Las tontas del bote

Las tontas del bote

Hace ya treinta años que las feministas españolas empezamos a reclamar la presencia de mujeres como ponentes en cursos, ciclos de conferencias, mesas, debates…
La respuesta siempre era: «Si todos son hombres (o si lo son en un porcentaje del 80, 90 o 95%), no se debe al machismo. Nuestro criterio es la excelencia. No hay más mujeres porque, sencillamente, no encontramos ninguna (o solo unas poquísimas) a la altura de ellos. O sea, no están porque NO HAY».
En claro: nos decían que éramos medio tontas.

En los noventa resultaba desolador mirar los cursos de verano de El Escorial, las actividades culturales organizadas por el Círculo de Bellas, Artes, el Ateneo, etc. Sorprendía que, cada vez que se moría un académico, solo encontraran otro…
Yo empecé a tomármelo a pecho y con suma paciencia -al principio, al principio tuve paciencia- les mandaba cartas explicando que, desde el 82, de las universidades españolas egresaban tantas licenciadas como licenciados. Y que en los noventa ya eran más y con expedientes muy brillantes…
Pues nada, me contestaban (si es que me contestaban): «Es que no hay».

En claro: nos decían que éramos medio tontas.

Progresivamente me iban indignando. Les replicaba: “¿Cómo que no hay? ¿Me están diciendo que las mujeres, una vez que terminamos la carrera -carrera que, a veces, hemos tenido que cursar contra viento y marea y venciendo todo tipo de obstáculos- nos dedicamos alegremente a remendar calcetines?”. Y armándome de longanimidad, acompañaba con nombres de algunas mujeres eminentes en el tema del que se tratara…
A esta segunda misiva ya ni se dignaban replicar.
Entonces, inicié e iniciamos la fase número tres: decirles a las mujeres: “No os inscribáis como alumnas en ninguna actividad que no considere que también podemos ser maestras”.
Creo que ahí los sesudos organizadores empezaron a asustarse porque, como es bien sabido, las actividades culturales se nutren de mujeres. Si hacemos boicot, se les acabó el rollo.

Lo peleamos echándole también imaginación e ingenio. CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales), por ejemplo, organizó una divertidísima y estupenda entrega de premios con el lema: «Haberlas, haylas».

Nuestra lucha ha dado resultados. Así, aunque yo creo que, en el fondo, muchos siguen pensando que no les llegamos ni a la suela del zapato, ya saben que da “mucho cante” organizar un ciclo de historia, por ejemplo, solo con ponentes masculinos (claro que ahí sigue la RAE impertérrita, llena de cebrianes, ansones, azúas y otros pérez-revertes por el estilo…).
Llegaron también leyes que afianzaron nuestras posiciones: la de la paridad en listas electorales, la de igualdad (aunque esta sigue sin aplicarse o aplicándose de aquella manera).

Y aquí seguro que saltan quienes sostienen esa tontería de que “Si no son feministas, qué más da que estén o no”. Pues da, da, da. Los negros no deben demostrar que son divinos luchadores antirracistas para acceder a cualquier puesto, lugar, nombramiento, trabajo, prebenda, etc. Ni los homosexuales tienen que ser activos militantes contra la homofobia para no sufrir discriminación.
Esto se entiende ¿verdad? Pues cuando hablamos de mujeres, igual. Sí, igual. Quien aún anda mentando a Thatcher como coartada es que es tan burro como ese que hace poco la ha nombrado… O sea, vienen a decir: “Thatcher no, porque no es feminista ni de izquierdas. Clinton tampoco, por lo mismo, pero Trump, Boris Johnson, Bolsonaro, Salvini…, sí. A ellos les perdonamos que sean unos machistas redomados violentamente agresivos con las mujeres y que tengan una política de extrema derecha”…

Eso sin contar con que, además, estadísticamente está demostrado que las mujeres son más feministas que los hombres, los negros y las negras menos racistas, los homosexuales menos homófobos, etc. etc.

Lo primero que pedimos las mujeres es, por supuesto, no ser maltratadas, asesinadas, abusadas, doblemente explotadas, humilladas, violentadas, etc.
Pero añadimos, además, que somos la mitad de la humanidad y que no queremos ser ninguneadas, calladas, menospreciadas… sobre todo teniendo en cuenta que conseguir lo dicho en el párrafo anterior, también depende, como estamos comprobando, de que nuestra voz se oiga.

los hay empeñados en seguirnos contando aquello de que ellos no son machistas, tan solo quieren la excelencia, buscan a los mejores y, claro, fatalmente, los mejores son lo tíos, dónde va a parar…

Hemos logrado enormes avances, sí, pero los hay empeñados en seguirnos contando aquello de que ellos no son machistas, tan solo quieren la excelencia, buscan a los mejores y, claro, fatalmente, los mejores son lo tíos, dónde va a parar…
Último ejemplo que hemos vivido con pasmo: el PP de la Comunidad de Madrid justifica un gobierno que ni siquiera cumple con la paridad alegando aquello de «Es que no hay».
¿No hay mujeres tan inteligentes y preparadas como esa pandilla de señores?
Cierto, algunas, como Ayuso, por ejemplo, son extraordinariamente tontas pero es que algunos hombres también (incluso más, por difícil que parezca). Bueno, no nos vamos a pelear por eso, vamos a dejarlo en fifty-fifty.

Ahora bien, que el PP rebose de machistas, no me extraña, pero que las mujeres del PP no reclamen y sean tan borregas, me deprime.

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COMENTARIOS

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    Eva Paz 2 semanas

    Pero promocionar a personas en el mundo academico que no estan irreversiblemente comprometidas con el metodo cientifico solo destruye el mundo academico, lo cual solo trae mas injusticia. La dictadura de los enamoramientos del culo.

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      Pilar Aguilar Carrasco 2 semanas

      NO entiendo tu comentario. ¿Personas? yo hablo de mujeres. Y, hasta el día de hoy, lo que está documentadísimo es que muchas «personas-hombres» promocionan solo por ser hombres porque las fratrías funcionan divinamente. Si no fuera por eso, seríamos aproximadamente la mitad en todas partes. Y si lo que me quieres decir es que hay «personas-mujeres» que han promocionado sin merecerlo (o por encima de otras que sí lo merecían) te digo; por supuesto. No tantas como «personas-hombres» (de esos los hay a miles), pero alguna hay.

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        Amanda 2 semanas

        Pilar, no te desgastes con esta persona, si ves sus comentarios a muchos de los articulos de Tribuna feminista te darás cuenta que tiene una mente un tanto «especial»…

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