Las laboristas británicas a la altura de 1920

Las laboristas británicas a la altura de 1920

 

Dentro de nuestras investigaciones  tanto en la Historia del laborismo británico como de la de las mujeres socialistas en las primeras décadas del siglo XX, nos acercamos a la realidad de las laboristas a la altura de 1920 gracias a un material no empleado hasta ahora, la crónica que envió desde el Reino Unido Archibald Fenner Brockway a El Socialista en mayo de ese año, dentro de una sección que dedicó en esa época el diario obrero español para divulgar la realidad política y socialista en el mundo.

Fenner Brockway (1888-1988) fue un personaje dedicado en su dilatada vida a multitud de causas. En 1907 ingresó en el Partido Laborista Independiente, y se vinculó también a la Sociedad Fabiana. Se significó por el pacifismo en la Gran Guerra, especialmente desde las páginas de Líder Laborista. Su intenso compromiso en esta causa provocó que fuera perseguido por la justicia en distintas ocasiones. Puede ser considerado uno de los principales protagonistas de la objeción de conciencia. Después de la guerra abrazó la causa de la independencia de la India. Sería diputado en los Comunes con el laborismo en los años veinte. Defendió a la República en la Guerra Civil, apoyando el reclutamiento de voluntarios para luchar en España. Aunque su pacifismo no le impidió apoyar la participación de su país en la Segunda Guerra Mundial, siguió siendo un líder claro de la objeción de conciencia. Después del conflicto regresaría al seno del laborismo, y luchó por la descolonización, contra la discriminación racial y contra las armas nucleares. También escribió muchos libros. Sin lugar a dudas, estaríamos hablando de un personaje singular, cuyo legado pervive en el Reino Unido. Así pues, constituye un verdadero tesoro su participación en El Socialista.

El análisis de la militancia femenina laborista se incluía en un análisis que Fenner Brockway realizaba del laborismo y el movimiento obrero británico del momento.

Al parecer, cuando decaía la organización industrial femenina en los inicios de la segunda década del siglo XX se creó la Liga del Trabajo de las Mujeres para animar la afiliación femenina sindical. También explicaba que donde solamente trabajaban mujeres, éstas tenían sus organizaciones separadas, y estaban adheridas a la Federación Nacional de Trabajadoras.

En el terreno político, los intereses de las obreras habían estado durante mucho tiempo defendidos por la Liga del Trabajo de las Mujeres. Desde el momento que se permitió la entrada de las mujeres de forma individual en el Partido Laborista, aparte de su incorporación en las Trade Unions, la Liga fue sustituida por la Sección Femenina del Partido Laborista. Su secretaria en ese momento era Marion Phillips, personaje muy elogiado por el articulista como gran organizadora. Efectivamente, Phillips (1881-1932), nacida en Australia, y graduada en la London School of Economics, además de trabajar con Beatrice Webb en una comisión que estudió las denominadas leyes de los pobres, ingresó en 1908 en la Liga del Trabajo de las Mujeres, donde llegaría a ser secretaria. También estuvo en otras organizaciones laborales femeninas en tiempos de la Gran Guerra, para desarrollar una intensa labor en el seno del laborismo, especialmente para que las mujeres se integraran en el mismo. Consiguió ser diputada.

Fenner no solamente elogiaba a Phillips, sino a otras destacadas mujeres del laborismo como Snowden, Mary Macarthur, Margaret Bonfields, Despard, Sidney Webb, Barton, y Susan Lawrence.

Otro aspecto que había que destacar, según nuestro articulista, sería el cooperativismo femenino, a través de sus dos responsables, Barton y Lewellyn Davies.

En la reciente Conferencia nacional hubo cuatrocientas delegadas, que discutieron sobre todas las cuestiones políticas del momento, tanto en el plano nacional como en el internacional, con especial dedicación a la necesidad de la paz y el entendimiento internacional a través de los Catorce Puntos de Wilson, con especial mención al estrechamiento de lazos con Rusia, y a que había que luchar contra el hambre en Europa.

Hemos consultado como fuente principal el número 3507 de El Socialista. Sobre el laborismo y las laboristas el autor de este artículo tiene varios trabajos publicados, tanto en El Obrero como en Tribuna Feminista.

 

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