Carta abierta de una feminista docente a un alcalde del PP (de El Puerto de Santa María )

Carta abierta de una feminista docente a un alcalde del PP (de El Puerto de Santa María )

 

 

«No comparto la ideología de género
ni el feminismo del 8 de marzo»
José Luis Martínez-Almeida, alcalde del PP de Madrid.

Valga este documento para denunciar el uso político que desde las instituciones se hace de los centros educativos y de la juventud que estudia en ellos, con la que se pretende construir un tupido velo para enmascarar la verdadera identidad e intenciones políticas de los partidos, pero cuando en el tema que nos ocupa ya se peinan canas, se precisa una piel de cordero bien curtida, si lo que se quiere es, como en la foto, enmascarar al auténtico lobo «que hay en ti»: «Beardo, yo no te creo».
Para quien no lo sepa, en la web del Ayuntamiento, pinchando en el área de Igualdad, aparece la foto del Sr. Beardo, actual alcalde del PP del ayuntamiento de nuestra ciudad, presidiendo la cabecera de una pancarta en una manifestación del 25N de repulsa contra las violencias machistas rodeado de chicas y chicos jóvenes de los centros educativos de El Puerto. Una manifestación que viene convocándose desde hace años y a la que se anima a participar a todos los institutos de secundaria y bachillerato de nuestra localidad.

Esta manifestación está prevista que se repita el próximo lunes 25 de noviembre, siendo bastante más que probable que el Sr. Beardo se desplace algunos lugares más a su izquierda para ocupar el centro de la pancarta y de esta forma alardear aún mucho más de su falsa política contra las violencias machistas, o tal vez, quién sabe, este año en la cabecera por orden del señor alcalde, se cambie el término «machista« por el de «intrafamiliar».

Para quienes seguimos con interés los avances en materia de igualdad que se legislan en nuestro país, visualizar esta imagen con la que el Sr. Alcalde pretende erigirse como un dirigente político, gran defensor de los derechos de las mujeres avalado por la muchedumbre juvenil que le rodea, no nos deja indiferente. La perplejidad, asombro e incredulidad que nos genera nos empuja a desenmascarar la perversión que hay en ella, puesto que las políticas que promueve el PP, no se caracterizan precisamente por ser muy «igualitarias», ni por reconocer la necesidad de contrarrestar las dificultades que todavía a día de hoy tenemos las mujeres para llegar a ocupar el mismo lugar que los hombres, ni la necesidad de trabajar por una escuela coeducadora. En algunos lugares de España la oposición del PP a implantar proyectos coeducativos es explícita y evidente, como ocurre en Navarra, donde se oponen al Plan Skola, uno de los planes considerado pioneros a nivel europeo en materia coeducativa.

Promover desde las instituciones actos como estos, dirigidos a la juventud concienciándola de la necesidad de implicarse en la lucha contra las violencias machistas, es bastante acertado, pero aprovecharse de ellos y tratar de sacar rédito político de ello, es cuanto menos, perverso y rastrero. Este baño de muchedumbre juvenil parece a usted provocarle una amnesia que yo me voy a encargar de contrarrestar:
Cuando la Sr. Díaz Ayuso, camarada política del Sr. Beardo, manifiesta que «como mujer quiere seguir viviendo en una sociedad como la actual, en la que las mujeres pueden llegar tan lejos como sus capacidades se lo permitan» será porque, o vive en otro planeta o su ignorancia es suprema a la hora de analizar la situación actual que viven las mujeres hoy día. Ninguna medida en aras de la igualdad real pasa por mantener el orden tal y como lo tenemos establecido.

Ya el PP apuntaba maneras cuando en 2002, el anteproyecto de Ley contra las violencias machistas presentada por el PSOE, fue tumbado por los 165 votos negativos de los populares. Después en 2004, año en que se aprueba por fin la Ley, al PP le preocupaba agravar todas las penas por violencia «doméstica», al margen del sexo del agresor y se oponía a la creación de juzgados especializados en violencia de género. El Pacto de Estado firmado en 2017, con M. Rajoy como presidente del gobierno, tardó en aprobarse por la férrea oposición del Partido Popular de concederle la financiación adecuada para poder llevarlo a término, una financiación que finalmente, a pesar de ser aprobada, el PP de Montoro se olvidó de incluir en los presupuestos del año siguiente. No se puede olvidar tampoco que en enero del 2019, el PP votó en contra de una propuesta del PSOE para «blindar» el compromiso en la lucha contra la violencia machista y sin embargo aprobó acuerdos con formaciones que plantean la supresión de medidas de protección de las mujeres.

El PP retrata su pretendida cultura «feminista» cuando a través del Sr. Casado se refiere a los maltratadores como «esa persona que no se está portando bien con las mujeres», o cuando al plantear medidas políticas de igualdad pone el acento en el endurecimiento de las penas y el aumento policial para proteger a las mujeres, y se olvida de hacer mención a la prevención con medidas educativas, o de potenciar medias destinadas a compensar, reparar y/o recuperar a las mujeres que la padecen. Nada respecto a la reforma del código penal para dictar sentencias justas contra las violaciones.

Por no extenderme más, y para que se entienda por qué esa foto suya de la web municipal más bien parece un chiste, sería necesario recordar que en el último pleno del pasado miércoles 13 de noviembre usted y toda su bancada fueron los únicos que apoyaron una moción presentada por el ultraderechista Vox que pretendía destinar 100.000 € de las arcas municipales para sacar adelante una campaña encubierta contra el aborto, un derecho tan fundamental conquistado por las mujeres, tratado con un profundo desprecio y falta de respeto hacia las mujeres por el Consejero andaluz de Salud, Jesús Aguirre, de las filas de su partido, afirmando e ironizando vomitivamente que «lo fácil es llegar y el chupetón». Apoyando esta moción, ustedes ponen de manifiesto las afinidades y alianzas que tienen con un partido que pretende derogar la ley contra la violencia de género, una ley de la que, por cierto, dicen es anticonstitucional y sustituirla por otra que hable de «violencia intrafamiliar»; un partido que frivoliza con las denuncias «falsas» y que pretende crear una ley de protección de la llamada familia «natural».
Si aun después de todo esto, usted sigue pensando que acudir a estos actos y usar a la juventud de El Puerto de Santa María aumenta su credibilidad política en materia de Igualdad, le voy a dar un consejo a Vd. y a sus socios de gobierno, «calladitos y al final estáis más guapos».

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