Igualdad de género: la gran asignatura pendiente de la prensa chilena

Igualdad de género: la gran asignatura pendiente de la prensa chilena

A escasos meses de las últimas movilizaciones feministas en Chile y en un momento socialmente convulso debido a las constantes e intensas reivindicaciones de minorías culturales y sociales; la visión informativa de la prensa chilena se convierte en un agente aliado de conceptos como el machismo y el patriarcado. El trato informativo que reciben las mujeres en la prensa chilena de más tirada o proyección revela que, al menos en esta esfera, no tiene sitio en una mirada igualitaria sobre las relaciones de género. De hecho, estas mismas entidades que se encargan de proyectar una visión informativa, transmiten una opacidad que reside en que dan por evidentes y supuestas la inferioridad y la subordinación social de las mujeres a los hombres.

Cuento corto, la situación se reduce a lo siguiente: una sociedad (la chilena) que no solo tiene que luchar por una igualdad real en esferas laborales, personales, privadas y públicas; sino 2 que también debe cuestionar las proyecciones de la realidad de las que se encargan entidades respaldadas por su reputación y el elevado número de lectores con los que cuentan.

De hecho, si la información (y en consecuencia, el trato informativo) se expande gracias a que los receptores la consumen con la intención de enriquecer su conocimiento sobre lo que acontece en el país; parece, como mínimo, preocupante y un claro obstáculo para los movimientos sociales feministas que los relatos de estos medios asuman y den por hecho que la inferioridad y la subordinación de la mujer es una realidad asumida y aceptada. Según el informe referente al último trimestre de la Agencia de Medios; La Tercera, La Cuarta y el Mercurio son los diarios con más circulación en Chile y por lo tanto, diarios que más contribuyen a la expansión de información y concepción de las realidades.

Sabiendo que son estos los agentes de prensa cuya visión más puede influir en la concepción de los receptores, la triste realidad es que con su trato informativo reman en contra de las pretensiones de los movimientos feministas actuales. Si en el patriarcado se da el predominio de los hombres sobre las mujeres; del marido sobre la esposa; del padre sobre la madre, los hijos y las hijas; de los viejos sobre los jóvenes y de la línea de descendencia paterna sobre la materna. El patriarcado ha surgido de una toma de poder histórico por parte de los hombres, quienes se apropiaron de la sexualidad y reproducción de las mujeres y de su producto, los hijos, creando al mismo tiempo un orden simbólico a través de los mitos y la religión que lo perpetúan como única estructura posible” (Reguant,

La Mujer no existe, p.55, Bilbao, 1996) y si el tratamiento informativo que dan estos medios a las noticias confirma esta división por razones de género y perpetúa los roles de cada uno de ellos; puede decirse que la estructura creada para una toma de poder simbólica sigue existiendo y que sigue siendo legítima a ojos de estas 3 instituciones que de manera cuantitativa representan el consumo de información de todo un país.

“Es, precisamente, esta atribución
de roles en base al género
la que perpetúa la idea de que la
mujer está subordinada al hombre.”

La realidad que respalda la contundente afirmación de que estos medios contribuyen activamente a naturalizar el machismo es que las noticias de estos medios hablan de las mujeres que las protagonizan haciendo hincapié en su condición de mujer, resaltando los rasgos físicos y de la personalidad que los diarios consideran más propios de la “personalidad femenina” (por ejemplo: fragilidad, preocupación por el físico, gusto por la moda, interés por la cocina, paciencia, con parámetros de perdón medibles con flores, etc, etc), hablando de su condición de madres o miembros de una familia tradicional y situando a las mujeres protagonistas siempre al lado de hombres que desempeñan funciones de “mayor relevancia” (a ojos de estos diarios, por lo menos). De esta manera, no resulta extraño afirmar que los principales agentes de  prensa en Chile transmiten una manera de con cebir y entender la imagen de la mujer como el retrato de una condición subordinada.

Nada más lejos de la realidad La situación actual del país es clave para entender cuán importante es que las entidades renombradas que proyectan imágenes de la realidad sepan retratar las relaciones entre géneros de una manera justa. La realidad social que se vive en Chile es convulsa en cuanto a reclamos y movimientos sociales por la justicia social, en general y por la igualdad de género, en particular.

“El discurso de esto diarios encaja con la plantilla teórica que establece
que el machismo es un discurso que se alimenta de desigualdad y consiste
en la discriminación basada en la creencia de que los hombres son superiores a las mujeres”

Es por esto que se sobreentiende que si existen movimientos sociales en auge como el me too o el ni una menos, es porque aún existen muchos pasos que la sociedad chilena debe dar para llegar a una igualdad de género material y de buena calidad. por estas razones, la lucha popular todavía no ha llegado al punto de reivindicar la existencia de unos medios de comunicación sensibilizados con el cambio social y por lo tanto, el tema de la igualdad de género a través de la comunicación aún no es algo muy candente. Sin embargo, a pesar de que el trato informativo que reciben las mujeres por parte de la prensa chilena no es aún un reclamo individual y exclusivo; es innegable que forma parte del cambio a la hora de que la igualdad de género pueda llegar a materializarse En otras palabras: aunque los movimientos sociales aún no pelean por la causa particular y buscan frenar otro tipo de conductas más agresivas, los reclamos no van a llegar a materializarse hasta que los principales agentes interpretativos de realidad apuesten por tratamientos informativos no discriminatorios.

Será en este momento cuando la conciencia social empiece a comprender a las mujeres como seres humanos cuyo género no debe influir en el resto sus atributos o circunstancias personales y o profesionales. La siguiente pregunta es: ¿Cuándo se producirá el cambio?, ¿Cuándo empezarán los agentes encargados de de dar tratamiento informativo a dejar de dar por supuesto que existe una subordinación de las mujeres hacia los hombres? Cuando quienes en Chile cuentan lo que ocurre en el mundo entiendan y proyecten que las mujeres son seres humanos con derechos e independencia propias, la idea de que la realidad es tal comenzará a convertirse en una realidad.

Es por esto que los medios de comunicación juegan un papel fundamental a la hora de alcanzar los ideales sociales de igualdad de género que la sociedad chilena ha comenzado a reivindicar con mucho ahínco y de manera muy tenaz.

 

 

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