Este 8 de Marzo: Por las Mujeres Trabajadoras

Este 8 de Marzo: Por las Mujeres Trabajadoras

Una de las razones por las que el 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer tiene que ver con un terrible desastre que ocurrió en Nueva York en 1911.
El 25 de marzo de ese año, 146 personas, la mayoría inmigrantes judías e italianas muy jóvenes, fallecieron en un fuego en la fabrica de camisas “Triangle Shirtwaist”, la cual está en Manhattan, en la zona de Greenwich, cerca de la plaza Washington. Las puertas para salir del edificio estaban cerradas a cal y canto y no pudieron abrirlas. Murieron tirándose por el espacio donde estaba el ascensor, el cual por las llamas y el calor dejó de funcionar, o asfixiadas o arrojándose a la calle desde el tejado. La víctima más mayor fue Providenza Panno de 43 años, y las más jovenes, Kate Leone y Rosalia Maltese de 14.
Los dueños de la fábrica, Max Blanck e Isaac Harris al principio no sufrieron grandes repercusiones legales por la falta de dispositivos de seguridad, ya que, técnicamente hablando, no habían desobedecido ninguna ley. En aquella época era normal que las puertas estuvieran cerradas para controlar quien iba y venía, de hecho las trabajadoras tenían que pedir permiso para poder salir al lavabo. Eran jornadas brutales, a menudo de 65 horas semanales por una mínima paga, y un sistema de contratas y sub-contratas que mantenía en la penuria a las trabajadoras, la inmensa mayoría recién llegadas a la ciudad de Nueva York, capital de la industria textil en aquella época.

Precisamente en 1909, el Sindicato de Mujeres Trabajadoras Textiles organizó una huelga, para mejorar un poco estas condiciones de explotación. A las largas horas de trabajo hacinadas en un cuchitril, las empleadas tenían que traerse sus propios instrumentos de costura y eran penalizadas si alguna prenda salia defectuosa o por llegar tarde. Las miembras del sindicato pudieron llegar a un acuerdo con muchos dueños de factorías, pero precisamente una de las fábricas que se negaron a negociar fue “Triangle Shirtwaist”. Es demoledor pensar que si Max Blanck e Isaac Harris hubiesen sido personas decentes, estas muertes horrorosas se hubieran podido evitar.

Hubo un juicio a estos dos criminales a finales de 1911, pero fueron declarados inocente de homicidio involuntario. Otro juicio en 1913 forzó a Max Blanck e Isaac Harris a pagar $75 por fallecimiento. Y lo que son las cosas, a Blanck lo cogieron ese mismo año cerrando la puerta de su factoría con gente dentro en horas laborables, y le cayó otra multa.
Esta tragedia afectó mucho a la ciudad, ya que ocurrió un sábado por la tarde, en una zona llena de gente, quienes fueron testigos de este horror, que en realidad duró menos de 20 minutos.

Tras el incidente, los sindicatos se movilizaron; se formó un “Comité de Seguridad Pública”, el cual tuvo el apoyo del futuro gobernador de la ciudad, Al Smith. Mas tarde se creó la “Comisión de Investigación de Factorías” a cargo de investigar la seguridad en el ambiente laboral por todo el estado. Se demostró que habían por lo menos 200 fábricas con condiciones favorables a desastres iguales que en “Triangle Shirtwaist” y así empezó una ardua labor de reforma que llevó a modernizar las anticuadas leyes laborales. De hecho, Nueva York fue conocido como el estado más progresista, en cuanto a condiciones laborales.
Como indico arriba, el Sindicato de Mujeres Trabajadoras Textiles había tratado el tema, pero aparte de unas mínimas medidas, se seguía trabajando en condiciones ínfimas y peligrosas. La ley no se había reformado, solo se puso una tirita. Es triste es que haya costado la vida de estas jóvenes el reconocer los peligros a los que se exponen quienes trabajan en estas condiciones de precariedad.
Pero hay que añadir que tras la publicidad que atrajo esta tragedia, las reformas, por muy loables que fueran, ocurrieron porque, al ser Manhattan relativamente pequeño, y tener que convivir grandes fortunas con inmigrantes en chabolas en una isla, era difícil mirar para otro lado. Es complicado irte de fiesta y pasear por el parque tranquilamente cuando en el edificio de al lado una niña de 14 años estrella su cuerpo contra la acera.

El sistema capitalista finalmente ha resuelto el problema cerrando estas fábricas en Nueva York y otras muchas en el resto del país, y trasladando esta explotación a países pobres, donde se puede esclavizar más y mejor porque la ley no protege a nadie. En Bangladesh, en 2010, 28 personas murieron y otras 100 sufrieron otros tipos de heridas y daños en un fuego en una factoría de ropa para la marca “The Gap” entre otras. En este caso, afortunadamente la mayoría de los trabajadores y trabajadoras estaban comiendo y el edificio no estaba tan lleno como normalmente hubiese estado, pero las puertas estaban cerradas, igual que en “Triangle Waistshirt” y reproduciendo esta macabra escena, gente pobre y desesperada encontró su muerte saltando desde el tejado. La industria de la producción de ropa como hace un siglo emplea mayormente a mujeres; esclavas entonces igual que ahora. El capitalismo asesino se ceba de la sangre, sudor y lágrimas de estas mujeres pobres.

Es por esto que me hierve la sangre cuando veo a multinacionales vender pedicuras o cosméticos a mujeres el 8 de Marzo “porque es tu día y tienes que mimarte”. El capitalismo más repugnante apropiándose los mensajes del feminismo e ignorando convenientemente lo que su sistema produce.
Así que, en este 8 de Marzo, recordemos una vez más la infame alianza entre el patriarcado y el capitalismo y luchemos por los derechos de las mujeres en todos sitios a una vida digna.

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