Contra la misoginia, inteligencia y combatividad

Contra la misoginia, inteligencia y combatividad

No sé quien las haya herido que al tocarlas doy con llagas. Gabriela Mistral

Voy a hablar en este artículo de Moderata Fonte, (1555-1592) pseudónimo de Modesta Pozzo. Fue una mujer veneciana de pluma bien cortada y afilada que abrió, no pocos caminos y se enfrentó con pasión y habilidad a los tópicos y a los infundios que denigraban a las mujeres.

Se ha dicho que el siglo XX es el siglo ‘clave’ de la emancipación de la mujer y de su lucha por la dignidad y por la igualdad de derechos. Quizás lo que me mueve, ‘aquí y ahora’ a escribir este artículo, es observar las resistencias reaccionarias con las que unas ideas y unos grupos sociales anclados en el pasado pretenden contrarrestar estos avances imparables. Entre nosotros, la irrupción de VOX, es un motivo de preocupación. Lamentablemente, en otros lugares como Polonia, Hungría o la misma Italia estos anquilosados prejuicios reaparecen y ganan terreno.

En pocas semanas vamos a conmemorar, un año más, el 8 de marzo. A veces, da la impresión de que la lucha por la igualdad nació en el siglo XIX. No es cierto. En siglos anteriores, tenemos ejemplos significativos que sentaron los cimientos y que libraron los primeros combates. Por eso, me decido a hablar de Moderata Fonte, vivió en la segunda mitad del siglo XVI, cuando el Humanismo Renacentista empezaba a decaer y se iba abriendo paso el Barroco con su escepticismo, pesimismo y desencanto.

Entre nosotros la losa de plomo del franquismo, entre otros muchos males, ha significado una pérdida de memoria histórica y un desconocimiento paladino de la sociedad y de la vida cotidiana de siglos anteriores.

Ha habido mujeres que con las lógicas dificultades, escribían y publicaban, sin recurrir a pseudónimos,  como la novelista María Zayas o la dramaturga Ana Caro y lo mismo podríamos decir de pintoras y cultivadoras de otras artes. En la sociedad del Barroco, tanto en España como en Italia, las mujeres acudían a las Academias y se vivía un clima de vitalidad que se refleja en la literatura y que con sus sombras, tenía asimismo, destellos de luz sobre los que merece la pena reflexionar y meditar.

Hubo mujeres inteligentes y sensibles que fueron capaces de percibir la importancia de pensar por sí mismas y los caminos que ofrecían el estudio y el conocimiento de los clásicos para combatir proclamas misóginas. En esta misma línea, pusieron de relieve ejemplos egregios de la antigüedad, como puede ser Diotima de Mantinea, una de las voces destacadas del Banquete platónico o Temistoclea, al parecer hermana y profesora de Pitágoras, que lo instruyó en ideas morales.

Es admirable que no sólo realizaron un buen diagnóstico sobre la situación de la mujer sino que plantearon, con brillantez, la terapia más adecuada. Sin educación no existían posibilidades de liberación y por eso se entregaron a su formación logrando excelentes resultados.

Moderata Fonte contaba con una memoria prodigiosa y tuvo la educación que solía dispensarse a las damas de una cierta posición social, es decir, un poco de pintura, aprender a tocar ciertos instrumentos… pero tenían vedado el acceso a estudios de mayor complejidad como los filosóficos.

No es momento de detenerse en este punto, pero el camino de la liberación empieza cuando se hace lo que está prohibido, lo que va contra las convenciones, lo que está mal visto o lo contrario de lo que marca una posición de sumisión, resignación o invisibilidad.

Modesta Pozzo tuvo acceso a los libros de la biblioteca del segundo marido de su abuela y estudió latín para dominar a los clásicos por sí misma, sin más ayuda que su inteligencia y constancia. Más adelante, hablaremos de las que para mí son sus dos obras emblemáticas: Il merito delle donne y La giustizia delle donne. Creo que sería oportuno hacer unas consideraciones preliminares.

De estas mujeres hay que destacar su entereza, personalidad y habilidad. Durante años laboraron en silencio, sin estridencias para sembrar ideas que, aunque tardaron en florecer, acabaron dando sus frutos, siendo asumidas por buena parte de la misma sociedad que las rechazaba.

Emociona esa actitud pionera y esa fuerza de voluntad para no abandonarse a la melancolía, en medio de un clima social y con frecuencia familiar, moralmente ceniciento donde el miedo y la amargura no lograron doblegar la resistencia.

Hay quienes han llamado a estos periodos ‘años dormidos’. No fue así. Fueron momentos de un trabajo silencioso, inteligente y perspicaz. Los insultos se clavaban en la carne como espuelas. Vivir la invisibilidad y el anonimato constituía una prueba más de lo que había que superar.

Muchas de estas mujeres tuvieron una vida breve como Moderata Fonte, que murió como consecuencia del parto de su cuarto hijo, a la temprana edad de 37 años.

Como veremos a continuación, una vida corta pero fecunda. Se esculpió a sí misma y, en buena medida, dedicó sus mejores esfuerzos a combatir el fanatismo, la soberbia y la insolencia machista. Sufrió afrentas y de ese combate quedaron en su piel heridas mal cicatrizadas que, sin embargo, no lograron alterar su hoja de ruta.

‘Venezia’ ha sido a lo largo de la historia una ciudad vitalista y con mucho trasfondo que bajo una capa de belleza y elegancia ha ocultado, siempre, sórdidas mazmorras, intrigas venenosas, codicia y diversos ejemplos de brutalidad y tiranía.

