Pagar por torturar: la prostitución y las falacias de “libertad” que vende el capitalismo

Pagar por torturar: la prostitución y las falacias de “libertad” que vende el capitalismo

 

La explotación desgarradora del cuerpo y de la siquis que constituye la prostitución, busca ser presentada por el poderoso lobby proxeneta (que tiene capital en empresas varias) como un “empoderamiento” y un “ejercicio de libertad”. Además de destruir a las personas prostituidas, la banalización de la prostitución vulnera al conjunto de los seres humanos, al hacer que el ejercicio del abuso de poder y de la crueldad sean banalizados; nos vulnera a todas las mujeres porque establece que las mujeres “pueden ser consumibles”, “allanables”, “saqueables”.

Entre las promociones más lesivas de la violencia contra las mujeres, encontramos al porno y la prostitución, que es la cosificación absoluta del ser humano. Los medios de alienación masiva multiplican cinismo y retuercen palabras como “libertad», para normalizar las explotaciones más aberrantes; cuando está claro que es la Dictadura del Capital la que dicta las pseudo “libertades” y “elecciones” de las mayorías empobrecidas: es por ello que la mayoría de mujeres prostituidas procede de zonas y países empobrecidos por el saqueo capitalista. El capitalismo es un sistema que produce barbarie, puesto que es un sistema que se sustenta en la explotación de las y los trabajadores y en el saqueo de la naturaleza. Para el gran capital, imponer que se conceptualice que todos los seres vivos, incluidos los seres humanos, sean “consumibles” y explotables hasta la médula, es adecuar las mentalidades a una acumulación capitalista cada vez más brutal y  monopólica. La alienación es promovida al punto de limar toda empatía, creando sádicos  a granel. La investigación “El Putero”, de Huschke Mau, sobreviviente de la prostitución, evidencia que de lo que se trata es de tortura y abuso de poder: «En los foros de puteros en internet hay hombres que se alegran al torturar con electricidad, en un sótano, a jovencitas que no hablan una palabra de alemán: “¡Esta empieza a temblar no más verme!”. La reacción de los colegas puteros del foro: “¡Mis respetos!”. Los hombres que piden mujeres obligadas a prostituirse se alegran de que aún no las han “montado”: “Esta cierra las piernas con fuerza, ¡qué encanto! Aquí hay emociones de verdad, ésta todavía no es una máquina. Le di por el culo hasta que no pudo más.” (…) “Los primeros seis meses sólo se puede pedir como esclava, hasta que se haya acostumbrado”, “Ahora mismo le estoy enseñando a hacer garganta profunda y créeme, va a aprender”, “Ella no sabía que en su anuncio pone que hace anal y todo sin condón, jajaja, por supuesto que se lo hice, era lo que me ofrecieron”» [1].

La mayoría de mujeres prostituidas en la Unión Europea (el 90%), son mujeres migrantes procedentes de los países más empobrecidos por saqueo capitalista; a muchas mujeres no les queda otra “elección» que dejar a sus hijos morir de física hambre, o prostituirse. El capitalismo hace negocio redondo: saquea los recursos y luego saquea los cuerpos de las mujeres empujadas a migrar por causa de la depredación que perpetran las multinacionales. Hay una correlación directa entre empobrecimiento y prostitución; además, numerosos estudios han revelado que gran parte de las mujeres prostituidas sufrieron maltrato en la infancia [2] y  padecen Trastorno de Estrés Post Traumático: “sufrieron violencia o fueron desatendidas en la niñez(…) sufren de depresión, trastornos de ansiedad y adicción en índices muy altos. La mayoría han sido violadas (…). La mayoría dice que dejaría la prostitución de inmediato si pudiera hacerlo”[3]. Esa es la terrible realidad que buscan tapar con el barniz del discurso sobre la supuesta “elección libre”. La prostitución es la continuidad y profundización desgarradora del trauma, en una sociedad culpable de no rescatar a tiempo a la niñez maltratada, y culpable de luego intentar banalizar la continuidad de la tortura, estableciéndola como “simple intercambio comercial” en la aberración de la prostitución. Son las mujeres más empobrecidas y golpeadas de la clase explotada las que se ven empujadas a esa “libertad” capitalista que muele el alma y el cuerpo.  Que la clase explotadora, los proxenetas y la derecha hagan apología de esa  falacia de la supuesta “libertad de elección” es coherente con sus putrefactos intereses; pero que gente que se pretenda “de izquierda” intente presentar una brutal explotación como algo casi bucólico, demuestra una carencia de empatía y de profundidad lacerantes. 

