19 años y medio de cárcel y prohibición de residir en Carabanchel al «violador de Opañel»

19 años y medio de cárcel y prohibición de residir en Carabanchel al «violador de Opañel»

El acusado se ha reconocido responsable de cinco violaciones de jóvenes en las inmediaciones de la parada de metro de Opañel.

La Sección 23 de la Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a A.F. V. S. a diecinueve años y medio de prisión tras haberse reconocido responsable de cinco violaciones de jóvenes en las inmediaciones de la parada de Metro de Opañel (Madrid), durante el año 2017.

Además, en el fallo también se le impone diez años de libertad vigilada, así como tratamiento de reinserción, junto con la prohibición de residir en el barrio de Carabanchel durante la próxima década.

Tampoco podrá aproximarse a sus víctimas a una distancia no inferior a 500 metros o de comunicarse con ellas por cualquier medio por un tiempo de diez años superior al de duración de las penas de prisión impuestas.

La primera víctima fue una joven de 20 años el 26 de febrero de 2017. El condenado la abordó en la calle, tras seguirla desde el Metro. Le exigió el móvil y luego la empujó contra un coche y la forzó sexualmente, quitándole 20 euros.

La segunda víctima fue una adolescente de 16 años, a las 8.30 horas del mismo día. La cogió del cuello, inmovilizándola por asfixia, y tras quitarle el teléfono y las llave intentándola violar sin conseguirlo.

El 5 de marzo, sobre la 1.50 horas, agarró del cuello a otra chica, de 18 años, también cerca de las inmediaciones del metro Opañel. Le puso un peso sobre la cabeza, la abofeteó y la tiró al suelo, momento en el que le tocó sus partes íntimas. El mismo día, sobre las 6.45 horas, en la misma zona, rodeó con sus brazos a una mujer de 18 años y le tocó la zona vaginal.

La siguiente agresión sexual la ejecutó el 18 de junio. Siguió en el Metro a una niña de 14 años y tras taparle la boca y agarrarla por detrás el quitó el móvil y la tocó sus partes íntimas. El procesado era adicto a la cocaína y el hachís, por lo que tenía afectadas sus capacidades en el momento de la comisión de los delitos.

‘MODUS OPERANDI’

El condenado, de 23 años, es de nacionalidad ecuatoriana y tenía antecedentes por robos con violencia, pero no estaba fichado como agresor sexual. Siempre utilizaba el mismo ‘modus operandi’. Elegía a sus víctimas en el interior del suburbano cuando el Metro cerraba (entre la 1 y las 2 de la madrugada) y poco después de abrir (entre las 6 y las 7 de la mañana).

Tras salir de la estación de Metro, aprovechando la oscuridad de la noche o madrugada, las seguía durante unos metros hasta que las abordaba por la espalda. Aprovechaba la nula presencia de viandantes, de cámaras y de vigilantes de seguridad para atacarlas por la espalda, según explicó la Policía Nacional.

Usaba la que se conoce como técnica del ‘mataleón’, intentándolas estrangular y tirándolas al suelo para dejarlas débiles con el fin de abusar de ellas sexualmente. Después las amenazaba de muerte para que no vieran su cara o para que no le identificaran o denunciaran si le habían visto. «No me mires, que si no te mato», les advertía. También les robaba sus pertenencias.

En el mes de febrero de 2017, dos chicas jóvenes sin relación aparente entre ellas denunciaron ante la Policía Nacional que, cuando regresaban a sus casas de madrugada, un individuo las abordó sorpresivamente por la espalda a la salida de la estación de Metro de Opañel y las agredió sexualmente.

Durante la investigación los agentes recopilaron información de otras agresiones sexuales que ocurrieron en las proximidades de esa estación, llegando a la conclusión de que el autor de todas ellas era la misma persona. De hecho, el detenido actuó dos veces en febrero, con horas de diferencia, otras dos veces en marzo y una última en junio, han señalado las mismas fuentes.

Tras meses de indagaciones, el 13 de diciembre de 2017 el condenado de estas cinco agresiones sexuales fue identificado e inmediatamente detenido. En el registro de su domicilio, los agentes encontraron diversas prendas y calzado que vestía en el momento de cometer los hechos y que fueron reconocidas por las víctimas. Curiosamente, siempre utilizaba el mismo polo y zapatillas, tanto para su vida diaria como para sus agresiones, por lo que fue una de las pruebas que llevaron a la Policía al sujeto.

La Unidad de la Familia y Mujer de la Policía Judicial de Madrid, que es quien llevó la investigación, señaló que el arrestado era agresivo y actuaba de manera cada vez más violenta «por su insaciable voracidad sexual». Sus actuaciones ya estaban generando una alarma social en el barrio.

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