Regina García en el Círculo Socialista de Buenavista en 1931

Regina García en el Círculo Socialista de Buenavista en 1931

El objeto de este artículo es referirnos al discurso de una mujer muy activa en el socialismo en la República y la Guerra Civil, Regina García, en la inauguración del Círculo de Buenavista de Madrid de 1931 porque nos ofrece algunas claves sobre el pensamiento de esta socialista no sólo sobre la mujer trabajadora sino especialmente sobre la República.

Creemos que es importante seguir profundizando sobre los conceptos que el socialismo español generó en relación con los sistemas políticos porque, creemos, sigue habiendo confusiones en el debate político, especialmente en el ámbito de las izquierdas.

La escritora Regina García García (1898-1974) fue una socialista que podemos considerar como especial por su trayectoria vital y política. Procedía de una familia acomodada cuando decidió ingresar en la UGT y afiliarse en la Agrupación Socialista Madrileña en 1930, es decir, en un momento clave del cambio político en España. En este acercamiento al socialismo español tuvo mucho que ver José Verdes Montenegro. Fue candidata socialista en las elecciones generales de 1933 aunque no logró salir elegida. Formó parte de la delegación española en la OIT.

En la Guerra Civil tuvo un evidente protagonismo en el ámbito de la prensa y propaganda cerca de Miaja, algo que le valió una dura condena de doce años en un consejo de guerra del año 1940, aunque cumplió una mínima parte de la misma. Al salir de la cárcel a fines de 1940 se entregó a una decidida defensa del franquismo, algo que explicaría en su obra Yo he sido marxista: el cómo y el por qué de una conversión, que publicó en el año 1946. Llama la atención el cambio desde posturas radicales socialistas, como se puede ver en este artículo, hacia el franquismo.

En el acto inaugural del Círculo de Buenavista participó junto con José Sanchís Banús en la sede que tuvo en la madrileña calle de Cartagena, presidiendo el mismo Rodríguez Vera junto con el histórico Juan José Morato que, al proclamarse la Segunda República, había regresado al PSOE.

El discurso de García incidió que los socialistas no estaban conformes con la República. Habrían ayudado a su establecimiento pero con la convicción que no era la deseada, trabajando para preparar al pueblo en relación para la revolución.

Regina García reconocía que el pueblo español no era aún socialista, pero sí había desarrollado mucha conciencia reivindicativa. Era obligación de los socialistas ir encauzando este espíritu. Había, por lo tanto, una misión educativa que emprender.

Regina realizó un discurso marcadamente radical, insistiendo en la cuestión de las clases, considerando que la denominada clase media solamente era un mito, recordando lo que expresaba Hildegart Rodríguez sobre la existencia de dos clases solamente: la burguesía y el proletariado. Los socialistas, en palabras de Regina García, no diferenciaban entre el “hombre de ciencia del hombre picapedrero”. Si los socialistas emprendían su misión el triunfo del socialismo, por medio de la “revolución social” se produciría en España antes que en otros países.

También era fundamental la educación de la mujer, criticando el fanatismo religioso.

Sobre nuestra protagonista hay que acudir, indudablemente, al Diccionario Biográfico del Socialismo Español. Como fuente hemos empleado el número 7136 de El Socialista.

 

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