El poderoso lobby proxeneta se encarga de promocionar sus intereses económicos a través de los medios y a través de la cooptación de algunas cabezas visibles, que no representan a la inmensa mayoría de la población prostituida, sino a “una minoría, propietarias de burdeles y cabilderas”[ibidem]. Una minoría que una sobreviviente de prostitución interpela: “Describís una realidad que no existe. Negáis a las víctimas e incluso les sugerís que se alegren, ya que todo es tan estupendo. Silenciáis a la Mayoría de las prostituidas. La mayoría que sigue bebiendo, tomando drogas o reviviendo su abuso. ¡No liberáis a nadie con vuestra charlatanería neoliberal!” [4]. La investigación “Las voces expropiadas y el lobby proxeneta” denuncia: “La tarea del regulacionismo es la de utilizar a una fracción de la clase obrera (a algunas prostituidas), para blanquear a la fracción burguesa que maneja el ‘rubro’. La prostitución es un negocio de proporciones siderales. Esa es la razón por la cual la burguesía internacional proxeneta y sus instituciones están apoyando con millones de dólares anuales la legalización de la prostitución; el capitalismo quiere blanquear y sostener esos negocios. A través de la Open Society Foundation, Soros ha aportado 11 billones de dólares en los últimos 30 años para la despenalización de la prostitución(…) Otro millonario que pone fondos en organizaciones pro legalización, es Bill Gates(…)” [5].

La propaganda del lobby proxeneta hace malabarismos con la realidad para incrementar el mercado de la tortura: intenta esconder la realidad de violaciones y pretensiones pútridas durante horas, bajo el mito de la “pretty woman”, que no es, para nada, representativa de toda la extensión de una realidad siniestra. Los defensores de la legalización de la prostitución intentan esconder, tras la fábula del “empoderamiento”, el dolor de las prácticas cada vez más extremas que piden los “señores puteros”, que pagan por “fiestas de violación”; intentan esconder la explotación en cadena de proxenetas, puteros, rentistas y expendedores de drogas; esconder la drogodependencia y descorporalización que se instala para disociarse del horror [6]; esconder la realidad de las mujeres empobrecidas, empujadas a migrar y arrinconadas por la brutalidad del sistema, urgidas a conseguir el sustento para sus hijos empeñando su salud física y emocional, a la merced de sádicos misóginos que pagan por ejercer poder. 

En Alemania, país donde la prostitución fue banalizada y regulada en 2002, esta explotación se ha incrementado. El proxenetismo puede ejercer la explotación infrahumana que es la prostitución, de manera legal: “La compra de sexo es un delito punible cuando puede considerarse al proxeneta como ‘explotador’; por ejemplo, si se queda con más de la mitad de las ganancias de una prostituta, algo que prácticamente nunca es posible demostrar. Los policías y fiscales alemanes están atados, ya que resulta muy difícil probar estos elementos” [7]. Robarle hasta el 50% del dinero conseguido aguantando el allanamiento  de su cuerpo a una mujer prostituida se considera “legal” y solamente a partir del 51% deviene “ilegal”; pero no hay forma alguna de probar el franqueo del aberrante porcentaje. Una ley que favorece al lobby proxeneta, que ha causado un incremento de la explotación y la barbarie, con el establecimiento del horror de la “tarifa plana”, la promoción intensiva de la prostitución en publicidades y por operadores  turísticos, el crecimiento exponencial de burdeles. Además de lo anterior, en los hechos, la trata de personas goza ahora de mayor rango de acción, ya que esta se parapeta en burdeles legales y se anida en la imposibilidad probatoria. “¿Y si la ley en Alemania estuviera beneficiando, de hecho, a los tratantes de personas? ¿La ley ha fomentado la prostitución y en consecuencia la trata de personas? Axel Dreher, de la Universidad de Heidelberg, ha intentado responder a estas preguntas con datos provenientes de 150 países. Consiguió identificar una tendencia: “ahí donde la prostitución está regulada, hay más trata de personas que en ningún otro lugar” [ibidem]. 

