O lo ves o te lo tienes que mirar. Las personas feministas somos la ciudadanía del siglo XXI

O lo ves o te lo tienes que mirar. Las personas feministas somos la ciudadanía del siglo XXI

 

Este artículo nace de observar lo cotidiano, de hablar conmigo misma y con amistades, de compartir reflexiones y actividades en este mes de marzo con otras mujeres, de la sensación de bienestar y libertad que me proporciona el vivir honrando o por lo menos proponiéndome que sea así, aquellos valores que el ser activista feminista me hacen ser mejor persona y contribuir a que seamos una Ciudadanía Plena.

Tomo prestado este término de Ciudadanía Plena de una de las actividades propulsadas por Toni Naharro Cardeñosa, Delegada de Igualdad y Educación de mi municipio, Dos Hermanas. Y quiero nombrarla aquí, para rendirle mi pequeño homenaje de agradecimiento a su labor. Esta actividad no era una más de las programadas en relación al 8 de Marzo, era dar voz a las mujeres y a las asociaciones de mujeres para decir aquello que considerábamos importante y para hacerlo cómo nos gusta… desde el encuentro compartido, trabajando juntas, por mucho que este antiguo y cada vez más añoso sistema patriarcal se empeñe en enfrentarnos para dividirnos.

Era algo más, ya que suponía además la valentía de reconocer desde la política, que a las mujeres no se nos reconoce como ciudadanas de pleno derecho y que cómo delegada iba a trabajar para ello, iba a trabajar para nosotras y para que todas las mujeres seamos de verdad Ciudadanía Plena. Y porque ninguna ciudadanía será plena desde la discriminación y la subordinación.

Y reflexionando precisamente desde este concepto y desde lo importante que es en el movimiento feminista mirar atrás, para proyectarnos hacia un futuro sin pérdida de derechos y para analizar el presente desde la sabiduría de nuestras antecesoras; me encuentro que en nuestro presente cotidiano tenemos una gran reacción patriarcal que tiene que ver con esta Cuarta Ola del Feminismo, que nos analizan nuestras excepcionales teóricas. Pero yo creo que esta reacción no va a traer las consecuencias de retroceso y paralización de derechos fundamentales como pasó en las anteriores.

Y es que el Movimiento Feminista nos ha hecho mujeres seguras de nosotras mismas, con confianza en nuestros criterios y opiniones, nos ha hecho ver nuestra fuerza tanto a nivel individual como juntas. Ahí están las imágenes de las movilizaciones del Tren de la Libertad, las de protesta por los violadores en grupo y de apoyo a nuestras hermanas violadas, las del 8 de Marzo del año pasado y las de éste. Y las de todas las que hagan falta. Estoy de acuerdo en que el Feminismo es Imparable.

Esta fuerza y seguridad nos está llevando a la participación en cualquier sector profesional, de aquellos que en siglos pasados llamábamos masculinizados: tecnólogico, ciencia, política, empresa. En cualquier institución y órganos de poder: judicial, académico… Antes masculinizados, hoy rancios, añosos y tristes sin nosotras. Hoy, una imagen sin mujeres crea desconfianza y sobre todo implica inutilidad, inservible para hoy. No apetece involucarse en ello, es antiguo. No me servirá para proyectarme. No es progresista, no es de hoy y de una sociedad avanzada. Y si encuentro resistencias o dificultades para estar donde me corresponde lo peleo, sola y con mis hermanas.

Si no lo ves así, te lo tienes que mirar. Te lo digo por tu bien,  porque te vas a quedar atrás.

Esta fuerza y seguridad nos hace querer una pareja que esté en mi misma onda, que me aporte en todos los niveles. Quiero construir una pareja deconstruyendo el modelo de pareja de siglos pasados y quiero una pareja tal y como queramos, tal y como sintamos, tal y como decidamos ambas partes. O es así, o no tengo ningún inconveniente en decirte que no me vales, que prefiero tenerme a mí misma por encima de todo.

Si no lo ves así, te lo tienes que mirar. Te lo digo por tu bien,  porque te van a rechazar muchas veces.

Esta fuerza y seguridad nos hace tener claro que los cuidados y responsabilidades familiares es un tema para compartir y además es un tema a resolver desde la política y las instituciones públicas. Yo soy la que paro, por lo tanto, yo decido si lo hago y cuándo y cómo lo hago. Si tengo que elegir entre ser madre y todo lo demás, te lo digo desde ya, quizás me quede con todo lo demás.

Si no lo ves así, te lo tienes que mirar. Te lo digo por tu bien,  porque nos podemos quedar sin… sin ciudadanía?

Eso sí, si decido ser madre, y sobre todo si decido ser madre contigo, tú tendrás tu responsabilidad y tendrás que decidir qué hacer con ella.

Como ves, el Movimiento Feminista le da mucha importancia a los cuidados y es muy responsable con ellos, por eso le da mucha importancia también al cuidado del planeta. ¿Qué sistema mata y además se liquida a sí mismo? El sistema patriarcal, que mata a su pareja, a sus hijas e hijos y arrasa con todo lo que se encuentra en el camino.

Si no lo ves así, te lo tienes que mirar. Te lo digo por tu bien,  porque en cada acto de violencia, te agredes a ti mismo y poco a poco tienes una muerta lenta, en soledad, y el odio y la violencia se vuelven contra tu bienestar. Prueba a vivir desde los valores progresistas del feminismo y te sentirás muy bien. Yo sé que crees que perderás tu poder y tu fortaleza, pero si te paras a pensar ¿no es al revés? Te observo desde tu indefensión e impotencia machista en medios de comunicación y redes sociales y me das pena. Y cada vez te veo menos y te escucho menos… pierdes mi interés. Si lo quieres, tienes que ponerte a mi lado.

Esta fuerza y seguridad nos hace romper fronteras, no nos sentimos de aquí ni de allí, ni emigrantes ni inmigrantes, ni heteros ni homos ni…, sólo sabemos que sufrimos injusticia, discriminación y violencia y la combatimos juntas defendiendo nuestros derechos, comunicándote las desigualdades y poniendo nombre a tus violencias. Y lo hacemos con palabras, con canciones y lemas, con pancartas y fotos… lo hacemos siendo simplemente nosotras, sin armas ni guerras, lo hacemos caminando juntas. Esto no es una guerra de sexos, es simplemente un NO, ya no. Acéptalo, simplemente acéptalo.

La fuerza y la seguridad ganada a pulso y en ocasiones con mucho dolor y con la propia vida nos ha hecho sabias sin pretenderlo, lúcidas sin prepotencias, poderosas sin competencia. En definitiva nos ha hecho libres y ciudadanas de pleno derecho, por lo menos para nosotras.

Y si no lo ves, me da igual. Me gustaría contar contigo, pero si no es así lo haré de todas maneras, lo haré con mis hermanas, lo haré con las mujeres y hombres del siglo XXI.

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