Para estas mujeres concienciadas, participar de la cultura y en la cultura eran los inicios del lento camino hacia la liberación. Por eso, reivindicaron el derecho a la educación, el valor de la amistad, la solidaridad y la sinceridad entre mujeres. Comprendieron la importancia de ir avanzando, aunque fuera a pasos cortos, hacia la libertad y el convencimiento de que los varones constituían una traba, salvo excepciones, para ese proceso de liberación.

Había que plantar cara, por ejemplo, a las manoseadas e infamantes citas de Aristóteles y otros pensadores, a menudo sacadas de contexto y repletas de misoginia y de alusiones a la pretendida inferioridad de la mujer. Había que rebelarse contra la imagen que los textos sagrados ofrecían de la mujer como ser depravado y causa de pecado… y había que hacer todo esto con sabiduría, erudición, sentido del humor y unas dosis nada desdeñables de ironía.

Las dos obras de Modesta Fonte, de las que paso a hacer unas someras consideraciones, participan de un género que se denomina ‘querelle des femmes’. Había que pasar al ataque y polemizar contra los insultos y descalificaciones de que eran objeto. En obras como estas se reflexiona, con ironía y habilidad, sobre la injusta situación de la mujer y su no menos injusta subordinación social.

En no pocas ocasiones había que disfrazar el blanco contra el que iban dirigidos los dardos. Lo tangencial, en ocasiones, no lo es tanto si se sabe leer con atención. Mientras que presentar con apariencia de ficción lo verdadero es, también, un recurso poderoso cuando no se pueden decir las cosas de forma más directa o descarnada.

Moderata leyó con atención y detenimiento a Giovanni Boccaccio. En los textos de este toscano, admirable y burlón encontró una ‘mina’ y la explotó a conciencia. Las dos obras, tanto Il merito delle donne como La giustizia delle donne, imitan la línea argumental del Decamerón.

Por diversos avatares fueron publicadas, ambas, después de su muerte. Concretamente Il merito de la donne, es una respuesta indignada a un libro nauseabundo de Giuseppe Passi, aparecido un año antes en Venecia, insultante, misógino, lleno de veneno… que contenía todos los tópicos sobre la inferioridad de la mujer al uso.

Il merito delle donne, es el primer libro en la historia que hace apología de las mujeres, escrito por una mujer. Aunque sólo fuera por este hecho, que apenas se menciona, debería hablarse mucho más de esta obra.

Es, también, muy interesante su contenido. Un grupo de amigas inconformistas y de lengua suelta, por espacio de dos días, se reúnen en un jardín veneciano para reivindicar su libertad y criticar la altanería de los hombres. Tampoco, es nada frecuente que un libro reproduzca un diálogo exclusivo entre mujeres, donde se defiende, por ejemplo, que para dedicarse al estudio y tener libertad de movimientos es preferible no contraer matrimonio.

Por su parte, La giustizia delle donne, también, toma del Decamerón su estructura. Creo que no se ha reflexionado a fondo sobre determinados procedimientos que esta obra inaugura. Es, desde luego, polémico realizar una ‘inversión’, es decir, mostrar el mundo al revés para extraer consecuencias.

En esta obra quienes ejercen el dominio son las mujeres y quienes están condenados a una situación de postración, los varones. Es obvio, el propósito de hacer pensar y mostrar, paradójicamente, lo injusto de la situación de inferioridad en todos los ámbitos. Lo que refleja, escuece y hace pensar, quizás, porque los argumentos están expuestos con astucia. En el apartado dedicado al ‘Silencio’, las mujeres representan la autoridad. Son las dueñas del poder, quienes imparten las órdenes sin hacer el menor caso a la opinión de los hombres.

Moderata Fonte y sus obras no sólo son desconocidas en España sino que en la propia Italia, también, han sido frecuentemente ignoradas, excepto por parte de alguna editorial veneciana que le ha prestado cierta atención. La primera vez que oí hablar de ella fue leyendo algún texto de Paola Malpezzi y poco más.

La escuela Anglo-americana de orientación feminista, ha sido más sensible, pero siempre en un tono que no pasa de discreto y sin reivindicar estos decisivos primeros pasos.

Quisiera terminar reivindicando, a tenor de lo expuesto, la modernidad de las ideas que esta proto feminista veneciana dejó esparcidas, aquí y allá, en sus escritos.

Merece la pena, desde luego, hacerse con ellos y seguir su estela luminosa.

Publicada en http://www.entreletras.eu

 

 

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COMENTARIOS

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    Eva Paz 6 meses

    La misoginia es codigo animal.

    Codigo animal entendido mal por ambas partes. La pierna izquierda y la derecha intercambiadas. O el ojo derecho y el izquierdo intercambiados (en la vision emocional).

    El codigo animal en humanos solo se puede usar mal de esa forma. Se convierten en vampiros emocionales. Hacen la estructura en forma de 8, patriarcado A roba a matriarcado A, matriarcado A roba a patriarcado B, patriarcado B roba a matriarcado B, matriarcado B roba a patriarcado A. Todos sufren y por mucho que se robe no se resuelve, solo es el circulo girando mas rapido.

    Pero para salir de ese circulo hay que plantar cara a antepasados. Puede ser necesario emprender o cambiar de trabajo. Cuando el jefe es vampiro emocional, es un trabajo temporal.

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