El caso de Cora es similar a la situación que padecen miles de mujeres y niñas prostituidas: «Tras ser violada un día entero en Nuremberg, ya sabía lo que tenía que hacer. Recibía a los hombres en su habitación, hasta 18 horas cada día. Cuenta que los oficiales de la policía también frecuentaban el burdel, en calidad de “clientes”. Cora dice que “no se daban cuenta de nada, o no les importaba”. El burdel recibió a muchos “clientes” en Noche Buena de 2012. Su proxeneta le exigió trabajar un turno de 24 horas y la apuñaló en la cara cuando se negó»[ibidem]. En el “mayor mercado de prostitución en la UE”, se establecieron mega-burdeles anunciando “todo incluido”: «Cuando el Pussy Club abrió (Stuttgart), la gerencia lo publicitó de la siguiente manera: “Sexo con todas las mujeres por el tiempo que quieras y como quieras. Anal. Oral sin preservativo. Tríos. Orgías. Sexo tumultuario”. El precio: €70 el día y €100 por la noche. Según la policía, alrededor de 1.700 prostituidores aprovecharon la oferta durante aquel primer fin de semana. Llegaron autobuses de muy lejos (…) Después, por chats, los prostituidores se quejaron del supuestamente mal servicio, pues las mujeres ya no estaban en forma para ser usadas después de unas cuantas horas» [ibidem]. Muchas mujeres prostituidas se desmayaron “de cansancio, dolor, heridas e infecciones, que se extendían por sus piernas desde sus genitales”[8]. Con la legislación del 2002 “el negocio se ha vuelto más rudo(…) Las condiciones laborales de las prostitutas han empeorado, se ofrece un número significativamente mayor de servicios en condiciones de mayor riesgo y a cambio de menos dinero”[9]. La investigación “El modelo alemán está creando un infierno en la tierra”, expresa: “Estamos ante la industrialización de la prostitución: El beneficio es de 14.6 billones de euros con 3500 burdeles registrados (muchos no están registrados). Hay crecimiento de la demanda: Hace 15 años se estimaba que había 400.000 mujeres en la prostitución. El número se ha incrementado en al menos un 30%. Se estima que cada día 1.2 millones de hombres compran sexo en Alemania. El 18% de los alemanes son consumidores regulares de prostitución y el 80% han estado alguna vez en un burdel. Las prácticas son cada vez más peligrosas, dándose un incremento de la violencia contra las mujeres”[10]. «Desde la reforma, no sólo los anuncios se han desinhibido, los compradores de sexo se han vuelto más brutales. Hoy en día si dices “No, yo no hago eso”, muy a menudo te responden “Venga, no seas tan difícil, que es tu  trabajo”. Preguntan si pueden hacer pis en tu cara, si pueden hacerlo sin protección, queriendo sexo anal»[11], relata una mujer prostituida. 

