Disonancias o concordancias. ¿Es Barcelona una ciudad feminista?

Disonancias o concordancias. ¿Es Barcelona una ciudad feminista?

Las imágenes siempre llegan cargadas de significados. Distribuidas por los medios, producen a veces un efecto paradójico a pesar de la mucha ingeniería social que emplean publicistas, políticos y creadores de opinión para inducirnos a percibir aquello que quieren que veamos o sintamos.
Cuando muestran una imagen, un video o una fotografía con la finalidad de influir en nuestra percepción y a pesar de la intencionalidad propuesta, la mente humana se resiste porque no es todavía del todo manipulable o porque lo que nos muestran, es a veces tan innegable y contundente que nos devuelve rápidamente a una realidad que en muchas ocasiones no querríamos o no nos gustaría percibir.

Leyendo el artículo de la compañera Paula Fraga , portavoz del colectivo de Mujeres por la Abolición, que recientemente organizó la Primera Marcha Abolicionista en Barcelona, y viendo las fotografías de portada aparecidas en los medios de comunicación, o los videos del evento, constato lo que la compañera y otras mujeres feministas ya han advertido,

Se trata de la enorme contradicción o disonancia existente en las imágenes mostradas del balcón municipal con motivo de la colocación de la bandera LGTBI, en conmemoración de las celebraciones del Orgullo, que en esta ocasión adoptó el lema ‘#WeAreFamily’, y la aseveración repetida hasta la saciedad por el grupo municipal de los comunes, “Barcelona ciudad Feminista”.
Sonrientes y jocosos, vemos al socialista señor Collboni, y a la señora Colau, aplaudiendo al unísono. Por la escuadra, ayudados por una representante de Aprosex y el pretendido sindicato de mujeres prostituidas, Otras.

La compañera Paula percibe la disonancia evidente que representa ver en primera línea y a la derecha de la Sra. Colau, a una de las principales promotoras de ese sindicato, legalizado “por error” por el gobierno socialista, y posteriormente considerado públicamente, como un “gol por la escuadra” por la propia Ministra de Trabajo, del mismo partido político que el actual socio en la alcaldía de Barcelona.
Se trata de la representante oficial de un pretendido sindicato, sin estatutos, que persigue un objetivo ilícito: la prostitución como salida laboral para las mujeres de Barcelona y la legalización, consecuente, del proxenetismo, es decir, del “empresariado” putero que se lucra de esta empoderante explotación sexual de las mujeres, en una de las ciudades en donde ese negocio de los cuerpos es principal fuente de ingresos. La Barcelona guapa, de las ferias, congresos y el turismo sexual.

Las redes y los medios andan llenos de imágenes conjuntas de la Alcaldesa con representantes de ese sindicato, pero la que vemos con el Señor Collboni, supuesto defensor de la abolición de la prostitución de mujeres, es absolutamente novedosa y nos lleva a preguntarnos
¿Representa esta imagen familiar un nuevo gol por la escuadra al partido socialista?
¿Es disonante o consonante con la defensa de los objetivos del feminismo en la ciudad?

Sería ya dos, los goles a favor de los lobbies pro-prostitución y su brazo público, Aprosex y Otras que, aun sin estatutos, siguen recibiendo ayudas económicas y apoyo del consistorio y mostrando protocolariamente a sus representantes en el balcón principal del Ayuntamiento, junto con los políticos que defienden pretendidamente derechos de las mujeres de la ciudad.
La imagen muestra también que la representatividad de las mujeres trans y del colectivo LGTBI, ha sido cedida a esta organización de mujeres prostituidas, exponentes de la industria en Barcelona. Otra cuestión que incita a pensar si es concordante o disonante con la realidad aceptada por todos los miembros de esos colectivos.

La Alcaldesa pro-prostitutas y el flamante nuevo socio consistorial, que se declara pro-abolición, junto a la representante de un sindicato que aboga por legalizar el derecho a la explotación sexual y en representación de todo el colectivo LGTBI de Barcelona…. ¿Es disonante o concordante? Una pregunta que afecta al movimiento feminista y al futuro de las mujeres de esta ciudad.

Sin embargo, la disonancia cognitiva hace referencia a otro fenómeno. Se trata de la teoría del investigador L. Festinger , ampliamente utilizada en psicología; un modelo que intenta explicar cómo resolvemos las contradicciones entre nuestras creencias y nuestras acciones. O, dicho en términos simplistas, entre los que pensamos, decimos y hacemos.
En infinitas ocasiones, las manifestaciones de la Alcaldesa y regidoras, han mostrado su apoyo y amparo a los derechos y privilegios patriarcales defendiendo la persistencia de la institución de la prostitución, declarándose, sin embargo, “pro-derechos” de las mujeres.
En otras muchas ocasiones, se han fotografiado junto a portadoras de camisetas con el lema “yo también soy puta”, representantes de esa industria , manifestando, con ello, querer acabar con el estigma y repitiendo hasta la saciedad, que ese calificativo, el más usado del diccionario machista y patriarcal, a nivel ecuménico, es desestigmatizante.
A pesar del orgullo putero que muestran en muchas de esas fotografías, reflejan sin embargo una gran contradicción o disonancia cuando, las propias promotoras y políticas, son etiquetadas como tales.

 

A pesar del orgullo putero que muestran en muchas de esas fotografías, reflejan sin embargo una gran contradicción o disonancia cuando, las propias promotoras y políticas, son etiquetadas como tales.

La fotografía nos muestra las caras de los protagonistas de la fotografía mientras, según nos cuenta, la Regidora de Feminismos, Laura Pérez en su compungida historia, son increpadas por la muchedumbre que supuestamente “Nos gritaron putas, y zorras” :

La disonancia cognitiva nos habla de las contracciones entre lo que pensamos y lo que hacemos y que cuando se pierde esa consistencia y ese equilibrio, aparece una disonancia que provoca malestar.
Espero que el malestar psicológico de la Regidora de Feminismos se traduzca en una reflexión cuidadosa, del porqué, siendo la prostitución una salida laboral deseable para todas las mujeres, y tan sumamente desestigmatizante, el famoso calificativo, se ofende tanto cuando la llaman puta. Si no encuentra respuesta a su malestar psicológico, las feministas estamos dispuestas a ayudarla.
El futuro de las mujeres de la más que controvertida “Barcelona feminista” depende, en gran parte, de que las políticas y los políticos profesionales, que no son feministas, o las que declaran serlo, pero no lo demuestran en sus acciones, sean capaces de llegar a esa comprensión y resolver la disonancia entre lo que se piensa, se dice y se hace en favor de los objetivos feministas. De otro modo y para resolver las disonancias que ellos mismos provocan, lo siguiente será que el movimiento feminista los confronte en sus propias contradicciones, para averiguar qué objetivos e intereses reales persiguen y defienden con sus acciones políticas.
.

CATEGORÍAS
Comparte

COMENTARIOS

Wordpress (0)
Disqus ( )