Las mujeres y la paz al terminar la Gran Guerra: la iniciativa de Clara Zetkin

Las mujeres y la paz al terminar la Gran Guerra: la iniciativa de Clara Zetkin

Las paces han sido realizadas por los hombres, pero al terminar la Primera Guerra Mundial hubo un intento de que también las mujeres fueran tenidas en cuenta. Este artículo versa sobre esta iniciativa por parte de Clara Zetkin, figura indiscutible de la izquierda desde comienzos de siglo XX.

Clara Zetkin fue una de las protagonistas de la crisis que se generó en la Socialdemocracia alemana a raíz de la Gran Guerra por su clara defensa del pacifismo frente a la colaboración oficial del SPD. Zetkin recogía todo el espíritu internacionalista previo a la contienda, y ya en 1905 se había movilizado contra la misma.

Esta enérgica posición provocaría que fuera perseguida por las autoridades, pero eso no impidió que participara en la creación de la Liga Espartaquista y del Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania. Pues bien, antes de dar el paso en enero de 1919 hacia su unión al KPD, es decir, al Partido Comunista de Alemania, en plena situación revolucionaria alemana, la destacada socialista publicó una carta, como secretaria internacional de las mujeres a finales de 1918, cuando la Gran Guerra había acabado donde reclamaba la presencia de las mujeres socialistas en la organización de la paz.

Ante el comienzo de las discusiones de paz los socialistas franceses y los laboristas británicos habían reclamado la presencia de las organizaciones obreras en las mismas. En ese sentido, Zetkin creía que las mujeres socialistas también tenían ese derecho.

En consecuencia, hizo un llamamiento a las mujeres socialistas para que reclamasen a sus respectivos gobiernos que en las discusiones sobre la paz fueran admitidas, con igualdad de derechos, delegadas socialistas de cada país y, además, una representación colectiva de la Internacional de Mujeres Socialistas, que asumiría la representación de los países que no pudieran enviar representantes femeninas.

Zetkin era partidaria que en la ciudad donde tuvieran lugar las conversaciones y negociaciones de paz se celebrase un Congreso Internacional de Mujeres Socialistas.

Era indispensable que, en el Tratado de Paz, en la parte donde se consignasen los derechos de los trabajadores se consiguiesen los mismos para las trabajadoras, singularmente para las madres. No olvidemos, en este sentido, el protagonismo que siempre dieron los socialistas a las madres en sus campañas contra la guerra en la época de la paz armada, o, como en el caso del socialismo español en relación con la Guerra de Marruecos.

Por otro lado, debemos recordar que el Tratado de Versalles provocó la creación de la Organización Internacional del Trabajo, que se puso en marcha después del trabajo de una Comisión de representantes, presidida por Samuel Gompers, presidente de la Federación Estadounidense del Trabajo (AFL).

Hemos trabajado con el número 3440 de El Socialista.

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