El informe del ginecólogo Wolfgang Heide, que trabaja con mujeres prostituidas, expresa: “las condiciones de salud de estas mujeres es catastrófica: Con 30 años muchas han envejecido de manera prematura, todas tienen dolores abdominales permanentes, gastritis e infecciones frecuentes (…) y todo tipo de enfermedades de transmisión sexual. El trauma psicológico lo alivian con alcohol y fármacos. Hay un incremento en la demanda de mujeres embarazadas para ejercer la prostitución. Estas mujeres tienen que dar servicio a entre 15 y 40 hombres diariamente de manera continuada hasta dar a luz. Muy frecuentemente acaban abandonando al bebé, volviendo al trabajo tan pronto como les es posible, lo que en ocasiones es 3 días después de dar a luz. Estas prácticas son irresponsables para la salud de la madre y del bebé, pudiendo provocar daños irreparables”[12]. En Alemania los proxenetas ofrecen tortura a modo de fiesta; la barbarie se publicita así: “El miércoles estamos organizando una fiesta ‘gang-bang’ (sexo de varios hombres con una mujer) con Tina, de 19 años, embarazada de 6 meses… cuesta 35€”[13]. 

El Ministerio de la Familia alemán reconoce en un informe que: «ni las condiciones laborales ni la posibilidad de salir de la “profesión” han mejoradoLa operadora de un burdel afirmó que valoraba la ley de la prostitución porque reducía la probabilidad de redadas. De hecho, afirmó que la ley era más ventajosa para quienes operan burdeles que para las prostitutas»[14]. La promoción del truculento lucro es tal, que: «el canal de televisión RTL II tiene un programa donde un equipo de “embellecedores de burdeles” recorre el país y visita “burdeles en problemas” para asesorar e impulsar el “negocio”» [ibidem].

La prostitución debería ser abolida, no regulada ni legalizada, porque la tortura no debería ser legal; pero su erradicación se ve impedida dentro del capitalismo, porque es un sistema que se basa en la explotación y en el saqueo, que genera empobrecimiento medular y que por lo tanto genera una “cantera constante de seres humanos esclavizables”. Dentro de las legislaciones burguesas, la ley sueca es más coherente con los derechos de las mujeres: “La ley sueca se basa en la igualdad entre hombres y mujeres. Su argumento es que la prostitución constituye una forma de explotación. El hecho de que los hombres puedan comprar a las mujeres para acostarse con ellas perpetúa una percepción de la mujer que socava la igualdad de derechos y daña a todas las mujeres”[ibidem]. Suecia penaliza a los compradores, a los proxenetas y a los tratantes de personas, no a las mujeres prostituidas: “busca disuadir la demanda de sexo a cambio de dinero y restar rentabilidad a los tratantes y explotadores (…) la pena máxima para quienes compran sexo es de 12 meses en prisión”[ibidem]. La ley sueca relativa a la prostitución se basa en principios éticos; pero lamentablemente los miles de suecos que viajan anualmente a Tailandia, República Dominicana, Colombia (u otros países en los que el saqueo capitalista desgarra humanidad) para torturar mujeres, niñas y niños, siguen haciéndolo. El aberrante turismo sexual crece de la mano de un sistema que por un lado empobrece, y por otro promueve la barbarie, la tortura y la misoginia a través de todo su Aparato Cultural. La medida de modificación legal en el sentido abolicionista, debería ir acompañada de varias medidas estructurales y globales, que en el capitalismo no se van a tomar porque contravienen los intereses capitalistas, y la lógica misma del sistema. 

1. La primera medida concierne a la población de las mujeres empobrecidas, mujeres potencialmente en riesgo de verse abocadas a la explotación -prostitución: estas mujeres deberían tener salidas laborales reales, que les permitan un sustento para ellas y sus familias. Más del 90% de las mujeres prostituidas en las metrópolis capitalistas, son migrantes: atenazadas entre el empobrecimiento que las empuja al éxodo y leyes de inmigración lesivas que las suplen maniatadas a violadores y explotadores de todo tipo: “Estas jóvenes llegan y son sometidas a los deseos perversos (…)Están completamente anuladas por su situación. Muchas de ellas piden drogas psicotrópicas inmediatamente después de su primera experiencia, dicen que de no tomarlas no podrían sobrevivir. Algunas mujeres, tras sólo un par de días siendo prostituidas aseguran que es como si hubieran muerto; ya no son capaces de reír. Otras lo aguantan durante años para poder mantener a sus hijos. Están muy traumatizadas; desarrollan depresión, pesadillas y problemas físicos; lo somatizan todo, enferman y sufren” [15]. Son las mujeres más empobrecidas de la clase explotada, provenientes de regiones y países que padecen el saqueo capitalista más descarnado, las que son mayormente abocadas a las prostitución; por lo tanto el drama de la prostitución solamente podrá ser abolido aboliendo las causas del empobrecimiento; solamente podrá ser abolido aboliendo un sistema, el capitalista, en el que un puñado capitaliza sobre la sangre, sudor y lágrimas de la mayorías, y sobre la depredación del planeta.

