¿No seremos un poco ingenuas? Seguimos analizando anuncios

¿No seremos un poco ingenuas? Seguimos analizando anuncios

 

 

Cualquiera que defienda proyectos de sociedad innovadores y rupturistas, es decir, ideas que contradicen las “certezas” de la ideología dominante, ha de tener siempre dos referencias: por un lado, la masa social a la que interpela, a la que desea explicar y trasmitir sus análisis y propuestas y, por otro, su propio grupo de pertenencia.

Es, pues, necesario mirar atenta y constantemente en esas dos direcciones.

Respecto a la primera: sabemos que para ser eficaces, para saber en qué aspectos hemos de insistir en cada momento y cómo hemos de hacerlo, debemos conocer en qué nivel emocional e ideológico se sitúan nuestros interlocutores.

Seguramente no vamos a hablar igual ni de lo mismo a una adolescente que a su madre porque sus situaciones, sus experiencias, sus momentos vitales son distintos. Ni vamos a interpelar igual a un hombre que, aunque educado en la misoginia, sea buena persona que a otro que carezca totalmente de empatía hacia las mujeres y que incluso disfrute violándolas o usándolas como prostitutas. También sabemos que hay seres con los que es inútil intentar hablar pues están enquistados en brutales posiciones cavernícolas.

Tenemos, pues, la obligación de ser realistas. Pero, a veces, somos ingenuas…

Descubrimos con espanto hordas de misóginos con egolatría masculina exacerbada. Lo digo a propósito de las cloacas machistas de VOX a las que con tanto entusiasmo se han unido el PP y C’s.

Tipos que no están dispuestos a ceder sus privilegios ni en un ápice y que viven cualquier avance de las mujeres como un bofetón insoportable.

Por ejemplificar: ¿cuántas de vosotras hubieseis pensado que un anuncio tan light como el de Gillette levantaría semejante ola de rechazo? Visto con dos dedos de ecuanimidad ¿este anunció no reproduce simplemente actitudes y comportamientos muy comunes en la “cultura” masculina? Y lo hace sin especial dureza. No muestra pandas de hombres violando, yendo a prostíbulos, golpeando a sus parejas o tumbados frente a un televisor mientras reclaman con toda “naturalidad” ser servidos. Y podría hacerlo pues ninguno de esos comportamientos es raro. En EEUU se denuncian en torno a 250 violaciones diarias y en España entre cuatro y cinco (y sabemos que muchas se callan).

Tampoco el anuncio considera a todos los hombres culpables. Al contrario: muestra como son igualmente otros hombres los que paran los pies a los cavernícolas.

O sea, cualquier persona medianamente civilizada (sin necesidad de ser feminista) ve el anuncio y, aun dando por supuesto que quizá moleste a algunos, no sospecha que pueda despertar tal agresividad y tal rechazo.

Pero, de pronto, la realidad nos da una bofetada y nos dice: “Esto es lo que hay”.

Respecto a la segunda. Sabemos que el feminismo cuestiona e interpela la subjetividad de cada una y, concretamente, la manera de relacionarnos con los seres más próximos y queridos, pero también sabemos que no se puede “ejercer” en solitario ni en aislamiento. Es un movimiento social que, para abrir caminos -tanto teóricos como prácticos-requiere que nos apoyemos unas en -y a- otras. Definir tácticas y estrategias, avanzar, exige la unión de muchas mujeres.

Si miramos hacia atrás, vemos que así ha sido siempre. La meta es la igualdad, pero cada época se fija unos objetivos concretos, enfatiza y prioriza unos u otros aspectos. Nuestros análisis se han ido afinando y hoy, el edificio teórico sobre el que se asienta el movimiento es impresionante.

Todo esto lo hemos hecho mediante concertación y debate. Para llegar a lo primero –la concertación- se necesita imperativamente lo segundo, el debate. El debate es ineludible (y, aclaro como muchas veces, que no se opone a la sororidad).

cada época se fija unos objetivos concretos, enfatiza y prioriza unos u otros aspectos. Nuestros análisis se han ido afinando y hoy, el edificio teórico sobre el que se asienta el movimiento es impresionante.

Porque el feminismo no son grupos de mujeres celebrando fiestas descafeinadas. Las fiestas son necesarias, por supuesto, y debemos celebrarlas, pero el feminismo no es una comisión de festejos sino un movimiento de lucha con objetivos comunes a fin de mejorar la vida de todas.

Victoria Kent (que no era una señora reaccionaria, tonta ni convencional) se oponía, sin embargo, al voto femenino. De igual modo, actualmente hay mujeres que no ven necesario acabar con el derecho de los hombres a acceder al cuerpo de las mujeres. Bueno, les parece mal si, para conseguirlo, violan, pero si es mediante 30€, entonces lo aceptan.

Otras, ponen el énfasis en el hecho de que algunas mujeres tienen pene, en vez de ponerlo, por ejemplo, en las muchísimas que sufren dentro de la pareja chantajes emocionales, cuando no violencia. Insisten en que el género es una percepción personal pero no mencionan la situación de especial indefensión y vulnerabilidad que viven las más pobres o los 2 800.000 mujeres con discapacidad o los más de dos millones de emigrantes…

Sí, tenemos mucho que debatir entre nosotras sobre cuáles son las prioridades de nuestra agenda pero ¿lo estamos haciendo? O dicho de otra manera ¿las que difundieron el “vídeo guay” lo divulgaron después de analizarlo? ¿o simplemente se dejaron cegar por las cortinas de humo? Yo escribí el otro día en ese sentido, pero no parece que seamos muchas quienes lo cuestionemos..

Plantearos esto: en el anuncio de Gillette, en el ataque o defensa que de él se hace ¿alguien ha aludido a que también que hay varones con vulva? No, claro. Ni se les ocurre…

Es eso también se nota que el patriarcado es la ideología dominante.

 

 

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