La congoleña Caddy Adzuba denuncia el «genocidio contra las mujeres» en RDC

La congoleña Caddy Adzuba denuncia el «genocidio contra las mujeres» en RDC

La periodista y activista congoleña Caddy Adzuba ha denunciado este miércoles la barbarie y la brutalidad de la violencia sexual contra las mujeres en República Democrática del Congo (RDC), unas agresiones que no ha dudado en definir como «un genocidio contra la mujer».

En un acto organizado por Manos Unidas en la sede de la ONG en Madrid, Adzuba ha relatado las brutales agresiones que sufren las mujeres congoleñas y ha dejado claro con ejemplos la diferencia del concepto de violación en países occidentales y en territorio congoleño, con casos en los que a la mujer, durante la violación, le llegan a introducir cuchillos e incluso objetos incendiarios y explosivos como un cóctel molotov o una granada.

La defensora de los derechos de las mujeres congoleñas ha contado un caso concreto para poner de manifiesto la brutalidad y la barbarie de la violencia contra las mujeres, la historia de Mónica, una mujer casada y con cinco hijos que vio cómo su marido moría por disparos de siete hombres armados cuando intentó impedir que ellos obligaran a los niños a violarla.

Los siete hombres armados llegaron a su casa un día al mediodía, mataron al padre ejecutándolo de un disparo en la cabeza delante de toda la familia, obligaron a los niños varones a violar a la mujer y luego se la llevaron al bosque.

Tras pasar días allí con los hombres armados tratándola «como si fuera un cenicero» y ella preguntando constantemente dónde estaban sus hijos, los secuestradores le dijeron que lo que había estado comiendo esos días eran sus propios hijos y le enseñaron las cabezas de los cinco niños ejecutados. La mujer fue liberada y se «volvió loca». Unos días después de enterrar los cuerpos de sus hijos murió porque no pudo superar lo ocurrido, según ha contado Adzuba. «Hay muchas Mónicas en República Democrática del Congo», ha subrayado.

Adzuba ha hecho hincapié en que la violencia sexual contra las mujeres es un grave problema que se repite desde hace décadas en República Democrática del Congo y ha contado que ella acudió con un grupo de periodistas congoleños al Tribunal Penal Internacional (TPI) para denunciar este tipo de violencia y la corte ha reconocido que existe «un genocidio contra las mujeres» en territorio congoleño.

«Hay un genocidio sobre las mujeres. Es algo terrible. Es mucho más», ha subrayado Adzuba, en respuesta a la pregunta de cómo definiría ella en pocas palabras la violencia extrema contra las mujeres en República Democrática del Congo.

Adzuba ha subrayado que hay que respaldar a las mujeres y hay que «empoderarlas» para poder superar la situación actual y poner fin a la violencia contra ellas, al tiempo que ha hecho un llamamiento a poner fin al «conflicto permanente» que vive República Democrática del Congo desde hace décadas.

LA MISIÓN DE LA ONU «NO HACE ABSOLUTAMENTE NADA» PARA FRENAR LA GUERRA

En este sentido, ha dejado claro que el pueblo congoleño no entiende cómo la Misión de Naciones Unidas en República Democrática del Congo (MONUSCO) «no hace absolutamente nada» para impedir la violencia y las «masacres» en el país y ha recordado que durante los 20 años de presencia de ‘cascos azules’ en este país africano «han muerto seis millones de congoleños».

La periodista y activista congoleña ha asegurado que hay «intereses económicos internacionales» que hacen que la guerra sea «un conflicto permanente» y ha denunciado la explotación de recursos como el coltán –imprescindible para la fabricación de dispositivos móviles– y otros recursos minerales por parte de compañías multinacionales sin que esos ingresos económicos reviertan de forma igualitaria en la población congoleña. «Todos tienen su parte de culpa», ha señalado en referencia a la continuación del «conflicto» en República Democrática del Congo.

Adzuba no ha dudado a la hora de asegurar que su país no necesita la presencia permanente de los ‘cascos azules’ y ha recordado que hace dos décadas no había ninguna misión de la ONU en el país africano.

Ante la pregunta de si cree que la situación en el país cambiará con la llegada al poder de Félix Tshisekedi, Adzuba ha asegurado que el nuevo presidente representa «el mismo régimen» congoleño y ha recordado que ella no participó en las elecciones presidenciales porque tuvo que exiliarse del país durante cuatro meses por «amenazas de muerte». «Es el mismo régimen. Es una pantomima. Es el teatro que continúa», ha resumido.

Adzuba ha recordado el caso del general español Vicente Díaz de Villegas, que renunció a ser el jefe de los ‘cascos azules’ en la MONUSCO ante la imposibilidad de abandonar el papel de la misión como mero observador para trabajar en la resolución del conflicto.

Como receta para poner fin a la violencia contra las mujeres, la activista y periodista ha subrayado que hay que «empoderarlas», garantizar que se «haga justicia» con los casos de violaciones y asesinatos y darles medios para que ellas puedan salir adelante por si mismas. «Hay que hacer una reconstrucción de las mujeres», ha afirmado.

En un plano más general, ha abogado por «capacitar» al pueblo congoleño para que pueda hacerse realmente con el control del país y superar las presiones de los «intereses económicos internacionales» y de aquellos actores que favorecen la continuidad de la guerra. «El pueblo debe tomar las riendas del país», ha recalcado.

Por su parte, el padre Aurelio Sanjuan ha contado su experiencia tras 40 años trabajando como misionero con Manos Unidas en República Democrática del Congo, un periodo en el que ha destacado que salvó a muchas personas de la muerte. «He salvado muchas vidas», ha explicado, antes de hacer hincapié en los congoleños son gente pacífica». «El congoleño no es agresivo. El congoleño quiere la paz», ha apostillado el misionero, uno de los llamados ‘padres blancos’.

Sanjuan ha contado que durante su etapa en el país africano ha vivido momentos de mucha violencia, incluso una etapa en la que se encargaba casi únicamente de recoger cadáveres de víctimas de la guerra. «Era la cosecha de los cadáveres», ha señalado.

El religioso ha recordado que Naciones Unidas está financiada en «un 50 por ciento por Estados Unidos» y ha asegurado que si la organización multinacional hace algo que rechace Washington, el Gobierno estadounidense «no paga».

Por último, ha señalado que ha sido «feliz» durante los 40 años que ha trabajado como misionero en República Democrática del Congo, ha destacado el valor de los congoleños y ha explicado que siempre ha estado allí intentando trabajar «sin miedo» a pesar del conflicto. «Prefiero morir sin miedo que morir de miedo», ha resumido.

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