2. La segunda medida concierne a la población de mujeres en riesgo de ser abocadas a la prostitución por causa del maltrato que han padecido en la infancia. Una vez más, topamos con los límites que impone el mismo sistema: la existencia de maltrato infantil, de abandono, de familias desestructuradas, de violación intrafamiliar, responde a un sistema que genera barbarie y desestructuración social, al que muy poco le importa la infancia maltratada, con hambre, violada y explotada. Responde a condiciones de vida alienantes y bestializantes. Responde a una educación que el mismo sistema dirige hacia la sumisión y la opresión, hacia el abuso de poder y la violencia, hacia la misoginia y la tortura, porque es con esa educación que se perpetúa, mediante la alienación y la normalización de su mecanismo fundamental: la explotación. La  existencia de la infancia maltratada responde también a una carencia de atención social, a una carencia de atención médica y psicológica universal, gratuita, preventiva y que vaya al encuentro de quienes la puedan necesitar, cosa que en el capitalismo no existe, porque en los hechos la asistencia sanitaria es convertida en otra manera de capitalizar, en vez de ser realmente un derecho universal.

3. La tercera medida concierne a la “demanda”, es decir a los puteros, educados en la alienación y la misoginia: el mismo sistema produce puteros. Haría falta implementar una educación, unos productos culturales, destinados a fomentar respeto, empatía, igualdad, dignidad, pensamiento crítico, creatividad, ternura, solidaridad; es decir diametralmente opuestos a los que hoy imperan en el capitalismo; y esto contraviene la estrategia misma de perpetuación del sistema. El sistema se perpetúa golpeando la capacidad de empatía y de pensamiento crítico; su Aparato Cultural (medios, industria cinematográfica, productos musicales, videojuegos, contenidos educativos destinados a la sumisión, instituciones religiosas, etc.) promueve incesantemente el machismo, el racismo, el individualismo, el hedonismo, el consumismo, la cosificación, la banalización de la tortura… El capitalismo se sostiene gracias a la violencia represiva y a la alienación, sus medios difunden paradigmas de discriminación, de sumisión y explotación, porque le son funcionales. Propone martirizar a otro ser humano como exutorio de las frustraciones que el mismo sistema genera (los “gangparty” son ejemplo de estas prácticas de tortura colectivas, en las que los torturadores se aúpan y las mujeres son destrozadas). Este sistema fabrica monstruos puteros que pagan por un abuso de poder, por “consumir” un ser humano, por cosificar a las mujeres, niñas o niños.

El drama de la prostitución, cuando se aborda bajo las luces más crudas, arroja la profundidad de unas raíces sistémicas, y la necesidad, para el abolicionismo, de abrazar también la lucha por una sociedad sin clases, además del trabajo contra la misoginia imperante. La lucha por una sociedad sin clase explotadora que posea los medios de producción, y sin clase explotada que se vea arrinconada a padecer explotación. La lucha por una sociedad sin clase explotadora que imponga su hegemonía cultural alienante.  El abolicionismo se ve impelido a trabajar en varios planos a la vez: dentro del marco limitante de la legislación burguesa; por otro lado intentando aportar a la creación de una cultura emancipadora (a sabiendas de que cualquier paso en ese sentido, se verá ahogado en medio de los millones de productos culturales misóginos destinados a la alienación que sin cesar promueve el capitalismo); y trabajar enfocando la raíz sistémica del problema, entroncándose así con la lucha contra toda explotación. Un abolicionismo integral solamente es posible cuestionando al capitalismo y sus relaciones de producción: porque son esas relaciones las que generan la dramática “cantera de esclavizables”, esa “cantera” de seres humanos que es explotada por empresarios proxenetas. “La prostitución es un fenómeno mundial sostenido por fracciones enteras del imperialismo y de la gran burguesía internacional. El abolicionismo local tiene que ponerse a la altura de este desafío que tiene alcance mundial(…) No se puede desconocer el problema de clase que subyace a todo el fenómeno. Solo por ese camino, se puede restituir la voz expropiada de las compañeras en situación de prostitución”[16]. 

