Claudina García y la movilización política femenina en la campaña electoral de abril de 1931

Claudina García y la movilización política femenina en la campaña electoral de abril de 1931

La intensa labor sindical de Claudina García no le impidió dedicar parte de su tiempo al compromiso político socialista. En la campaña electoral de las elecciones municipales de abril de 1931 se implicó, destacando, en este sentido, un artículo que publicó en El Socialista dirigido a las mujeres en vísperas de la jornada electoral.

Debemos enmarcar esta iniciativa en las acciones emprendidas por los Partidos Socialistas, siendo en esto muy paradigmático lo realizado por el SPD, por ejemplo, en 1912, para que las mujeres animasen a sus familiares masculinos para que acudieran a votar por el socialismo, en momentos en los que todavía no estaba reconocido el sufragio femenino. Los socialistas españoles también desarrollaron esta idea con el llamamiento que dirigieron a las mujeres en ese mismo mes de abril de 1931, y desde las mismas páginas de su periódico para que animaran a los hombres a votar por las candidaturas republicano-socialistas.

Claudina García planteó su propio llamamiento en el mismo sentido que había hecho el Partido Socialista al constatar que las mujeres de las élites españolas habían emprendido su propia campaña de influencia sobre las mujeres, pero a favor de los candidatos monárquicos. En este sentido, parece interesante que se emprendiese un estudio monográfico sobre esta cuestión de la movilización política de las mujeres cuando éstas no tenían reconocido su derecho al sufragio.

Efectivamente, la Asociación de Mujeres Españolas, la vizcondesa de San Enrique, la duquesa de la Victoria, numerosas aristócratas, y las Esclavas de Jesús habían desplegado una gran actividad electoral para defender el régimen monárquico (recordemos que estas elecciones se concibieron como un plebiscito entre Monarquía y República). Claudina García consideraba que, de ese modo, luchaban para defender lo que ellas consideraban que era el orden, sus privilegios, y su economía.

Pero las socialistas, republicanas y trabajadoras también querían defender el orden, aunque basado en la justicia y la libertad.

Claudina García reconocía que las mujeres no tenían voto, pero era preciso que el domingo de las elecciones las obreras salieran a la calle, estuvieran en las puertas de los colegios electorales y donde hiciera falta para contrarrestar la labor de las consideradas mujeres sin conciencia, para evitar que, abusando de la incultura y de la miseria, pudieran violentar las conciencias de los electores mediante el soborno, la amenaza de un despido o la promesa de un empleo. El objetivo era el triunfo de la candidatura republicano-socialista. La presencia activa en la jornada electoral parecía muy importante en relación con los timoratos.

Claudina García aprovechaba para recordar la importancia del triunfo de la República para las trabajadoras de todos los sectores, porque las obreras del hogar podrían conseguir su ansiada Casa Hogar, las obreras de la aguja y de fábricas y talleres mejoras económicas y sociales, y las mujeres, en general, el abaratamiento de los alimentos, además de que triunfaría la justicia, la cultura, la paz y la libertad. El vibrante llamamiento se dirigía a las mujeres que sufrían la doble explotación como obreras, y como “carne de placer”, en alusión a la prostitución y los abusos sexuales en el servicio doméstico.

La sindicalista socialista no podía dejar de aludir, también, al tema de la guerra y la paz, un verdadero leit motiv de la protesta del movimiento obrero español, apelando a las madres con hijos.

Hemos consultado como fuente el número 6918 de El Socialista. También podemos acudir al trabajo de este autor, “El llamamiento socialista a las mujeres en la campaña de las elecciones de abril de 1931”, en El Obrero (febrero de 2019). Por otro lado, también podemos consultar, “Mujeres y elecciones en Alemania en 1912”, en Tribuna Feminista, (marzo de 2018). Sobre Claudina García podemos acudir al Diccionario Biográfico del Socialismo Español. Por fin, son imprescindibles los trabajos siguientes: Rosa María Capel, “Mujer y Socialismo (1848-1939)” en Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, nº 7, (2008), pp. 101-122, y Marta Del Moral Vargas, Acción colectiva femenina en Madrid. (1909-1931), 2012.

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