La tasa de actividad de las mujeres de 25 a 54 años sube más de 20 puntos desde 2001, hasta el 82%

La tasa de actividad de las mujeres de 25 a 54 años sube más de 20 puntos desde 2001, hasta el 82%

La tasa de actividad de las mujeres de 25 a 54 años ha aumentado más de 20 puntos en los últimos 18 años, desde el 61% del tercer trimestre de 2001 hasta el 82% en el mismo periodo de 2019, mientras que la de los varones se ha mantenido en el entorno del 92%, según el último número de ‘Focus on Spanish Society’, editado por Funcas.

Gracias a este repunte de la actividad femenina, la tasa de actividad española de las personas de 25 a 54 años se ha incrementado más de 10 puntos desde 2001, hasta situarse en el 87%, lo que ha permitido a España abandonar el grupo de países con menor actividad (donde se encontraba junto con Italia, Grecia e Irlanda) y superar la media de la UE-15 (86%).

La escalada de la tasa de actividad de la mujer se debe, según Funcas, a los cambios experimentados en la composición de la población femenina, que ha visto aumentar su número de universitarias. En concreto, mientras que las mujeres de 25 a 54 años con formación universitaria representaban en 2001 poco más de un cuarto (27%) de todas las mujeres de ese grupo de edad, en 2019 se acercan a la mitad (47%).

Además, las mujeres universitarias muestran las tasas de actividad más altas y, aunque no superan a las de los varones, «tienden a converger».

La tasa de actividad ha aumentado desde 2001 en todos los niveles educativos, incluso en los más bajos, donde se ha producido una entrada «masiva» en el mercado laboral: mientras que en 2001 el 48% de las mujeres con educación secundaria inferior o menos trabajaba o estaba dispuesta a trabajar, en 2019 el porcentaje ha subido hasta el 71%.

BAJA LA ACTIVIDAD ENTRE LOS JÓVENES

Contrariamente a la evolución mostrada por la población de 25 a 54 años, las tasas de actividad laboral de los jóvenes han disminuido en muchos países europeos entre 2001 y 2018. Es el caso del sur de Europa (Grecia, Italia, Portugal y España) y Europa del Este (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia, entre otros).

A principios de siglo, en estos países, los menores de 25 años tenían tasas de actividad relativamente bajas, pero en 2018 eran aún más reducidas. En España y Portugal sólo una de cada tres personas menores de 25 años estaba activa en 2018, cifras algo superiores a las de Italia y Grecia. «Esta creciente proporción de menores de 25 años fuera del mercado laboral sugiere que más jóvenes se dedican a tiempo completo a la educación formal», apunta Funcas.

Por el contrario, aquellos países europeos con mercados de trabajo y Estados de Bienestar considerados sólidos muestran tasas de actividad mucho más altas entre los jóvenes. Mientras que en Europa meridional y oriental, la proporción de personas activas menores de 25 años oscila entre el 25% y el 35%, en Alemania, Finlandia, Suecia y Austria alcanza el 50%-60%. En Dinamarca y Países Bajos llegan al 60% y 69%, respectivamente.

«Esto no significa necesariamente que los jóvenes de Europa Central y del Norte se dediquen menos a estudiar, sino que muchos compatibilizan los estudios con trabajo a tiempo parcial», señala Funcas, que explica que el empleo a tiempo parcial de personas de 15 a 24 años supone el 80% del empleo total en Países Bajos, mientras que en Dinamarca y Suecia representa el 64% y el 49%, respectivamente.

«La situación laboral de los jóvenes en el sur de Europa suele considerarse sombría por el elevado desempleo, pero un factor decisivo, a menudo pasado por alto, es la baja tasa de actividad. Ambos factores seguramente están relacionados (las bajas perspectivas de empleo desincentivan la entrada en el mercado laboral y favorecen la prolongación de los estudios), pero la baja actividad entre los jóvenes también indica un mercado laboral poco flexible y una preferencia social por ampliar la etapa educativa durante la juventud», concluye.

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