John Banville vuelve a publicar como Benjamin Black: «Mi nieto tiene acceso a la pornografía más dura en su portátil»

John Banville vuelve a publicar como Benjamin Black: «Mi nieto tiene acceso a la pornografía más dura en su portátil»

El escritor Jhon Banville vuelve a su lado más oscuro con la novela negra ‘Los lobos de Praga’ (Alfaguara), donde utiliza de nuevo su seudónimo Benjamin Black para desarrollar este género en una época que le inquieta «más que el pasado».

«Para mi es más inquietante el presente que el pasado. Tengo un nieto de 11 años. Ese chico tiene acceso a la pornografía más dura en su portátil. Sin protección. No hay parte de una mujer que un niño no haya visto en Internet. Me parece terrible porque siento que esto va a envenenar la idea que tiene este niño de las mujeres», ha confesado en una entrevista para Europa Press Banville.

Al escritor le «agobian» las redes sociales y el mundo actual donde dice, «todo el mundo siente que le tienen que oír» pero en realidad, «no tienen nada que decir». «No tengo redes sociales», sentencia.

«A mi edad todo lo nuevo es malo. Las cosas nuevas como Facebook siempre tienen un lado negativo. Por lo visto, ahí puedes ver vídeos de gente decapitada de verdad de modo que, las ejecuciones públicas se han puesto de moda otra vez. Es aterrador», indica.

Sus propias experiencias le han servido para generar esta opinión. A pesar de no tener redes sociales cuenta cómo en sus apariciones públicas ha tenido que «autocensurarse» a raíz de la aparición de las mismas.

«Estaba dando una charla en un sitio remoto de Irlanda y algún tonto en el público me preguntó si me había influenciado un novelista muy conocido al que yo conocía desde hacía 40 años. Yo le dije que esa persona era famosa pero que no era tan buen escritor», recuerda.

Fue entonces cuando alguien se le acercó para preguntarle si se había percatado que lo que acababa de decir lo habían publicado en Twitter. El escritor reconoce que no sabía de la existencia de esa red social.

«Un par de días más tarde salió un artículo en el New York Times diciendo lo que yo había dicho. Me pareció un horror. Yo estaba diciendo lo que opinaba pero no estás pensando que lo que dices va a salir al mundo entero desde este pueblito remoto de Irlanda. Uno de los pocos consuelos del escritor es poder decir cosas horribles de tus colegas cuando no te oyen. Pero ya no se puede», añade.

Banville posee varios libros publicados con el seudónimo Benjamin Black. Bautizado como el «maestro» de la novela negra, admite que es un género donde «no se puede innovar». Sin embargo, asegura que le gusta trabajar con los clichés.

«Mi seudónimo me permite escapar de mi mismo y jugar. El que hace arte tiene que contemplar el mundo con los ojos de un niño para el que todo es nuevo y todo sucede por primera vez. Muchas veces no vemos el mundo porque estamos demasiado acostumbrados a él», indica.

Por eso, para el autor, lo más «divertido» de la novela negra es «buscar las diferencias». «Siempre tienes que tener un crimen, un cadáver. Mi gran problema con la ficción criminal es que es muy difícil, casi imposible ponerle humor. Como en la novela histórica, que supongo que es porque no tienes contexto para meter un chiste. Pero no entiendo por qué en la novela negra no se puede ser gracioso», disiente.

PRAGA EN EL SIGLO XVI

‘Los lobos de Praga’ es una intriga histórica ambientada en el siglo XVI. Christian Stern, un joven alquimista, hijo bastardo del príncipe-obispo de Ratisbona, llega a Praga en el amargo invierno de 1599 con la intención de hacer fortuna y lograr un lugar entre los altos cargos.

Sin embargo, la noche de su llegada, borracho y desorientado, tropieza en el Callejón del Oro, junto al castillo, con el cuerpo desangrado de una joven tendido en la nieve. El investigador entrará al servicio del emperador, quien pronto le confía la tarea de resolver el misterio del asesinato, pero a medida que se acerca a la verdad advierte que su propia vida está en grave peligro.

Para el escritor, mezclar personajes históricos con personajes ficticios es como un «espejismo». «Coges algunos detalles que han tenido personajes históricos de verdad y te montas una ilusión de realidad. Cuando escribí el libro sobre Kepler, el astrónomo, la gente me decía que qué bien había descrito la Europa Central de los siglos XVI y XVII. A pesar del cumplido lo que me apetecía decirles era que qué sabían ellos que tampoco había estado allí», bromea.

A través de su habitual prosa, el autor evoca un mundo invernal de oportunistas y ocultistas, enanos y jorobados, lobos y bestias de alas negras que habitan en Praga.

«Me encanta Praga y este periodo de la historia antes de que empezase la Guerra de los 30 años, con la presencia de la Europa Medieval y la Corte de Rodolfo II, un loco muy colorido», apostilla.

Banville dice haber inventado su «propia Praga» incluso antes de visitar la ciudad. «Praga es una ciudad que siempre se ha tomado en serio la cultura. Es una de esas grandes ciudades internacionales infectadas de turistas pero donde puedes encontrar tus propios pasos. Yo creo que Madrid y Barcelona también son un poco así», concluye.

Benjamin Black es el seudónimo de John Banville (Wexford, Irlanda, 1945). Banville ha trabajado como editor de The Irish Times y es colaborador habitual de The New York Review of Books. Con ‘El libro de las pruebas’ (2014) fue finalista del Premio Booker, que obtuvo en 2005 con ‘El mar’, consagrada además por el Irish Book Award como mejor novela del año.

En 2011 recibió el Premio Franz Kafka, considerado por muchos la antesala del Premio Nobel; en 2013 fue galardonado con el Premio Austríaco de Literatura Europea y, en España, con el Premio Leteo y el Premio Liber, y en 2014 le fue otorgado el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

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