo, denunciábamos en 8 puntos:

1. Las tareas de cuidado recaen sobre de las mujeres
En España hay 16,3 millones de personas inactivas: que no están clasificadas como ocupadas ni paradas. El 57,9% son mujeres y el 42,1%, hombres, según los últimos datos de la EPA, pero las causas de esta inactividad son diferentes y muestran la desproporción en el reparto de las tareas de cuidado.

2. Bases feminizadas y cúpulas masculinizadas
La estructura de bases feminizadas y cúpulas masculinizadas se manifiesta aún en numerosos ámbitos, y evidencian los obstáculos de las mujeres para alcanzar los puestos de poder. En la Universidad, las mujeres suponen el 41,8% del profesorado, pero en los puestos más altos ese dato cae: son solo el 22,5% de las catedráticas y el 18% de las rectoras.

3. Las denuncias por violencia sexual han crecido un 60% en seis años
Desde la aprobación del Real Decreto 463/2020 el pasado 14 de marzo por el la situación de la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, las llamadas al 016 se han incrementado 47,3%, comparando el período del 1 al 15 de abril de 2019 con el del 1 al 15 de abril del presente año. El número de llamadas realizadas del 1 al 15 de abril de 2019 fue de 2.744, mientras que el número de llamadas efectuadas del 1 al 15 de abril de 2020 ha sido de 4.042. Esto supone 1.298 llamadas más en ese periodo de 2020 con respecto a 2019. Otro dato relevante es el disparo que ha sufrido las consultas online, comparando el período del 1 al 15 de abril de 2019 con el del 1 al 15 de abril de 2020, el incremento de las consultas online ha sido del 650%. Del 1 al 15 de abril de 2019 estas consultas fueron 20, mientras que el número de consultas pertinentes del 1 al 15 de abril de 2020 ha sido de 150, es decir, una diferencia de 130 consultas más en ese periodo de 2020 con respecto a 2019.
El informe publicado el jueves 16 abril por el Ministerio de Igualdad, nos muestra la situación que sufren las mujeres maltratadas que se ven obligadas a vivir el confinamiento con un maltratador. Una realidad incontestable en la que ya han sido asesinadas dos mujeres por sus parejas y otra asesinada está en fase de investigación.

4. Los reconocimientos son para los hombres
Este punto se ve muy bien reflejado en los diferentes dibujos que se mueven en las redes y donde las ilustraciones que los presentan como héroes, son personal de la sanidad, rodeados de diversos conocidos personajes de cómic ataviados con sus trajes de súper hombres, si bien como sabemos la sanidad es una profesión feminizada. Tal como explica la economista feminista Carmen Castro, «las mujeres están en primera línea como soporte fundamental del sostenimiento de la vida y son actividades fuertemente feminizadas». Ellas suponen el 85% del personal de enfermería, un dato que demuestra esta situación el 76,6% de los sanitarios que tuvieron o tiene la enfermedad son mujeres. Otras ocupaciones que están en la primera línea de la lucha contra el Covid y ampliamente feminizadas son el 70% de las trabajadoras de farmacias; el 90% de las limpiadoras de empresas, hoteles y hogares (incluido el servicio de empleadas domésticas) y cerca del 85% de las cajeras de los supermercados. A esta carga de trabajo hay que añadir las tareas del hogar y el cuidado de ascendientes y descendientes.

5. Las mujeres concentran los salarios más bajos
Las diferencias salariales entre hombres y mujeres quedan en evidencia en muchas mediciones. La brecha
salarial no es lo que muchos creen. Las trabajadoras acaban concentrándose en los niveles salariales más
bajos, una situación en la que influyen muchos motivos: más empleos con contrato a tiempo parcial, en
categorías inferiores lejos de las jefaturas y, en ocasiones, en puestos por los que reciben menos salarios
que otros compañeros que ejercen funciones de igual valor. En la situación de emergencia sanitaria en la
que nos encontramos, son las mujeres las que más sufren ya que copan los trabajos más precarios y la
gran mayoría no han podido acogerse a los ERTES debido a esa precariedad laboral o a que sus sueldos
eran completados en negro.

6. La mitad de las familias monoparentales están en riesgo de pobreza y exclusión
Con la crisis sanitaria que afrontamos, no debemos olvidar estas familias en las que la carga recae en un
solo progenitor, lo que las sitúa en un mayor grado de vulnerabilidad, alrededor de 250.000 hogares que,
en el 85% de los casos, se trata de familias encabezadas por una mujer

7. Las pensiones más bajas están feminizadas
Las diferencias entre hombres y mujeres también se pueden apreciar con claridad al dividir a los
pensionistas en diferentes escalones, según la cuantía de la pensión. Las mujeres acaparan los tramos
más bajos, mientras que ellos son mayoría en los escalones con cuantías más altas. El confinamiento está
haciendo que muchos de nuestros mayores mueran solos en casa. No podemos olvidar la cifra de
fallecidos en las residencias de la Comunidad de Madrid, un total de 5.688. Hombres y mujeres que eran
niños y niñas de la cruenta Guerra Civil, hijos de la posguerra y que han fallecido sin poder despedirse de
sus familiares. Detrás de esta cifra están las vidas de las personas que levantaron nuestro país.

8. Las empleadas domésticas aún no tienen derecho a paro
El 88% de las trabajadoras domésticas son mujeres. Es la única ocupación que no genera derecho a
prestación por desempleo en España y por la que se puede despedir sin alegar causa alguna. Una de cada
tres trabajadoras está en riesgo de pobreza, el doble que el resto de trabajadores, según un estudio de
Intermón Oxfam con datos oficiales. Desde nuestro sindicato no cejaremos hasta conseguir que todos y
todas reciban lo que les pertenece para que ninguna persona se quede atrás como paso en la última crisis
económica del 2008, que creó un retroceso de los derechos de las y los trabajadores y que agudizo la
feminización de la pobreza.

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