Mujeres gitanas tiene una tasa de empleo que solo llega al 16%.

Mujeres gitanas tiene una tasa de empleo que solo llega al 16%.

 

Un nuevo informe sobre la situación de la población gitana en España advierte de que es un colectivo muy joven, con un 66% de personas menores de treinta años, pero en el que la pobreza y la exclusión afecta a más del 80% –el 46% se considera extremadamente pobre– y la tasa de pobreza infantil se sitúa en un 89% frente a un 30,7% de la población general.

Estas son algunas de las conclusiones del ‘Estudio comparado sobre la situación de la población gitana en España en relación al empleo y la pobreza 2018’ de la Fundación Secretariado Gitano, encargado a la Fundación Iseak, y basado en datos oficiales y de otros informes sobre el tema, así como en 1.492 cuestionarios. «Muestra una población que, a los determinantes clásicos o esperados de desigualdad socioeconómica, suma de manera relevante el impacto de la discriminación», subraya.

Asimismo, desvela la baja presencia que tiene la población gitana en el mercado laboral, marcada por la precariedad y la débil protección, con una tasa de paro que alcanza el 52% (lo que supone más de 3 veces la de la población general, del 14,5%), y donde las mujeres gitanas padecen una «clara desventaja en todos los ámbitos» debido a su doble condición, como mujeres y gitanas, con una tasa de empleo que solo llega al 16%.

El nivel educativo es, para los autores del trabajo, «con diferencia, el principal determinante para el empleo y, por tanto, de la desigualdad socioeconómica de la población gitana». Solo el 17% de la población gitana mayor de 16 años ha completado los estudios de ESO o superiores frente al casi el 80% de la población general. «Este es el factor responsable de la mayor parte de la brecha de desigualdad que separa a hombres y mujeres gitanas de los estándares del resto de la población», advierten.

El trabajo pone de manifiesto que la brecha de género a nivel educativo en la población gitana: son menos las mujeres gitanas que alcanzan la ESO, un 15,5% frente al 19% de los hombres, y el analfabetismo afecta a un 13,8% de las mujeres gitanas frente al 5,6% de los hombres y al 2% en el caso de las mujeres de la población general.

El trabajo muestra la evolución desde el 2005 y pone de manifiesto un dato positivo: Descienden las personas gitanas sin estudios, desde el 71% en 2005 hasta el 36,5% en 2018, y crece la población gitana que alcanza los estudios secundarios o incluso los supera, del 6,4% del 2005 al 17,4% del 2018. También encontramos un avance en personas gitanas con estudios superiores: del 1,1% de 2005 al 3,2% de 2018.

En relación el empleo, el estudio señala que si bien la tasa de actividad de la población gitana y general son similares, 56,8% y 58,6%, respectivamente, sin embargo, las diferencias relevantes son de género, edad o nivel educativo. Existen diferencias entre tasas de actividad entre hombres y mujeres gitanas de 38 puntos porcentuales, mientras que en la población general esta brecha es de 11 puntos.

La ocupación de la población gitana se caracteriza por una alta temporalidad, «síntoma de la inestabilidad laboral a la que se enfrenta», mientras que en la población gitana es del 73% de los contratos realizados, mientras que en el caso de la población general no alcanza el 28%.

LOS JÓVENES QUE NI ESTUDIAN NI TRABAJAN SUPERAN EL 63%

La participación laboral de la mujer gitana es muy inferior a la del hombre gitano con una tasa de actividad del 38% frente al 76% de los hombres, y una tasa de ocupación del 17% frente al 44%. Por otra parte, El colectivo de jóvenes menores de 30 que ni estudian ni trabajan en España alcanza un 15%.

No obstante, el informe revela que en el caso de las mujeres que ni estudian ni trabajan, más de la mitad, el 58%, lo hace para dedicarse al trabajo doméstico. De hecho, el principal motivo de inactividad de las mujeres gitanas tiene que ver con las responsabilidades familiares, algo que también les desincentiva en la búsqueda de empleo.

«El nivel educativo, y en concreto tener la ESO y estudios superiores, aleja de la inactividad a la población gitana, ya que apenas hay inactivos con este nivel educativo», subrayan los autores del documento.

DISCRIMINACIÓN Y OTROS FACTORES CULTURALES
Si bien el estudio constata con datos las diferencias en el nivel de formación de la población gitana y la población general, también advierte de que se debe a otros factores, como la discriminación. En este sentido, cuestiona si la población general con esas características presentaría una probabilidad de ocupación similar.

En concreto, indica que la diferencia de probabilidad de encontrar un empleo es de un 54% por la edad o el nivel educativo y que el 46% restante podría deberse a la discriminación (el 40% de las personas entrevistadas manifestaron haberse sentido discriminadas en el último año).

También hay elementos culturales que inciden en la ocupación, como el papel en la economía y dinámica familiar que tiene la venta ambulante, por ejemplo, o la persistencia de roles de género muy diferenciados que afectan a la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo o en el abandono de los estudios.

La principal razón que encuentran los hombres gitanos para estar desempleados es la discriminación, mientras que las mujeres gitanas suelen dar motivos como no tener estudios ni formación y la falta de contactos o redes para el empleo.

LA MITAD DE LA POBLACIÓN GITANA VIVE CON 300 EUROS/MES
Entre las medidas utilizadas para calcular el riesgo de pobreza y exclusión social, destaca el indicador AROPE, que señala que un 92% de la población gitana se encuentra en situación de pobreza y o exclusión social frente al 29,3% de la población general.

El 46,4% de la población gitana es extremadamente pobre, es decir, el ingreso equivalente de más de la mitad de la población gitana se sitúa por debajo de los 310,2 euros, siendo de 200 euros el ingreso medio equivalente para este grupo. Además, el 65,6% de la población gitana se encuentra en severa pobreza, ingresando menos de 413,6 euros al mes por unidad de consumo, y siendo 248 euros el ingreso medio de este grupo.

En lo referido a la línea de riesgo de pobreza, el 85,9% de las familias está en riesgo de pobreza, como se había visto ya en los datos del indicador AROPE, ingresando menos de 620,4 euros al mes, siendo el ingreso medio de 307 euros.

Los autores de este estudio indican que para cerrar la brecha de extrema pobreza de la población gitana serían necesarios 37,5 millones de euros anuales, a través de salarios, prestaciones y ayudas y plantean que esta cantidad se destine al 46,4% de la población gitana, que es quien se encuentra en situación de extrema pobreza. Asimismo, señalan que para erradicar la pobreza severa serían necesarios 81,2 millones de euros.

RECOMENDACIONES PARA COMBATIR LA DESIGUALDAD Y LA POBREZA
Para los responsables de este trabajo, la «persistencia» de los niveles de vulnerabilidad social de la población gitana muestra un problema «estructural y cronificado que profundiza la brecha de desigualdad entre las personas gitanas y el conjunto de la población».

Para revertir esta tendencia, la Fundación Secretariado propone en primer lugar abordar el bajo nivel educativo que afecta a la población gitana poniendo en marcha un Plan de choque contra el fracaso escolar del alumnado gitano para garantizar que todos los jóvenes gitanos y gitanas terminen al menos la educación obligatoria.

Asimismo, plantea desarrollar medidas específicas para erradicar la alta incidencia de la pobreza extrema y la pobreza infantil en la población gitana. Para abordar la situación de desigualdad respecto al empleo, en relación a la descualificación de partida, esta fundación propone políticas activas de empleo y de igualdad que den respuestas adaptadas para la inclusión laboral de la población gitana.

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