Amelia Tiganus, superviviente de trata y prostitución: “El Estado permite campos de concentración en sus carreteras”

Supervivientes de prostitución y trata con fines de explotación sexual
Amelia Tiganus, superviviente de trata y prostitución: El Estado permite campos de concentración en sus carreteras
(Foto de ARCHIVO)

Amelia Tiganus salió de las prostitución hace 12 años, aunque sostiene que lo hizo físicamente porque psicológicamente todavía hoy piensa que está saliendo de ella. Según relata, sufre “pesadillas” por las noches y revive aquella situación de manera constante por los recuerdos. “Salir de la prostitución no es fácil. Recuperar tu ser, tu propio cuerpo y volver a conectarte con tu esencia, la que han vaciado a través de esta deshumanización y violencia”, explica.

Así lo ha puesto de manifiesto durante la conferencia ‘Avances y retos de futuro en la lucha contra la trata y la explotación sexual de mujeres y niñas’ que se ha celebrado en Madrid, organizada por la Coalición contra la trata de mujeres (CATW) y la Comisión para la investigación de malos tratos a mujeres.

Amelia se define como una superviviente, como a su juicio lo son todas las que consiguen dejar atrás la explotación sexual, a las que se refiere como sus “hermanas”. También se dice feminista –es integrante de Feminicidio.net– y reivindica una sociedad que “abrace”, “crea” y “mire a la cara” a las víctimas de este delito que “atenta” contra la dignidad de todas las mujeres.

“Si hemos sobrevivido a esta tortura, vosotros os vais a tener que convertir en cómplices de nuestra cura porque lo que tenemos es una herida colectiva, una herida de género, no solo de las mujeres prostituidas”, remarca. En su opinión, la prostitución “destruye” la vida de las víctimas y de sus familias, pero también “cualquier oportunidad de alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres”.

“NO HABRÁ IGUALDAD MIENTRAS EXISTA LA EXPLOTACIÓN SEXUAL”
“La igualdad no va a ser posible que exista mientras exista una sola mujer en el mundo explotada sexualmente”, proclama. Desde su rotunda defensa a la abolición de la prostitución, Tiganus reclama a todos los partidos políticos que se posicionen en este asunto que, a su juicio, “no se puede postergar más” mientras el “Estado permite prostíbulos, que son campos de concentración, en sus carreteras”.

“Si hemos sobrevivido a esos campos de concentración, tenéis que tener el valor de mirarnos a la cara”, subraya Amelia, que relata la “tortura” que vivió, “el temor” que genera “la penetración por parte de hombres no deseados” y el “asco al sudor ajeno y a la brutalidad”.

También critica que el Código Penal español “ampara” a los proxenetas y a la “mal llamada industria del sexo”, al tiempo que rechaza “el lenguaje que maquilla a los puteros” que pretenden “legalizar el proxenetismo”. “Dicen que las mujeres quieren dedicarse a ello cuando las mujeres son solo mercancía y desechables. Están fabricando putas porque el sistema las necesita”, destaca.

Y lamenta que la prostitución, que a su juicio es una consecuencia del sistema “patriarcal”, pretenda “dividir a las mujeres”. “Solo juntas se combate el estigma”, apunta al final de su intervención, muy aplaudida por los asistentes.

Según los datos de feminicidio.net, desde el año 2010 en España se han cometido 44 asesinatos contra prostitutas. “Son feminicidios atroces”, afirma, reclamando una red mundial que teja las cifras de este fenómeno.

“NI UN TRABAJO, NI UNA INDUSTRIA, NI UN COMERCIO”
Aparte de Amelia, varias supervivientes de trata han relatado su experiencia durante la conferencia, como es el caso de Beatriz Helena Rodríguez, de 50 años y nacida en Colombia. En su país de origen, fue tratada con fines de explotación sexual durante casi 30 años. “Fue lo que me enseñaron a hacer, lo único que aprendí”, declara a los periodistas.

Ahora es la directora de la Asociación de mujeres productoras de cárnicos del Caquetám (ASOMUPCAR) en su país y tiene claro que la prostitución “no es un trabajo, ni una industria ni un comercio”. “Es un uso y abuso del sentir y del cuerpo de las mujeres”, puntualiza.

Según narra, en Colombia la trata con fines de explotación sexual y la prostitución “es natural”, entre otras cosas porque tras el conflicto armado, “los derechos de las mujeres no están en la agenda pública, política ni académica”. Aún así, explica que existe una ley contra la trata y la prostitución que está “muy bien redactada y es bonita”, aunque está “guardada en un cajón”.

“No es solo avanzar con leyes y políticas públicas contra la trata, sino ponerlas al servicio de las víctimas”, resalta. En su opinión, todas las sociedades tienen “una deuda histórica” con las víctimas de este delito basado en el “uso y abuso” contra las mujeres.

“SOMETIDAS A LA GRATIFICACIÓN DE LOS HOMBRES”
Otra superviviente de trata es Fiona Broadfoot, que entró en la prostitución a los 15 años y no consiguió salir hasta lo 26. “Fueron 11 años de tortura y violencia. Me decía a mi misma todos los días que estaba bien, pero por dentro estaba muerta”, manifiesta.

Tras salir de este mundo, fundó ‘Build A Girl Project’, un proyecto de ayuda para empoderar a las mujeres y niñas. “El feminismo me salvó la vida”, apostilla. Fiona insiste en que adentrarse en la prostitución no es una cuestión de voluntariedad, un mundo en el que las mujeres padecen “trastornos” y están “deprimidas” y “ahogadas en sufrimiento”.

“No puedo tolerar esa noción de que las mujeres y las niñas estén sometidas por la gratificación de los hombres. No se ha muerto jamás un hombre por no tener acceso a una vagina pero las mujeres mueren todos los días por la explotación sexual”, incide.

Mickey Meji, de Sudáfrica, estuvo en las calle nueve años, y ahora es la directora de Embrace Dignity y fundadora de Kwanele, unos proyectos de lucha contra la trata y opresión de las mujeres. “La prostitución no puede ser un trabajo. No podemos ser iguales si dependemos de ellos siendo un negocio que nos ve como objetos. ¿Cómo puede ser igualdad?”, cuestiona.

Con estos argumentos, al igual que todas las organizaciones presentes en la conferencias y todas las sobrevivientes de trata y prostitución, Mickey exige el cumplimiento de la ‘Agenda 2030’, recordando el compromiso en la erradicación de la trata y la explotación sexual y reproductiva de las mujeres y las niñas contemplado en ella.

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