Joumana Haddad: «el uso del hiyab o el burka no es un acto feminista»

Joumana Haddad: «el uso del hiyab o el burka no es un acto feminista»

 

La periodista y activista libanesa Joumana Haddad ha asegurado que el concepto de feminismo islámico «es una contradicción» porque, en su opinión, los valores y el objetivo de esta lucha «son universales» y no pueden existir dentro de las religiones, por lo que ha argumentado que las mujeres árabes que llevan hiyab o burka lo hacen «porque han sufrido un lavado de cerebro».

Así lo ha asegurado en una entrevista a Europa Press con motivo de su presencia en las Conversaciones Literarias de Formentor, celebradas los pasados 21 y 22 de septiembre en el Hotel Formentor Royal Hideaway en Mallorca, en las que participó en la mesa ‘Quimeras’ con ‘La metamorfosis’ de Franz Kafka.

Haddad ha explicado que, a pesar de que el feminismo presenta particularidades en cada cultura, tiene como objetivo común «la dignidad humana y la igualdad para todos» y ha asegurado que el uso del hiyab o el burka no es un acto feminista. «Ellas lo llevan como un consenso que dice que son menores que los hombres y que son ellas las que deben protegerse de su mirada», ha apostillado.

En este sentido, ha subrayado que, a su juicio, algunas lo llevan de forma voluntaria porque han nacido y crecido «en una comunidad donde no llevarlo es algo muy malo» y desean integrarse porque «se les convence de que llevarlo quiere decir ser una buena persona».

«Aún cuando lo han elegido, entre comillas, no lo han elegido, es el resultado de una influencia externa desde muy pequeñas. Además, pienso que no podemos hablar de elección cuando no hay muchas otras alternativas. Para poder elegir tienes que tener, al menos, dos opciones y muchas de estas mujeres no las tienen», ha constatado.

La escritora también ha señalado que en el mundo árabe «ha habido pequeños avances» en materia de feminismo, evoluciones «que casi no se notan» porque, para ella, la vida cotidiana de muchas mujeres «sigue siendo muy difícil».

«Aunque tú como individuo hayas conseguido tu libertad desafiando a la sociedad, a nivel oficial el estado no te respeta. Siempre hay algo que te dice ‘stop’, a pesar de hayas hecho todo lo que puedes hacer», ha destacado.

En este sentido, ha abogado por la necesidad de una revolución «no violenta», sino de conciencia porque considera que la sociedad, y en especial las mujeres, debe darse cuenta de que la dignidad femenina es «algo muy importante y no lo tercero o lo décimo en una lista de prioridades».

Haddad ha explicado que este hecho –el deseo de contribuir a cambiar la «situación de injusticia», así como su «convicción» de que solo puede cambiarse desde dentro– es lo que le hace quedarse en Beirut, su ciudad natal, en lugar de vivir en cualquier ciudad europea.

«Mi honestidad intelectual necesita que yo me quede en mi ciudad, en vez de tener la comodidad de vivir en una ciudad europea, algo que podría hacer en cualquier momento ahora mismo. Prefiero estar allí y participar en la lucha desde dentro», ha zanjado.

En cualquier caso, ha señalado que a los hombres occidentales también les cuesta entrar en el feminismo y dice haber sufrido machismo estando de viaje en España, Francia, Italia o Estados Unidos, entre otros lugares, por lo que afirma que «la lucha no se ha terminado».

«EL HOMBRE ES UN ALIADO VITAL»
La libanesa ha subrayado que «un mundo mejor» solo será posible cuando la sociedad se dé cuenta de que la «verdadera guerra» no es entre hombres y mujeres, sino «entre hombres y mujeres con valores patriarcales y hombres y mujeres con valores humanistas y feministas».

Así, ha mostrado su alegría porque algunos hombres empiecen a enterarse de este hecho y se denominen feministas «con orgullo» porque considera que son «aliados necesarios y vitales en esta lucha». «Necesitamos un poco de tiempo para que todos se den cuenta», ha resaltado.

Por otra parte, Haddad ha enfatizado que los libros le han «salvado la vida» por las «difíciles» condiciones en las que se vio obligada a crecer, por la guerra en su país y la discriminación sufrida por parte de la sociedad por su condición de mujer.

«Mi único modo para conseguir la libertad ha sido la literatura porque aprendí que algún día sería libre y que tenía que luchar para conseguirlo», ha apostillado.

La periodista también ha indicado que aprendió más de los libros que en la escuela y ha lamentado que «en estos tiempos» la gente lea «mucho menos» que antes por culpa de distracciones como los teléfonos móviles.

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