La abogada Núria González traza un mapa del alquiler de vientres: «El derecho a ser padre no existe»

La abogada Núria González traza un mapa del alquiler de vientres: «El derecho a ser padre no existe»

 

La abogada experta en Derechos Humanos Núria González defiende que el derecho a ser padre o madre «no existe» y rechaza de plano la gestación subrogada, una práctica a la que prefiere referirse como ‘vientres de alquiler’ y que, a su juicio, «viola todos los derechos más básicos tanto de las mujeres como de los niños».

Ésta es la tesis de la que parte un trabajo universitario que terminó convirtiéndose en un libro titulado ‘Vientres de Alquiler’, de la editorial ‘LoQueNoExiste’, y que acaba de publicarse. En él, González hace un recorrido por las diferentes legislaciones y regulaciones de esta práctica en distintos países del mundo.

En una entrevista concedida a Europa Press, la abogada y autora explica que en la mayoría de los países está prohibido (España, Alemania o Francia). También hay países con gestación subrogada altruista (Reino Unido, Brasil o Portugal) y en una docena está regulada en su modalidad comercial, por ejemplo sucede en Estados Unidos, la India, Rusia o Ucrania. Precisamente a estos dos últimos es a los que más acuden los españoles porque allí «la regulación es la más favorable a los padres solicitantes», según precisa la abogada.

«Las madres ucranianas no se pueden arrepentir jamás, nunca, se enfrentan a cárcel a multas millonarias, los contratos son completamente abusivos. Las regulaciones son muy favorables a los padres que compran», apostilla.

En este sentido, la autora de ‘Vientres de Alquiler’ recuerda el caso de varias familias españolas que desde Kiev (Ucrania) denunciaban la «negativa» del Consulado de España de inscribir en el Registro Civil a los bebés nacidos por gestación subrogada. La abogada recalca que esas inscripciones no debe producirse porque los contratos «son nulos de pleno derecho», de acuerdo a lo manifestado por el Tribunal Supremo.

«Esas familias que decían que el Estado español les ha abandonado, es mentira: simplemente no quieren que el niño tenga pasaporte ucraniano porque entonces pueden saber su origen», afirma, para después precisar que son los padres los que no quieren irse de Kiev «porque entonces esos niños en lugar de ser ‘comprados’ y la madre borrada del mapa –que es lo que quieren que pase– sí consta que tienen un padre español y una madre ucraniana».

«NEGOCIO MULTIMILLONARIO»

Para elaborar la investigación universitaria, González acudió a una agencia de vientres de alquiler haciéndose pasar por cliente interesada. En ella le explicaron que un contrato costaba 86.000 euros, de los cuales la madre se llevaba unos 12.000 o 10.000, según relata la abogada, que señala que esa agencia gestionada unos 350 partos al año.

«En España se calcula hay unas 10 o 12 agencias operando así que realmente estamos ante un negocio millonario en el que, en realidad, quienes se llevan la pasta son los intermediarios», sostiene. En su opinión, «es un negocio en el que los productos son los bebés que se venden y se compran y las fábricas son las mujeres de países pobres donde no se respetan los derechos humanos».

Asimismo, González cree que «es completamente contradictorio» plantear la regularización de los vientres de alquiler en España cuando es un país que «protege» a un niño antes de nacer, a través de la Ley del Aborto que permite abortar hasta las 14 semanas de embarazo. «¿Por qué entendemos que esa vida hay que protegerla y a la hora de nacer lo desprotejamos completamente y dejamos que sea vendido?», exclama, expresando su pleno apoyo al aborto «libre».

Por otro lado, defiende que los padres o madres que no puedan tener hijos biológicamente acudan a la vía de la adopción. «No veo a esa gente que está clamando por la legalización de los vientres de alquiler clamando porque se agilicen muchísimo los trámites de adopción en España», manifiesta. A su juicio, «no es normal» que en un país con «miles de niños en acogida» los trámites de adopción duren 4 o 5 años.

De hecho, critica que los requisitos de idoneidad para quien quiere adoptar sean más exigentes que para los que desean ‘alquilar’ un vientre. Éstos solo pasan un filtro: «el de la cuenta corriente», añade González, que destaca que querer un niño «con unas determinadas características no es querer ser padre sino querer un capricho». «Estamos defendiendo el derecho de los padres ricos y que las mujeres pobres acaben pariendo para que las mujeres ricas tengan un ‘juguetito’ y eso no puede ser», recalca.

«NO SE PUEDE LEGALIZAR EN ESPAÑA»

González muestra totalmente contraria a la posibilidad de que se regularice la gestación subrogada en España, tal y como pretende Ciudadanos, partido que en febrero impulsará el debate en el Congreso de una ley en este sentido.

«Los vientres de alquiler no se pueden regular de ninguna manera porque violan los derechos humanos de mujeres y niños. No hay ningún supuesto en que los bebés y su madres no vean sus derechos pisoteados», incide. De manera rotunda, advierte de que aceptar esa práctica en la legislación española, implicaría un cambio en el modelo social del país.

Para ella, existe mucho «marketing» e «interés» en el debate público en torno a este asunto. En esa estrategia, enmarca al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, quien respalda la gestación subrogada alegando que es «un derecho del siglo XXI». «¿Hay algo más feminista que una mujer ayudando a otra a ser madre?», planteó Rivera.

«No puedes estar diciendo ‘yo gestaría’ para otra y obligar a esa otra a gestar para ti sin ningún tipo de libertad de decisión ni sobre su cuerpo ni su hijo, además de cosificarla como si fuera una encubadora», subraya, ironizando: «Si para el Estado la maternidad es un derecho, tendrá que tener una plantilla de mujeres dispuesta a parir para otros».

González critica la norma de Ciudadanos, que establece una compensación económica para la mujer que decide gestar para otra «de manera altruista». «No es tanto que yo quiera o no ser madre gestante, es que yo no tengo derecho a regalar ni vender al hijo que paro, en ningún caso, ni de forma altruista. No podemos porque somos madres, no somos dueñas», argumenta. Así, insiste en que el «derecho a ser padre no existe», «lo que existe es «el derecho del niño de tener una familia que lo cuide y lo quiera».

CATEGORÍAS
Comparte

COMENTARIOS

Wordpress (0)
Disqus (0 )