Mercachifles interesados contra la igualdad: noticias falsas en ochenta palabras

Mercachifles interesados contra la igualdad: noticias falsas en ochenta palabras

Hace unos días, en la barra de un bar, alguien me dio este dato: “del presupuesto de 43 millones del Instituto Andaluz de la mujer solo 1,2 llegan a las víctimas de violencia de género”.

Tanto el entorno (el calor del amor en un bar), como la fuente (cuya cabeza aparecía seriamente dañada por el peso de la gomina), como mi propio cabello blanco platino, (de edad y de tinte), me llevaron a buscar la noticia que difundía el dato, y comprobar por mi misma la falsedad o certeza de su contenido.

El titular de la noticia, que publicaba un medio digital autodenominado Libre Mercado, era el dato en sí mismo, pero además, para ilustrar a las lectoras, el artículo estaba encabezado por veintitrés palabras que describían el Instituto Andaluz de la Mujer de la siguiente forma: “el órgano autonómico que se encarga de repartir subvenciones a Asociaciones y Federaciones de mujeres y la promoción de la igualdad de género” Tal cual.

Estas veintitrés palabras contenían ya la primera mentira y la primera manipulación: Ni el Instituto Andaluz de la Mujer, ni ningún órgano de la Junta, ni de cualquier otra institución autonómica, municipal o estatal, se crea para “repartir subvenciones”. La subvención es un medio, no un fin. Es evidente que ningún órgano se crea para eso, y que hay jugar sucio y ser mal periodista y quizá mala persona, para escribir esto, y así.

La forma de presentarlo, con ese “inocente” lenguaje popular, al que remite la expresión “repartir subvenciones”, tiene el efecto de situar a la lectora en un contexto ambiental de mercadillo, sin sujeción a norma ni a derecho; “Acérquense señoras que lo estoy regalando”. Y esto está muy alejado de la realidad.

Tomé aire y abordé las siguiente treinta y cinco palabras y dos cifras que me miraban desde el libre mercado de infamias y que decían así: “La Junta de Andalucía ha creado a los largo de los últimos años una tupida red asociativa vinculada a las llamadas “políticas de género, con cerca de 2.300 entes y más de 270.000 mujeres asociadas”.

En estas treinta y cinco palabras se ubicaba la segunda mentira y consecuente manipulación: Es mentira. la Junta de Andalucía no crea Asociaciones (a las que en el artículo se denomina “entes” para inducir la idea de lo público) y menos aún asocia a ninguna mujer a esos “entes”. Más al contrario, la creación de asociaciones y federaciones se encuadra en el ámbito del ejercicio de derechos de los ciudadanos a organizarse, derecho que reconoce la constitución española y regulan las leyes de Asociaciones. No es la Junta la que crea las Asociaciones, son esas 270.000 mujeres las que las han creado y las integran en el ejercicio de sus derechos, y a la luz de lo leído, es evidente que ese movimiento asociativo de mujeres, hace mucha, pero que mucha, falta.

Y llegadas las cosas a este punto, me doy cuenta de que llevo escritas ya 490 palabras:¡Qué barbaridad! ¡490 palabras para desmontar dos mentiras que se organizan con apenas 80!

Y aún no he empezado a analizar la noticia!

Aún no he dicho que el Instituto Andaluz de la Mujer tiene encomendada la tarea de llevar a cabo todo tipo de acciones que faciliten y hagan realidad la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, y que esa ingente tarea lleva aparejadas muchas más acciones que las circunscritas a violencia de género.

No he dicho aún que con ese presupuesto de cuarenta y tres millones, se atiende a todas las políticas públicas de igualdad: empleo, acciones de conciliación en el mundo de la empresa, acciones para la eliminación de la brecha salarial, emprendimiento, formación, y un interminable etcétera.

Doy por hecho asimismo, que todo el mundo sabe que estas acciones generalmente se llevan a cabo en sedes o locales, por los que hay que pagar alquileres, comunicaciones, electricidad…etc.

Y por supuesto, me queda aún por decir que esas acciones concretas, son llevadas a cabo por personas que reivindican (¡qué manía!) cobrar un sueldo a final de mes, o emitir facturas por su trabajo.

Por último, no he recordado todavía en esta reflexión, que el fenómeno de violencia contra las mujeres, no lleva necesariamente aparejado un problema económico de las víctimas, y que por lo tanto, lo que necesitan esas mujeres no es solo, ni siempre, dinero contante y sonante. Las más de las veces estas mujeres necesitan políticas de empleo, apoyo psicológico, formación, protección, guarderías, horarios que les permitan la conciliación, y el reconocimiento y apoyo de una sociedad que más veces de las que debiera, mira hacia otro lado. Se han hecho muchas cosas en materia de igualdad con ese presupuesto, entre otras, procurar atención directa a las víctimas de violencia de genero. Sobran bulos y mentiras

Y todo eso hay que decirlo una y mil veces, en el libre mercado, ¿ó era mercado libre? en el que operan muchos mercachifles interesados, que tratan por cualquier medio, de obstaculizar o impedir la igualdad. ¡Habrá que analizar porqué!

Con todo, para expiar mi cabreo, contaré la verdad de las cifras: he encontrado datos publicados hace un par de años y extraídos de la memoria de Actividades del Instituto Andaluz de la Mujer, relativos a la atención a mujeres víctimas de violencia de género. Y esta sí es la verdad; Además de llevar a cabo centenares de actuaciones en materia de igualdad, desde el Instituto Andaluz de la mujer, se atendió durante aquel ejercicio anual, a 863 mujeres víctimas de agresiones o abusos sexuales, también se atendió a 91 familiares de víctimas, con un total de 3.162 actuaciones, y se dio respuesta a 5.773 consultas telefónicas o telemáticas relacionadas con violencia contra las mujeres. Y esto sí es verdad.

¡Menuda trabajera nos queda por delante!

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