La prostitución no es “el trabajo más antiguo del mundo”; es una de las explotaciones más antiguas y aberrantes, multiplicada durante siglos de sistemas de clases sustentados en la explotación, la alienación y la violencia. En este  sistema seguirá creciendo el empobrecimiento de las mayorías por causa del saqueo capitalista que perpetra la clase explotadora: y por lo tanto crecerá la vulnerabilidad social y las peores formas de explotación, como la prostitución o los llamados “vientres de alquiler». Hay que cambiar el sistema para poder acabar con tanto sufrimiento. El capitalismo produce barbarie; y hay quien tiene el cinismo de pretender banalizar la barbarie, en vez de cuestionar al sistema.

 

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    Osvaldo Buscaya 9 meses

    “La explotación desgarradora del cuerpo y de la siquis que constituye la prostitución, busca ser presentada por el poderoso lobby proxeneta (que tiene capital en empresas varias) como un “empoderamiento” y un “ejercicio de libertad”. Además de destruir a las personas prostituidas, la banalización de la prostitución vulnera al conjunto de los seres humanos, al hacer que el ejercicio del abuso de poder y de la crueldad sean banalizados; nos vulnera a todas las mujeres porque establece que las mujeres “pueden ser consumibles”, “allanables”, “saqueables”, es decir regular la prostitución, es nada más y nada menos que legitimar directamente y aceptar un modelo de relaciones asimétricas entre hombres y mujeres: sistema de subordinación y dominación de las mujeres, anulando la dura labor del feminismo de varios decenios, para mejorar la lucha contra la genocida transexual perversa ecuménica civilización patriarcal.
    “El capitalismo es un sistema que produce barbarie, puesto que es un sistema que se sustenta en la explotación de las y los trabajadores y en el saqueo de la naturaleza. Para el gran capital, imponer que se conceptualice que todos los seres vivos, incluidos los seres humanos, sean “consumibles” y explotables hasta la médula, es adecuar las mentalidades a una acumulación capitalista cada vez más brutal y monopólica. La alienación es promovida al punto de limar toda empatía, creando sádicos a granel”, es decir legitimar la prostitución se convierte en un soporte más del control genocida transexual perverso ecuménico patriarcado desde la izquierda a la derecha, en el populismo como desde oriente a occidente en el sometimiento sexual de las mujeres; efecto negativo sobre las mujeres y las niñas que están en la prostitución, y sobre el conjunto de las mujeres como grupo. La prostitución reafirma y consolida las definiciones patriarcales de las mujeres, cuya función sería la de estar al servicio sexual de los hombres desde la izquierda a la derecha y así educar a nuestros hijos e hijas con mujeres tras los escaparates como mercancías como futuro laboral de nuestras hijas. El patriarcado desde la izquierda a la derecha, exige reglamentar la prostitución y así integrarla a la economía de mercado, siendo una alternativa aceptable para las mujeres: siendo ocioso remover las causas y las “costumbres” sociales que aceptan que las mujeres deben ser prostituidas, normalizando la prostitución para las pobres.
    “La prostitución debería ser abolida, no regulada ni legalizada, porque la tortura no debería ser legal; pero su erradicación se ve impedida dentro del capitalismo, porque es un sistema que se basa en la explotación y en el saqueo, que genera empobrecimiento medular y que por lo tanto genera una “cantera constante de seres humanos esclavizables” porque, la libertad sexual del varón le permite utilizar la prostitución en su ejercicio de poder y sumisión sobre la “cosa”, con la que no tienen que tener ninguna consideración al pagar, porqué está a su servicio, cómo objeto de su consumo. La ambigüedad sexual de la civilización genocida ecuménica perversa transexual patriarcal en las relaciones “sociales y personales”, desde la izquierda a la derecha como de oriente a occidente, para no experimentar el perder poder, está imposibilitada de crear relaciones de reciprocidad y respeto. El patriarcado en la prostitución, persigue una experiencia de total dominio y control.
