Amamos la furia mexicana.

Amamos la furia mexicana.

Amadas hermanas mexicanas!

Nos sentimos orgullosas de vosotras. Sois unas tipas grandes, resistentes, potentes, sororas. Os habéis jugado el tipo por defender a vuestras iguales, a nuestras iguales; por querer algo tan sencillo como volver a casa, a salvo, sin miedo. No podíamos quedar quietas frente a tanta dignidad.

En una cita feminista que tuvimos en Madrid hace meses, Teresa (una mexicana increíble y luchadora, especialmente, en contra de la prostitución) nos contaba en los pasillos que la campaña de cambiarse la foto de perfil y poner una imagen abolicionista había llegado hasta vuestro país. Que había hecho posicionarse a alguna política medio tibia hasta el momento en las instituciones estatales/federales. Ahí vivimos la importancia de los símbolos, de cómo mover montañas juntas a pesar de tener un Oceano de por medio.

Esta vez, no podía ser menos. Las imágenes que veíamos nos tocaron el corazón, y la memoria. Nos tocaron los recuerdos de todas esas mujeres que luchan y han luchado a través de la geografía y el tiempo por nosotras, por vosotras, por ellas; que somos todas. Nos escribimos, en seguida, emocionadas y excitadas por lo que teníamos delante, a miles de kilómetros cerca de casa. Nadie hizo preguntas. Todas sabíamos que debíamos sumarnos a vuestra fuerza, a vuestro coraje, a vuestra lucha que es la misma que la nuestra. Y volvimos a recurrir a los símbolos para que nuestra admiración y respeto os llegara con el mismo calor que vosotras estabais quemando el patriarcado; aunque fuera sólo por unas horas.

Queremos daros las gracias por la chispa que habéis encendido. Por demostrar de nuevo qué es una revolución feminista. Por posicionaros, a pesar del miedo, y con valentía contra todos los poderes. Esperamos que sigáis, y que cada vez seáis más; seamos más las que nos alcemos juntas contra los que nos matan, nos violan, nos meten en una bolsa de basura, nos ningunean, nos acosan, nos agreden, nos mutilan… con palabras de amor, o sin ellas.

Queremos agradecer también a todas las mujeres, que desde diferentes puntos del planeta se sumaron a nuestra campaña. Que entendieron que sólo juntas íbamos a conseguir hacer llegar el mensaje. Esas mujeres que ponen el ego a un lado, que priorizan el compañerismo y la lucha común por encima de los intereses personales. Lo mismo que habéis hecho vosotras. Sin unas y sin otras esta lucha no tendría ningún sentido ni llegaría a un fin.

Todas, todas, todas, sois las mejores compañeras que podamos tener. Y os abrazamos y os amamos como la furia que habéis despertado y no deberíamos volver a dejar que duerma.

Mujeres por la abolición.

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