Feminismo versus transactivismo (entre I y II)

Feminismo versus transactivismo (entre I y II)

 

El otro día publiqué aquí mismo un artículo que se anunciaba primero de una serie sobre este tema.

Este no es el segundo. Lo meto de cuña, en estado de “emergencia”, a raíz del twit de Clara Serra diciendo que Simone de Beauvoir sería hoy transfeminista.

Veamos: Simone de Beauvoir en «El segundo sexo» analiza cómo “se fabrican mujeres”, es decir cómo, a partir de un dato biológico -la diferencia sexual- el patriarcado actúa en todos los campos para crear la sumisión de la mitad de la humanidad a la otra media. Estudia cómo la estructura patriarcal constituye y entroniza al sexo masculino como eje significativo de lo humano -lo trascendente- y asigna al sexo femenino el lugar de la “otra” -lo inmanente.

Para tal fin, de Beauvoir estudió múltiples aspectos: históricos, religiosos, culturales, psicológicos, legislativos, etc. etc…

Resultado: dos tomos densos (que, sin embargo, no abordaron todos los ángulos). Dos tomos, dos. Quiere eso decir, YA DE ENTRADA, Y SIN NI SIQUIERA HABER LEÍDO EL LIBRO, que, a Beauvoir la estructura patriarcal no le parecía un detalle, una asignación superficial que podemos sacudirnos alegremente, sino al revés: algo fundamental y en la base de nuestro mundo, profundamente constitutivo, pues, de lo que somos como individuos y como sociedad.

en «El segundo sexo» analiza cómo “se fabrican mujeres”, es decir en cómo, a partir de un dato biológico -la diferencia sexual- el patriarcado actúa en todos los campos para crear la sumisión de la mitad de la humanidad a la otra media.

Vuelvo a repetir, por si no queda claro: incluso sin haber leído El segundo sexo, solo echándole una ojeada al índice, es imposible deducir que su frase «No se nace mujer, se llega a serlo» significa que lo de «ser mujer» es relativamente insustancial y trivial, algo más o menos elegible, un deseo, un sentimiento, un artefacto de quita y pon que podemos sacudirnos como la nieve de los zapatos… Basta con mirar los dos tomos (y tener dos dedos de frente) para forzosamente deducir lo contrario: Simone de Beauvoir consideraba que el patriarcado construye y constituye profunda y radicalmente tanto la sociedad como los individuos.

O sea: El segundo sexo es totalmente incompatible con la teoría (¿teoría? ¿podemos darle el rango de teoría?) transactivista o con ese invento del transfeminismo.

El segundo sexo es totalmente incompatible con la teoría (¿teoría? ¿podemos darle el rango de teoría?) transactivista o con ese invento del transfeminismo.

Nadie puede vivir fuera de la sociedad humana donde ha nacido. Ni siquiera fuera del periodo histórico en el que ha nacido. Una persona del siglo XX puede “amar locamente” la Edad Media, idealizarla hasta el delirio, decir que le hubiera gustado vivir entonces, leer todo lo que cae en sus manos… Imaginemos que su delirio le lleva (si puede permitírselo, claro) a comprar un castillo y decide vestirse, comer, amueblarse, calentarse, desplazarse, etc. como lo harían personas de esa época… Si pensamos un poquito, nos damos cuenta de que, incluso en lo superficial, es imposible. No bastaría con dejar de tomar café o con dejar de comer tomates, patatas, chocolate (traídos de América), es que ni el trigo ni el vino son ya los mismos; no podría vivir de la caza, ni podría vestirse con ropas fabricadas con las mismas fibras y procedimientos de aquellos siglos… Y ¿aguantaría una infección sin antibióticos? ¿una diarrea grave sin transfusiones? (ojo, si se pusiera a vivir como entonces, tendría multitud de infecciones).

Y ¿en lo social? En cuanto pusiera un pie fuera del castillo, encontraría coches, semáforos, luces eléctricas, mercados, calles, casas, música, gente…

Si ni siquiera en lo superficial sería posible ¿lo sería en lo constitutivo y esencial? Por más que estudiara los escritos de la Edad Media ¿podría pensar y sentir como una persona medieval? ¿alguien en su entorno lo iba a considerar su “señor natural”? ¿le iban a permitir vivir sin hacer la declaración de la renta y sin carné de identidad?, etc. etc. etc.

Este es un ejemplo un poco frívolo, sí, pero creo que ilustra bien lo que ando explicando: es imposible construirse individualmente fuera del marco social y temporal en el que se ha nacido. Nadie vive fuera de la sociedad humana.

En conclusión: acabar con el patriarcado (única manera de acabar con esta construcción genérica) no es tarea leve, rápida, individual, superficial, voluntarista. Para acabar con esta estructura, hay que construir una sociedad totalmente diferente.

No basta con una decisión personal para dejar de ser quién eres (y somos productos de la sociedad donde hemos nacido y crecido, aunque, claro está, también cuenta el carácter, los genes, las hormonas, la corporalidad, en suma).

¿Significa esto que no podemos cambiar nada? No, significa, tal y como formuló Sartre que: “la libertad es lo que hacemos con lo que nos hacen”. Lo que hacemos con lo que nos hacen, no como si no nos hubieran hecho, no como si el mundo no existiera.

En claro: acabar con el patriarcado es una tarea larga, compleja… y posible (si antes no nos cargamos el planeta).

¿qué o quién ha agrandado los límites de lo que significa “ser mujer”, ha tirado barreras y ha abierto nuevos horizontes para nuestro sexo? ¿Quién? ¿qué movimiento?

De hecho, en ello estamos. El feminismo lleva siglos trabajando por desmontar la estructura patriarcal, lleva siglos minándola, debilitándola, luchando en contra.

¿Es igual ser mujer hoy que hace un siglo? (o incluso menos) Pues no y ¿qué o quién ha agrandado los límites de lo que significa “ser mujer”, ha tirado barreras y ha abierto nuevos horizontes para nuestro sexo?

¿Quién? ¿qué movimiento?


 

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