Inconsolable y desesperado viudo

Inconsolable y desesperado viudo

Así se presenta Fernando Savater en su nuevo apogeo.

Nadie puede negar que escribe bien, que es inteligente y culto.

También su mentalidad patriarcal es indudable. Mentalidad patriarcal tipo “civilizado” y fino. No suelta burradas bastas, claro, lo suyo es, de fondo, igual, pero, de forma, más sutil. Sus lamentos merecen un pequeño análisis.

-Los hombres tienen una naturaleza distinta de la nuestra. Por eso, él follaba con otras sin consecuencias, sin empañar el amor que sentía por su mujer. Pero ella, sin embargo, no podría haber hecho lo mismo. Y lo explica: “En cambio, probablemente, si ella me hubiera dado muchos motivos de celos, hubiera estado mucho más justificado, porque estoy seguro de que si ella se hubiera ido con un tío a la cama no habría sido sólo por sexo, sino porque le gustaba algo más. Mientras que para mí era una cosa sin más, ni me acordaba de si se llamaba Pepita o Juanita”.

¿A que os suena? En más burdo, estas explicaciones de por qué las mujeres deben ser fieles y los hombres pueden no serlo, se oyen en la barra de cualquier bar.

-A los hombres hay que valorarlos por lo que son y hacen, a las mujeres, por su envoltorio. Dice: “Las mujeres guapas son las que me gustan a mí y las inteligentes, con un poco de suerte, son a las que les puedo gustar yo”. Lo que desde siempre nos muestra la ficción audiovisual: ellos son interesantes, los amamos y admiramos porque portan el relato y el significado, pero pueden sean feos a rabiar (lo de “con un poco de suerte”, es pura coquetería, porque ¿qué mujer podría ser inmune a los encantos del famoso Savater?).

Ellas son cuerpo. Aunque, por supuesto, miel sobre hojuelas si, cuando vuelves a casa, “la tuya”, además de guapa, logra seguirte la conversación.

Esto me recuerda a lo que decía (hace más de 40 años) una señora culta, inteligente y estupenda pero que tenía claro su rol: “Las mujeres de una cierta clase social, deben estudiar para adquirir un nivel de cultura que, luego, una vez convenientemente casadas, les permita recibir y conversar con las amistades y en los círculos sociales de su marido”.

-El amor hay que airearlo, siempre que sean los hombres quienes lo aireen claro. Así, ellos corretean por el mundo mientras ellas (aunque trabajen) guardan (simbólica y físicamente) el hogar. Dice: “Pero es verdad que el hecho de que yo viajara mucho, o de que tuviese la casa en Madrid y la de San Sebastián… hacía que nos reencontráramos con mucho gusto. Nunca estábamos quince días separados. A veces el airear un poco el amor y darle escenarios distintos ayuda, sí”.

En esto de airear el amor y de darle escenarios distintos, también se reparten los roles. No se “airea” el amor de igual manera por ambas partes. Ellas, todo lo más (y seguramente cuando él está aireando el amor en otra parte) salen una tarde con las amigas o van a casa de su madre o de su hermana… ellos, si pueden, tienen hasta dos casitas, tralalá lalita.

Pero sí, es mucho dolor perder una mujer ideal: guapa, inteligente, fiel, cuidadora, que te sigue cuando hay que seguirte y te deja volar siempre que lo desees, con la que puedes hablar de tus cosas, con quien puedes viajar (cuando apetece hacerlo acompañado, claro), que te soluciona los problemas de intendencia hogareña ¿O alguien se imagina a Savater pendiente de cuestiones domésticas? Por lo que el mismo Savater cuenta, es el clásico al que hay que recordarle: “Llama casa de tu exmujer porque hoy es el cumpleaños de tu hijo. Y mira, le he comprado este regalo ¿te gusta?” Eso, cuando el hijo era pequeño y se lo criaba su ex. Más tarde, diciéndole: “Tienes que ser tú -que eres su padre- quien lo llame y procure arreglar vuestros desencuentros.”

Y, por supuesto, que ellos sean inteligentes, cultos y famosos no significa que no tengan en su alma un punto de “niño que necesita una mamá”. Dice: “Yo me siento vulnerable. Me duele la cabeza y pienso: ¿quién me va a salvar ahora?”.

Como cantaba Alejandro Sanz:

“¿Quién me va a entregar sus emociones?

¿Quién me va a pedir que nunca le abandone?

¿Quién me tapará esta noche si hace frío?

¿Quién me va a curar el corazón partío?

¿Quién llenará de primaveras este enero,

y bajará la luna para que juguemos?”

También asegura que lo de follar con otras le apetecía justamente porque quería a su mujer. Ahora que ella ha muerto, se le han pasado las ganas…  No es porque tenga 71 añetes, no, es porque ya no le hace ilusión… Pobrecillo.

Está tan triste que afirma: “pero si me dices que regresa ahora ETA y me pega un tiro, me hace un favor.” En fin, el héroe romántico…

Pues seguramente habrá muchas lectoras del libro de Savater que, leyéndolo, enternecidas hasta las lágrimas, exclamarán: “Yo, yo me presto a consolarte y ser la nueva depositaria de tu amor”.

Pero, ojo, si no son guapas (y con veinte años menos que él, eso como poco) que ni lo intenten.

Ay, qué penita.

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COMENTARIOS

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    Amanda 3 semanas

    Los machistas «ilustrados» , escritores,intelectuales, filósofos, como Savater, son de lo peorcito … Se les da muy bién racionalizar su sexismo con elaborados (y sesgados) argumentos sacados de la psicologia, biologia, historia,etc. Todos los saberes les sirven para justificar sus privilegios patriarcales..

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    Amanda 3 semanas

    .Das en el clavo con tú ironia punzante Pilar, no falta ni sobra nada…

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