Pide incluir el Acogimiento Familiar en la agenda política para impulsarlo y darle más recursos

Pide incluir el Acogimiento Familiar en la agenda política para impulsarlo y darle más recursos

La Asociación de Acogimiento Familiar (ASEAF) ha pedido este jueves en el Congreso que esta opción esté incluida en la agenda política de la Cámara, para que se pueda avanzar en su impulso frente al acogimiento residencial, y para conseguir un aumento en los recursos que se destinan a este tema.

Según ha explicado la presidenta de esta organización, María Arauz de Robles, estos son dos de los principales problemas a los que se enfrentan las familias de acogida españolas junto con el desamparo de estos niños cuando cumplen los 18 años, se convierten en mayores de edad, y dejan de ser tutelados por el Estado.

«Son niños invisibles», ha lamentado Araúz de Robles, durante su comparecencia ante la Comisión de Derechos de la Infancia y la Adolescencia del Congreso. Ante los portavoces de este órgano ha explicado que el país «no conoce la realidad» de 17.500 niños creciendo en centros de menores, a pesar de que conviven con ellos en sus propios barrios.

Para ASEAF esta falta de conocimiento impide que muchas familias se postulen para acoger. Empezando porque se cree que este proceso es «inestable» y que se pueden llevar al menor en cualquier momento, cuando, en la mayoría de los casos, continúa su convivencia con la familia de acogida incluso superada la mayoría de edad.

Pero, Araúz de Robles reconoce que estas familias «no contagian» su generosidad a otras, porque quienes conviven con ellas ven «que no les llega la camisa al cuello» por la falta de recursos por parte del Estado, tanto económicos como profesionales.

UNA MEDIDA COMPLEJA

Entre los 170 y los 250 euros es lo que le cuesta un menor en acogida al Estado, una ‘pensión’ que no cubre las necesidades habituales de los niños. Además, la familia tiene que afrontar trámites administrativos –matriculación en colegios a mitad de curso o regularización del menor en el país– sin ayuda de la Administración.

«La acogida es una medida compleja», ha señalado Araúz de Robles, quien ha indicado, para señalar que también falta formación específica para los padres y el entorno del acogido.

Entre esta ayuda, la presidenta de ASEAF ha destacado el tratamiento psicoterapéutico que ayudará al niño a entender su situación, con una familia que no le puede cuidar y ante una situación ante la que, muchos, se sienten culpables.

Sin embargo, con el fin de la acogida –oficialmente a los 18 años– no acaban los problemas, sino que empiezan algunos de los más grandes, según ha indicado la compareciente. Así, mientras cualquier menor está esperando a cumplir los 18, un niño de acogida vive esta etapa con «angustia» porque quedan «desamparados».

MAYOR COMUNICACIÓN ENTRE CCAA

Si están en un centro, ha explicado, tienen que abandonarlo y, si están acogidos en familias, suelen seguir conviviendo, pero el acogido se queda sin los derechos que tienen sus hermanos frente a sus progenitores. En este sentido, ASEAF ha pedido medidas a los grupos parlamentarios para que esta situación se pueda solucionar.

Dirigiéndose a los partidos, también ha llamado a agilizar la colaboración entre comunidades en esta materia, y a que los ejecutivos autonómicos adapten sus normativas para adaptarlas a la ley de protección de infancia, en la que se llama a impulsar el acogimiento familiar como primera opción, entre otras medidas.

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