Lenguaje inclusivo

Lenguaje inclusivo

 

Construir el mundo y la propia subjetividad solo puede ser posible mediante el uso de  lenguaje. Con él aprendemos a relacionar significante con significado, a darle nombre a nuestras emociones, a relacionarnos, vivir, a ser. Aquellos que argumentan que la inclusividad en la lengua dependerá de un cambio social olvidan que es esta la que preforma y modela el pensamiento, no al contrario.

Por un lado, cabe destacar que, en 1987 la UNESCO recomendó ‘’ evitar el uso de términos que refieran explícita o implícitamente a un solo sexo, salvo si se trata de formas positivas para la mujer ‘’, esta afirmación nos conduce al uso erróneo del masculino como falso genérico. Este uso que hemos aprendido e interiorizado como ‘’ algo que siempre ha sido así ‘’ no es más que una fórmula de dominación sexista relativamente reciente. Según Sara Lovera en su artículo

El lenguaje como vehículo del pensamiento, en los pregones públicos en la Francia de la Edad Media los términos usados para referirse a sus habitantes eran ‘’ iceux et icelles ‘’ – aquellos y aquellas – y ‘’ tuit et toutes ‘’ – todos y todas. No es hasta el siglo XVI cuando el gramático Vaugelas , miembro de la academia francesa de la lengua, afirma que ‘’ la forma masculina tiene preponderancia sobre la femenina por ser esta más noble ‘’, dicha afirmación no fue neutral, ni pretendía serlo.

El lenguaje tiene poder, el poder de nombrar y de invisibilizar, este académico lo sabía y la tendencia aún actual a ridiculizar el desdoblamiento confirma este postulado. Por otro lado, en los debates sobre el lenguaje inclusivo se omite la mención de la obligación de los textos jurídicos y políticos, nacionales e internacionales, de hacer un uso no sexista del lenguaje como principio de igualdad efectiva entre géneros.

Este hecho que puede resultarnos aparentemente novedoso ya se definía en la jurisdicción romana. La catedrática de la Universidad de Granada, Ana Rubio, habla sobre Ulpiano – jurista romano – que recomendaba el desdoblamiento genérico para evitar confusiones respecto al cumplimiento de las normas. ¿ Entonces por qué la academia perpetua esta incorrección lingüística discriminatoria ? ¿ Por qué se mantiene silenciosa y cómplice de este gesto de dominación machista ? Para respondernos a esta pregunta debemos considerar que desde la fundación de la Real Academia de la lengua Española tuvieron que pasar doscientos años hasta que admitieron a la primera mujer, Carmen Conde. O bien que, pese a que se sigue un estricto orden alfabético en la ordenación de las palabras, cuando llegamos a la acepción se escribe primero la forma con o, por ejemplo perro/a, una subliminal jerarquía muy bien construïda.

Ana Rubio, habla sobre Ulpiano – jurista romano – que recomendaba el desdoblamiento genérico para evitar confusiones respecto al cumplimiento de las normas

Asimismo, nuestra queridísima RAE bajo el lema ‘’ limpia, brilla y da esplendor ‘’ contiene más de 80 sinónimos de la palabra puta. Este fenómeno debería ser considerado un aspecto político-social y no meramente técnico o lingüístico. No obstante, debemos crear un modelo de lenguaje consciente y realmente inclusivo. El uso de la X, como forma neutra, no hace una referencia inclusiva, tampoco lo es en lo que a diversidad funcional se refiere; las personas con diversidad funcional visual rechazan este uso pues los adaptadores de voz para textos no identifican las palabras con X – imagínese tener que leer un texto en el que la mitad de palabras, literalmente, no suenan -y si este método no nos incluye a todas, entonces no es inclusivo. Por último, y haciendo referencia a la construcción de la subjetividad, Júlia López Giráldez coautora del libro Ni tontas ni locas apunta al hecho de no narrarnos, no nombrarnos en el proceso de aprendizaje de cualquier niña o mujer como el motivo de la expresión de esta ausencia por nuestra parte, de nuestra falta de lugar, el no existir.¿ De qué forma ha influido en nuestra capacidad de construcción del yo esta invisibilización ?

Las niñas deben saber que importan tanto como sus compañeros de clase.

En conclusión, si queremos que la sociedad avance hacia la equidad, la justicia social y se deshaga de la lacra sexista, debemos apelar a nuestra responsabilidad y a la de la academia de buscar métodos en que las mujeres sean nombradas, existan, donde no se sobreentiendan, como diría la escritora chilena Marcela Serrano ‘’ el día en que el hombre se apoderó del lenguaje, se apoderó de la historia y de la vida. Y al hacerlo nos silenció . La gran revolución del siglo XXI es que las mujeres recuperemos la voz ‘’. Las niñas deben saber que importan tanto como sus compañeros de clase. Cambiar el lenguaje significará configurar un mundo que nos incluya a todas.

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