    “La prostitución no es “el trabajo más antiguo del mundo”; es una de las explotaciones más antiguas y aberrantes, multiplicada durante siglos de sistemas de clases sustentados en la explotación, la alienación y la violencia. En este sistema seguirá creciendo el empobrecimiento de las mayorías por causa del saqueo capitalista que perpetra la clase explotadora: y por lo tanto crecerá la vulnerabilidad social y las peores formas de explotación, como la prostitución o los llamados “vientres de alquiler”. Hay que cambiar el sistema para poder acabar con tanto sufrimiento. El capitalismo produce barbarie; y hay quien tiene el cinismo de pretender banalizar la barbarie, en vez de cuestionar al sistema”, pues la función de los “movimientos” igualitarios masculinos, es así ordenar los componentes del genocida ecuménico perverso transexual patriarcado para formar una totalidad en su discurso impuesto, como dueño del lenguaje. Así se recibe la ley del varón desde la izquierda a la derecha como desde oriente a occidente en esta especie de fachada, que de todos modos no cubre por completo el contenido, y sufre al mismo tiempo una primera interpretación provisional, que es apoyada por interrelaciones y ligeras variantes. Esta elaboración del discurso patriarcal, derivado, deja subsistir todos sus enigmas y arbitrariedades, y no proporciona más que una equivocada inteligencia de la irresoluble perversión del varón, siendo necesario prescindir de esta tentativa de interpretación de los “movimientos” igualitarios masculinos, que deja transparentar mejor que ninguna otra su motivación, que es el intento de que la ideología patriarcal resulte comprensible para el objeto o cosa; mujer. El descubrimiento de esta motivación de la civilización del varón, nos revela la procedencia de la actividad a que la misma da origen, la cual se conduce con el contenido de la Ley del varón dado y pretendido, como nuestra actividad psíquica “normal” que con cualquier contenido de una percepción que se sitúe ante ella “legalizaría” el abuso, la violación, la prostitución desde la izquierda a la derecha como de oriente a occidente. Este dominio de la actividad psíquica acoge dicho contenido, empleando las determinantes representativas previas de la historia de la civilización patriarcal y lo ordena ya, al percibirlo entre las hipótesis “comprensibles”. Más, al hacerlo así, el patriarcado está falsificando los hechos cuando no puede situarlo al lado de algo conocido como la real situación de lo femenino. No es posible contemplar lo “extraño” del discurso de los “movimientos” igualitarios masculinos, sin falsear primero su percepción, situada al lado de algo que nos es conocido, como ser la condición esclava de la mujer.
    Mi Ciencia de lo femenino, Femeninologia, se halla sólidamente fundada en la observación de los hechos impuestos por la transexual perversa civilización patriarcal, que satisface su homosexualidad sádica sobre la mujer como mero objeto de uso, además no hemos de asombrarnos que Femeninologia pretende explicar los fenómenos psíquicos del perverso patriarcado: Una cultura cuya ética y moral hipócrita no admite la equiparación de más del 50% de la humanidad; la mujer.
    El sentido y la verdad del feminismo (la mujer) es la derrota del varón; perverso irresoluble y ambiguo sexual.
    Por Osvaldo Buscaya (Bya)
    (Psicoanalítico)
    Femeninologia (Ciencia de lo femenino)
    Lo femenino es el camino
    Buenos Aires
    Argentina
    23/02/2019

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