Poetas silenciadas

Poetas silenciadas

Antes de que llegase la tercera ola y de que el feminismo no se hubiera instaurado en la opinión pública, se oía el eco de muchas voces que por más que repetían sus ideas se apagaban hasta convertirse en silencio. La poesía ha sido utilizada desde siempre como un medio de expresión frente al machismo, esta afirmación es demostrada en poemas de grandes autoras que no han sido recogidas en los libros. A continuación se recogen cuatro ejemplos de mujeres que escribían como protesta a una sociedad marcada por los estereotipos y desigualdades, pero con la esperanza de que evolucionase.

En el siglo XIX Vicenta Maturana (1793-1859) escribe poemas mordaces haciendo uso frecuente de la ironía para criticar usos y costumbres de la época.

“¡Sexo amable cuanto esclavizado! ¿Por qué el hombre injusto te da el título de débil? Por más que se te rodea de ilusiones, por más que se te abate y educa en la molicie para perpetuar tus cadenas, ¿cuántas veces nos has presentado brillantes ejemplos de una fortaleza de que tus mismos opresores apenas han seguido el ejemplo? ¿Quién más constante y animosa que la esposa del cónsul Cecina, cuando arrojada de la nave en que proscripto y cargado de cadenas es conducido a Roma, se abandona en una frágil barca a los inconstantes mares, para seguirle a lo lejos? Arria, a quien las olas sorprendidas de tanto amor y arrojo respetan, se abaten a su paso, mientras la Luna, ahuyentando las nubes, muestra el rumbo de la soberbia nave que sirve de norte a la esposa fiel, que habiendo hecho propicios con su noble decisión a los elementos, no logra igual victoria de los vicios y pasiones de la corrompida corte de Mesalina. Entonces, perdida la esperanza, muestra al menos a su esposo el único camino de salvar su gloria, entregándose a una muerte voluntaria, de que sabe darle el ejemplo, clavando con mano firme un puñal en su pecho, que retira despreciando el dolor, y le presenta con una decisión que imita, avergonzado de haber tenido menos valor que una mujer.”

 

Concepción de Estevarena (1854-1876) murió con tan sólo 22 años y su acta recoge «muere soltera de 22 años dedicada a ocupaciones domesticas sin testar”. En su corta vida escribió sobre la duda existencial e incertidumbre de no encontrarse segura en ninguna posición, pero como sujeto de una crisis que no reproduce ideales ni masculinos ni femeninos de la época.

“De mis ideas la insufrible carga
abruma, sin cesar mi pensamiento,
y a cada instante crece mi tormento;
cada hora que se aleja es más amarga.
Presa de la ansiedad que así me embarga,
día por día mi existencia cuento;
sigo el curso del sol; ¡pero es tan lento!
Llega la noche al fin; ¡pero es tan larga!
Largo es vivir con mi martirio fuerte,
mas fuera corto el tiempo, aún sin medida,
si cual quisiera yo fuese mi suerte.
Y es ¡ay! mi voluntad tan combatida,
que sobrándome vida amo la muerte,
y a punto de morir querré la vida.”

 

Lucía Sánchez Saornil (1895-1970) poeta, periodista y cofundadora de la organización Mujeres Libres. Anarquista y feminista española que se exilió tras la Guerra Civil y vivió en la clandestinidad hasta su muerte. Es pionera de la exhibición del deseo homosexual femenino en poesía.

Himno de mujeres libres
Puño en alto mujeres del mundo
hacia horizontes preñados de luz
por rutas ardientes,
los pies en la tierra
la frente en lo azul.
Afirmando promesas de vida
desafiemos la tradición
modelemos la arcilla caliente
de un mundo nacido
del dolor.
Qué el pasado se hunda en la nada.
¡Qué nos importa el ayer!
Queremos escribir de nuevo
la palabra MUJER.
Adelante, mujeres del mundo,
con el puño elevado al azul.
Por rutas ardientes,
¡Adelante,
de cara a la luz!

La poeta española Alfonsa de la Torre (1915-1993) pertenece a la generación del 36, también fue dramaturga y ensayista. En 1951 recibió el Premio Nacional de poesía y pese a ser la primera mujer en recibirlo, es una gran desconocida. Una mujer adelantada a su tiempo que se refleja en una obra impregnada en dos corrientes con poca acogida en su época: feminismo y misticismo. Enfrenta los modelos femeninos abiertamente al orden patriarcal mediante símbolos.

Cinemática evolucionista
(…)
Ya en las cápsulas espaciales
tras las vitrinas
de irrompibles cristales,
las valientes Valentinas
semejantes
a iconos de santinas
obrando milagros
bajo cúpulas de fanales,
iluminadas en atmósferas interlunares,
entrenadas,
ayunadas,
dictadas,
controladas,
atentas hasta el paroxismo
a las mortales señales
de escondidos micrófonos,
de advertidores magnetófonos
de asustantes megáfonos,
de temibles semáforos,
respiran amarradas
en incómodas escafandras,
jugando a la comba
de la muerte y la vida,
saltando a los records
de las órbitas planetarias.
Todo ello con la esperanza
de soltar algún día
definitivamente y para siempre
ancestrales amarras.
Se adiestran,
se entrenan,
se inquietan,
se angustian,
unas a otras se retan
se esfuerzan
ascienden,
trepan y trepan
como sus perdidas y remotas
tátara tátara tátarabuelas
aquellas insignificantes amebas,
como sus casi vegetales bisabuelas
aquellas medusas-algas,
como sus primigenias madres
las pequeñas tupaias de Malasia,
como sus primogénitas hermanas
las australopitecas
que correteaban gozosas
entre las calas,
sin apenas percibirse de nada,
sin como éstas, darse cuenta,
que poco a poco
y para siempre
van dejando de ser grávidas,
que poco a poco y para siempre
van dejando de ser eso
que hasta ahora se ha llamado mujeres
para empezar a ser otra cosa,
para pertenecer a otra muy distinta fauna.

Sus trayectorias recogen la insatisfacción hacia la vida, aquella que las ha tocado por el mero hecho de ser mujeres. Poetas que han abierto paso a nuevas generaciones de mujeres que también con la pluma recogen y apoyan la lucha feminista, ellas se han dado a conocer principalmente en las redes sociales, llegando a miles de personas. Elvira Sastre, Irene X o Loreto Sesma son el ejemplo de que en el mundo se está viviendo una revolución y de que su voz no será silenciada.

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