Blanqueando a VOX

Blanqueando a VOX

Gracias a VOX me he percatado de lo inútil que ha resultado la Ley 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género para hacer frente al machismo. Quince años lleva campando a caballo en diferentes ministerios y campañas electorales sin que la integración y transversalidad que consolidó se hayan traducido en una implicación de los diferentes poderes sociales en formación en materia de igualdad. Defendida con el pacto de Estado por partidos políticos que ahora pasan de perfil por intereses pactistas en Andalucía, muchas de las 70 reformas que estipuló no se han llevado a cabo por falta de implementación en la sociedad. Por falta de voluntad política. Porque fue una ley creada para captar votos y  maquillar una herencia nacional-católica que relega a la mujer al papel de “propiedad” de un hombre gracias al adoctrinamiento.

Hemos evolucionado en aspectos superficiales pero no ha habido un deseo intrínseco de acabar con esta lacra, en la que a las mujeres nos han ganado hasta la batalla del lenguaje. Las auténticas medidas que podrían hacer retroceder el asentamiento cultural  de la supremacía de este macho alfa con 12 escaños, que son la prevención desde las escuelas o la formación en violencia de género en los juzgados, no han sido puestas en marcha por los gobiernos socialista y popular: a Zapatero dicen que le pilló la crisis y Rajoy no hablaba de la brecha salarial “para no meternos en eso que les corresponde a las empresas”. Así, las mujeres seguimos apareciendo muertas, ¡oh, casualidad! y no asesinadas. ¡Flaco favor nos han hecho los medios de comunicación!

¿Qué esperábamos en este caldo de cultivo? Un partido que hace política de bar,  donde tiene sus votantes ; aquellos que hablan de lo mal que están los hombres hoy en día con esto de las ventajas de  las chicas…

  • “Tienes razón, que en mi casa mi hermano es la víctima porque por una bronca acabó en la cárcel,… ¡ya no se puede ni discutir con tu mujer!”
  • “Pues al hijo de Manolo le puso una denuncia falsa para quedarse con la casa”. ¡Pacooo, saca unas aceitunas!”

Y mientras hacen tiempo, las consortes hablan en el rellano de los gritos de la vecina, de lo poco que le pagan limpiando o del fresco que le tocó el culo a la niña…. y de las denuncias falsas. ¡Porque los hombres también son víctimas! Machismo neutralizado. Se acabó el problema. ¡Viva VOX, que sin un dato oficial ha conseguido que la gente deje de ver Telecinco para hablar de lo que nadie habla porque no existe: de la violencia hacia el hombre por parte de la mujer, de la cantidad de mujeres que no pasan la pensión a sus hijos para fastidiar a los hombres o de que en el Reino de España la matriarca de familia ha sido la mujer desde la época del dictador, descanso de la guerrera Carmen Polo DE Franco.

Quince años, tres lustros en los que si la contestación de las mujeres no hubiera sido masiva y en la calle, ahora nadie estaría hablando de feminismo. El odio de VOX no era tan patente aunque la ultraderecha se mimetizaba en partidos políticos cuyo ideario era menos agresivo, pero esto no me preocupa como para cambiar de estrategia; está claro que un país que ha sido machista durante siglos va a seguir siéndolo; preocupa  y mucho la falta de formación en género desde Primaria hasta los juzgados, la falta de conciencia de que la violencia hacia la mujer es machista pero no todo el machismo es violencia; es una discriminación multidisciplinar hacia la mujer, disfrazada de condescendencia a veces y de amabilidad otras, aunque siempre con el trasfondo de la posesión. Machismo sigiloso, de manual y de zarpazo. Pero en este país no está convencido nadie, a pesar de las cifras de asesinadas y vejadas, de la crueldad del machismo. Machismo insolidario que las instituciones tienen que combatir con educación y ejemplo de una vez por todas; con la Ley en la mano y no en la boca.

 

 

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