«No se nos puede excluir»

«No se nos puede excluir»

Mujeres de diferentes congregaciones y asociaciones religiosas se han concentrado este domingo ante distintas catedrales de España para pedir una «reforma» en la Iglesia para poner fin a la discriminación que sufren las mujeres en ella.

«Por ser mujeres no se nos puede excluir de la toma de decisiones», ha señalado Pepa Torres, teóloga, educadora social e integrante del movimiento que ha salido este domingo en varias ciudades de España, como Madrid.

Se trata de la asamblea Revuelta de Mujeres en la Iglesia, una red de mujeres y organizaciones femeninas cristianas comprometidas en la Iglesia y en la sociedad civil, fundamentalmente en ámbitos sociales y pastorales. A las concentraciones que han tenido lugar este domingo en ciudades como Santiago de Compostela, Barcelona y Sevilla, se han adherido más de 50 colectivos y cientos de personas.

Pero no es un movimiento nacional, sino de todo el mundo. Según ha explicado Torres, estas movilizaciones de mujeres cristianas se han convocado en todo el mundo desde Voice of Faith durante este mes de marzo, en países como Irlanda, Reino Unido, Nigeria, India, Alemania o Suiza).

Entre las reivindicaciones de esta red se encuentra la de exigir que las mujeres tengan «voz y voto» en las estructuras de decisión de la Iglesia. Pero también reclaman, entre otras peticiones, «el diaconado y presbiteriano femenino» y «que los textos doctrinales incorporen un lenguaje inclusivo».

«No se puede llegar a hacer una reforma de la Iglesia verdadera sin las mujeres en el mismo lugar que los varones», ha incidido por su parte María José Adana, activista por los derechos de las mujeres en la Iglesia y miembro también de Mujeres en la Iglesia.

Según explica Pepa Torres, los detonantes para movilizarse han sido, por un lado, el Sínodo de la Amazonía, donde las mujeres sí tuvieron voz pero no tuvieron voto, y el informe sobre la violencia y explotación laboral a religiosas.

«Los movimientos de liberación de las mujeres son un signo de los tiempos y es necesario incorporar a la teología algunas de estas categorías, eso junto con el reconocimiento de la diversidad de las familias, el reconocimiento de distintas orientaciones sexuales y el reconocimiento de una Iglesia que denuncie el neoliberalismo porque las principales víctimas somos las mujeres y las niñas», ha indicado Torres en declaraciones a Europa Press.

La concentración de Madrid ha comenzado a las 12.00 horas de este domingo 1 de marzo junto a la catedral de la Almudena, en la calle Bailén, y a ella estaban invitadas todas las personas que quisiesen denunciar «las múltiples formas de injusticia e invisibilización que sufren las mujeres en la Iglesia», tal y como denuncian en el manifiesto.

Ataviadas con pañoletas moradas con el lema ‘Hasta que la igualdad se haga costumbre’, las convocantes han portado carteles con el rostro de mujeres que les han «pasado el testigo» como Marguerite Porete, «una mujer que expresó su experiencia de Dios y murió en la hoguera», Mary Ward, «que quiso ser jesuita como los hombres y fue encarcelada», o María Magdalena. También han portado una pancarta de la Virgen María.

Las convocantes de la Revuelta son: Mujeres y Teología de Madrid, Red Miriam de Espiritualidad Ignaciana Femenina, Colectivo Agar, Asociación de Teólogas Españolas (ATE), Mujeres de: Alandar, Fe Adulta, MOCEOP, JEC, JOC, Profesionales Cristianas, Comunidad Kedate, LTBI Creyentes y muchos otros colectivos de mujeres de parroquias y comunidades cristianas.

LOS CAMBIOS EN LA IGLESIA ESPAÑOLA

Según las convocantes, los cambios que deberían producirse en la Iglesia española y universal, para dar más protagonismo a la mujer en la Iglesia, se basan en «dos niveles», uno a escala de cada parroquia, grupo o comunidad, «porque miles de pequeños cambios sí son cambios»; y otro a nivel de las autoridades de cada diócesis, que se pusieran en contacto con las convocantes de la Revuelta para escuchar sus reivindicaciones.

Otro cambio que debe producirse con urgencia, a su juicio, es que las mujeres en pueblos remotos como los de la Amazonía, «que han entregado su vida al Evangelio» puedan ser «diaconisas ya» y «al ver cómo lo ejercen se abra la puerta y puedan ser presbíteras un poquito después».

«Que no se les reconozca el diaconado es sangrante, no vamos a pedir que cualquier mujer de Madrid sea diaconisa para ayudar al párroco de la esquina cuando ya hay siete eucaristías el fin de semana, estamos hablando de otra cosa», precisó en una entrevista para Europa Press una de las portavoces de la Revuelta, la teóloga Marifé Ramos.

Por otro lado, considera que «en España también hay situaciones sangrantes», por ejemplo, en los pueblos, donde un solo sacerdote se encarga de más de 15 pueblos, algo que, a su juicio, convierte a los sacerdotes en «miseros», es decir, «encargados de celebrar misas una y otra vez». «Nos preguntamos si ese es el sueño y el proyecto de Jesús para las comunidades», apuntó.

A la vista de las elecciones en la Conferencia Episcopal Española, que tendrán lugar la próxima semana, Ramos aseguró que dependiendo de qué obispo salga elegido presidente, va a «facilitar o dificultar más las cosas». Por ello, apuestan porque el más votado tenga un talante «dialogante» y «apueste por la causa de las mujeres en la Iglesia».

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