Vanessa Bell y Virginia Woolf: las extraordinarias hermanas Stephen en el epicentro del círculo de Bloomsbury   

Vanessa Bell y Virginia Woolf: las extraordinarias hermanas Stephen en el epicentro del círculo de Bloomsbury   

Más conocidas como Vanessa Bell y Virginia Woolf, ambas fueron hermanas e hijas de Leslie Stephen y Julia Prinsep  pero,  por la costumbre anglosajona de adoptar el apellido del marido con el matrimonio,  la historia oscurece  el vínculo entre la genial  pintora que fue Vanessa y la ilustre escritora que fue Virginia. Otro lastre del machismo.

Leslie y Julia se casaron habiendo los dos enviudado, así él aportaba una hija al matrimonio (Laura) y ella 3 hijos (George, Stella y Gerald). Él,  novelista, historiador, biógrafo y montañero; ella modelo de los prerrafaelistas de famosa belleza, se casaron y tuvieron  dos hijas y dos hijos: Vanessa, Thoby, Virginia y Adrian. Laura, la hija de Leslie, padecía graves problemas mentales y convivió con la familia hasta que en 1891 tuvo que ser ingresada en un hospital psiquiátrico, ella tenía 21 años, Vanessa 12 años y Virginia 9 años. La enfermedad de su hermanastra las marcó para siempre a ambas.

En 1879 nació Vanessa; en 1882, Virginia, ambas en el número 22 de Hyde Park Gate, en Kensington, Londres,  y educadas por su padre y su madre en un ambiente literario lleno de buenas relaciones. No fueron a la escuela pero recibían clases particulares en su casa. Los periodos de vacaciones la familia los pasaba en Cornualles, sus playas, su faro, sus aguas y su luz influyeron en la vida y obra de las hermanas. Vanessa pintaba sus paisajes, Virginia se inspiraba en esas tierras. Desde su casa “Thailand House” veían el faro de Godrevy que en Vanessa sirvió de marco para muchos paisajes impresionistas en los que jugaba con la luz y el color y en Virginia para escribir “El faro”. Las hermanas mantenían una estrecha y enriquecedora relación y las circunstancias de sufrir ambas abusos sexuales por parte sus hermanos, así como el repentino fallecimiento de su madre cuándo la mayor contaba con 16 años, y la pequeña con 13, la de su hermanastra Stella dos años después,  y el de su padre, teniéndo 26 y 23 años respectivamente, las unió más convirtiendo a Vanessa en la cuidadora y responsable del hogar.

Las circunstancias límites que vivieron las convirtieron en mujeres peculiares, fuertes, marcadas por una infancia tormentosa que en el futuro  provocó en Virginia un comportamiento bipolar y a Vanessa  en una mujer sexual y sentimentalmente libre, sin compromisos, antecesora del movimiento queer. Virgina en su famosa “Señora Dalloway”, describía a su hermana con una jarra dorada repleta de agua, de la que, sin embargo, nunca se derramaba una gota. Era y fue siempre su hermana mayor, la que la mimaba y cuidaba y, aunque eclipsada por su fama, su más ferviente admiradora.

En 1905, tras el fallecimiento de su padre, ambas hermanas  vendieron la casa dónde vivían en  Hyde Park y compraron una en el número 46 de Gordon Square en Bloomsburry, convirtiendo la misma en centro de reuniones y tertulias dónde acudía la intelectualidad londinense. A las citas, además de ellas, acudían Clive Bell (crítico de arte), E. M. Forster (escritor de ficción), Roger Fry (crítico y pintor), Duncan Grant (pintor), John Maynard Keynes (economista), Desmond MacCarthy (crítico literario). Lytton Strachey (biógrafo) y Leonard Woolf (ensayista y escritor), entre otros.  El conocido como “Círculo de Bloomsbury”, era pues un grupo heterogéneo que compartían un desprecio por la religión, la moral victoriana y el realismo , su ideología liberal y humanista defendía filosóficamente la importancia de las relaciones personales y la vida privada; socialmente,  el rechazo hacia los hábitos burgueses y la búsqueda del placer personal;  políticamente, mantenían posiciones izquierdistas y feministas; artísticamente defendían la forma significante, el postimpresionismo.

Consecuencia  de ese pensamiento fue la broma conocida como “El engaño del Dreadnought” y que consistió en que en febrero de 1910 varios miembros del Círculo, incluída Virginia, se disfrazaron, maquillaron y travistieron haciéndose pasar por una familia real abisinia que exigía ser recibida con toda la pompa necesaria por la armada real británica. El engaño además de causar efecto, captó la atención de la prensa de la época además de poner de relieve la existencia de un círculo de intelectuales creado por dos hermanas, Vanessa y Virginia, las hermanas Stephen.

En 1907 Vanessa contrajo matrimonio con Clive Bell, crítico de arte; en 1912, Virginia con el escritor Leonard Woolf. En ninguna de las relaciones hubo exclusividad, fueron parejas abiertas y también bisexuales.

Profesionalmente Vanessa fue una de las introductoras del impresionismo en Inglaterra y uno de los mayores exponentes de toda Europa. Se trató de una de las retratistas más influyentes del Siglo XX, además de una de las primeras experimentadoras de la fotografía y diseñadora de las portadas originales de los libros de su hermana Virginia. Falleció en 1961 a consecuencia de un ataque al corazón y ha quedado durante años olvidada y  eclipsada por el brillo de su hermana Virginia. Sin embargo su obra se empezó a valorar y redescubrir organizando una retrospectiva de la misma en 2017 en la Dulwich Picture Gallery de Londres.

Virginia se había suicidado 20 años antes víctima de continuas depresiones y crisis nerviosas. Su hipersensibilidad ha dado a la narrativa y filosofía obras cumbres del pensamiento feminista, “Las olas” “Orlando. Una biografía” o “Una habitación propia” expone con sencillez las dificultades de las mujeres.

La obra de Virginia Woolf, sin duda es un referente para todas nosotras a la vez que una injusticia la invisibilización de su hermana, de su vínculo y de la creación por parte de ambas de grupo intelectual, renovador y regenerador como fue el Círculo de Bloomsbury. Dos mujeres excepcionales, hermanas, amantes y artistas admiradas y portentosas en lo personal e intelectual.

 

 

 

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