Marina Mayoral, el origen del deseo

Marina Mayoral, el origen del deseo

Marina Mayoral conoce bien los paisajes interiores, los entresijos del alma humana, los complicados vaivenes del deseo (ahora sereno, ahora desatado, ahora satisfecho, ahora insatisfecho). Quienes seguimos su brillante y coherente trayectoria estamos de enhorabuena. Tras su reciente ingreso en la Real Academia Gallega (alguien debería proponerla también para la RAE) y la reedición de uno de sus mejores libros de relatos -sobre el deseo, precisamente-, ‘Recuerda, cuerpo’ (Editorial Raspabook), presenta ahora una nueva novela de la mano de Edhasa, ‘La única mujer en el mundo’. Y todos esos argumentos vuelven a estar presentes. Con el deseo, naturalmente, en primer término. El deseo como motor de vida. Como una manera (casi sublime) de acercarse al otro ser humano y comprenderlo y aceptarlo. Y detrás del deseo -o mejor, a su lado: codo con codo, mano a mano- todo lo demás: la infancia, el amor, el crecimiento personal, las borrosas líneas que hay en todas las vidas, los lazos que nos unen a quienes nos rodean, las incertidumbres, las dudas, los anhelos, las penas, las alegrías, los conflictos, los momentos de euforia o de melancolía… La vida y la muerte. Y todo el arco de emociones y sensaciones que une un término con el otro. Todo ese período de años.

Estamos ante una novela en apariencia sencilla. Sólo, insisto, en apariencia. Hay muchas vidas en esa narración, muchas idas y venidas, saltos en el tiempo, y un manejo extraordinario de los silencios y las elipsis. No se trata de un puzle, no es eso, no, pero casi. Vamos avanzando por tiempos, espacios y diferentes edades. Y finalmente, todo encaja de forma natural y convincente. Y no era una tarea sencilla, ya que, como apunto, hay muchas vidas en esta historia y mucha miga detrás de cada una de ellas. Ah, la complejidad del alma humana, como decía al principio. Aquí, como en el resto de las narraciones de Mayoral, hay un buen ejemplo. Y pienso de nuevo en los cuentos citados más arriba y en novelas tan magníficas como ‘Recóndita armonía’, ‘Casi perfecto’ o ‘Deseos’ o ‘La única libertad’. Y en ese ensayo, ‘El amor, la vida y más allá’, primorosamente editado, donde, junto a esos otros temas, el feminismo también ocupa un espacio destacado. Son sólo otros ejemplos.

Busquen esta novela de la que hoy hablamos y busquen también sus anteriores trabajos. Marina Mayoral nunca defrauda, nunca deja indiferente.

Terminaré diciendo que ojalá el buen criterio se imponga y Marina Mayoral reciba más pronto que tarde el Premio Cervantes.

 

Ovidio Parades

 

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